2021 · 10 · 08

Citas de Edward W. Said

Una solución para la paz en oriente próximo debe tener en cuenta la historia palestina y la realidad actual. El pueblo árabe palestino es el habitante original de lo que antes se llamaba Palestina, …

Por GIL GAMÉS

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Gil cerraba la semana leyendo Poder, política y cultura. Entrevistas con Edward W. Said. Edición e introducción de Gauri Viswanathan. (Debate, 2020). Said (1935-2003) fue un investigador y catedrático de literatura inglesa. La vida lo llevó por el camino del análisis político, de la polémica, de la vida palestina sin tierra y sin Estado. Said se dedicó a pensar el conflicto árabe-israelí con gran inteligencia, tolerancia, sensibilidad. En sus entrevistas sobresale un hombre de letras en quien la inteligencia se encuentra con la compresión de los conflictos políticos. Aquí va un puñado de citas.

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Estudié literatura porque siempre me ha interesado y porque me parecía que las cosas que rodeaban la literatura –la filosofía, la música, la historia, la ciencia política y la sociología– te permiten interesarte por otras actividades humanas. Para mí ha sido una vida muy buena, y no la he lamentado ni un segundo.

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Ahí es donde está el futuro: en la evolución, con el tiempo, de ideas de comunidad que se basan en experiencias independientes reales, y no en sueños que dejan fuera a la otra persona y a la mitad de la realidad.

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La idea de ser palestino y crítico literario es para mucha gente un oxímoron: no es posible. Para los demás, supongo que les resulta un placer emocionante y bastante singular ver a alguien que supuestamente es un terrorista comportándose de una manera bastante civilizada.

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Una solución para la paz en oriente próximo debe tener en cuenta la historia palestina y la realidad actual. El pueblo árabe palestino es el habitante original de lo que antes se llamaba Palestina, pero que ahora se llama Israel, además de Cisjordania y la franja de Gaza, que están ocupados por Israel desde 1967. Los palestinos se sienten como una comunidad o una nación que se ha visto desposeída por ese acto. Desde entonces se han convertido en ciudadanos de segunda dentro de Israel o en gente expulsada que está refugiada y exiliada por todo el mundo árabe o de una población ocupada, que es el caso de los habitantes de Cisjordania y la franja de Gaza.

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Somos un pueblo sin Estado y sin territorio y, en casi todos los países donde hay palestinos su situación no se equipara a la de los nacionales. Incluso en los países árabes se los mantiene aparte. Así que no hay duda. Existe un fuerte sentimiento de que un Estado es la única solución a este grave problema nacional de exilio y carencia de patria. Necesitamos una tierra o un Estado palestino en el que restablecer nuestra relación con la tierra. Y lo lógico es que ese lugar fueran los territorios ocupados, donde hoy en día se da la más alta concentración de palestinos.

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Los palestinos no son tontos, y no consideran a Sadam Hussein su salvador. Lo que ahora se presenta con bombo y platillo como un entusiasmo palestino por Sadam expresa la frustración y la desesperación de la situación que nos han impuesto Israel y Estados Unidos. Todos los palestinos saben que un hombre que es un tirano y un aventurero irresponsable, y cuyo historial en el mundo árabe es aterrador, no puede representar ninguna esperanza para los palestinos. Además, cualquier palestino con dos dedos de frente sabe que si llevara a cabo sus amenazas de tomar represalias contra Israel con armas químicas, éstas matarían al menos a tantos israelíes como palestinos.

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Los palestinos que viven en Gaza y Cisjordania dependen del dinero que les mandan los palestinos que viven en el golfo Pérsico, sobre todo en Kuwait, que cuenta con la mayor concentración de Palestinos fuera de su tierra natal.

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Como todos los viernes de pandemia y vacunas, Gil toma la copa con dos o tres amigos verdaderos. Mientras Gil deja fluir una modesta cascada de Glenfiddich 15 en un vaso corto con dos rocas, repite estas frases de Albert Camus: “Hay causas por las que vale la pena morir, pero ninguna por la que valga la pena matar”.

Y esta otra:

“La vida no tiene sentido, pero vale la pena vivir, siempre que reconozcas que no tiene sentido”. 

 

Fuente: www.milenio.com