2021 · 06 · 15

La marcha sionista en Jerusalén ocupada aumenta la provocación a los palestinos

La marcha ultraderechista que conmemora la ocupación de Jerusalén, autorizada finalmente por el nuevo Gobierno israelí, ha aumentado la provocación a la población palestina que ha respondido con protestas en la que las fuerzas israelíes han dejado decenas de heridos. Miles de sionistas protegidos para batallones del ejercito, marchan en barrios palestinos gritando "Muerte a los "Árabes"

Para proteger a los colonos extremistas, Israel ha convertido a Jerusalén ocupada en fortaleza militar con miles de soldados y agentes. Todo esto es para permitir a los fanáticos de ultra derecha asaltar los barrios palestinos y gritar "Muerte a los Árabes"

 

Al menos 33 palestinos han resultado heridos por la Policía israelí cuando protestaban contra la Marcha de las Banderas, la movilización sionista que echa más gasolina al fuego cuando aún no se ha apagado la tensión de la última escalada.

La Media Luna Roja de Palestina ha informado de que tres de los heridos han sido hospitalizados.

En la marcha, que el nuevo Gobierno israelí ha autorizado este lunes tras tomar posesión, ha sido convocada pon organizaciones religiosas y de ultraderecha y por las organizaciones de colonos de Cisjordania. También han participado varios miembros conservadores del Parlamento, según “The Times of Israel”.

Los manifestantes han coreado «Muerte a los árabes», «Jerusalén es solo nuestra y de nadie más» o «Vuestras casas arderán» entre otros gritos racistas.

Rechazo palestino

Los palestinos han convocado un «día de la ira» para protestar por la marcha, que consideran una provocación. Además de las protestas en Jerusalén, ha habido manifestaciones en Gaza, desde donde se han lanzado globos incendiarios que han provocado unos 15 incendios en el sur de Israel.

La controvertida marcha iba a tener lugar el 10 de mayo, si bien fue suspendida tras la crisis suscitada por la represión de las manifestaciones contra los desalojos en el barrio Sheij Jarrah y la irrupción de agentes israelíes en la mezquita de Al Aqsa. Esta crisis acabó con la ofensiva sobre Gaza que dejó más de 260 muertos y la nueva manifestación sionista amenazaba con encenderla de nuevo.

Su autorización suponía una prueba para el nuevo Gobierno, el primero sin Benjamin Netanyahu en 12 años. La semana pasada volvió a suspenderla pero finalmente el Ejecutivo liderado por el ultraderechista Naftali Bennet le ha dado luz verde.

Consciente de la provocación, el Ejército de Israel ha puesto en alerta las baterías del sistema antiaéreo Cúpula de Hierro, diseñado para derribar cualquier cohete lanzado desde la Franja de Gaza contra territorio israelí. También ha aumentado el nivel de alerta para las tropas israelíes desplegadas en Cisjordania, mientras que la Policía ha desplegado 2.000 agentes para garantizar la marcha.

El portavoz de Hamas Abdelatif Qanu indicó el lunes que «la Marcha de las Banderas es como un explosivo que causará una nueva campaña para proteger Jerusalén y la mezquita de Al Aqsa»

Por su parte, el primer ministro de la Autoridad Palestina, Mohamed Shtaye, ha advertido contra las «peligrosas repercusiones que pueda tener la intención de la potencia ocupante de permitir a colonos extremistas llevar a cabo la Marcha de las Banderas en el Jerusalén ocupado», lo que ha descrito como «provocación» y «agresión».

Los mediadores del último alto el fuego, aún sin consolidar, ha pedido a los palestinos que no respondan con una escalada militar a la marcha.

Fuente: www.naiz.eus