2020 · 10 · 28

Cine palestino: Los hermanos Nasser vuelven al festival con 'Gaza mon amour'

La película es una límpida fábula llena de ternura donde el amor irrumpe entre los escombros. Con humor y melancolía, los cineastas palestinos lanzan un canto a la vida con su crónica de la milagrosa cotidianeidad en la Franja de Gaza.

Los hermanos Nasser vuelven al festival con ‘Gaza mon amour' - Foto: Wellington Dos Santos Pereira

Cinco años después de haber presentado en Valladolid su ópera prima, ‘Dégradé’, los hermanos gemelos palestinos Tarzan y Arab Nasser regresaron hoy a la competición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid con ‘Gaza mon amour’, un canto a la vida y al amor, que, pese a las dificultades, es capaz de abrirse camino incluso en las circunstancias más adversas. Con tono de fábula naíf enmarcada en el ambiente bélico que se respira a diario en la Franja de Gaza, los cineastas desgranan la historia de amor entre Issa, un pescador solterón de 65 años, y Siham, una viuda de la que está perdidamente enamorado.

Los hermanos Nasser aciertan en su aproximación al personaje central, al que acompañan con suave cadencia en sus rutinas cotidianas, desde sus quehaceres pescando con su pequeña embarcación a orillas del Mediterráneo y la relación con su hermana o con su mejor amigo, un joven que sueña con emigrar clandestinamente a Europa dejando atrás a su familia, hasta sus suspiros por Siham, que regenta un taller de costura junto a su hija divorciada.

Las soledades de Issa y de Shiam se desarrollan de forma paralela, y mientras él pasa las horas escuchando a Julio Iglesias (de quien suena ‘Que no se rompa la noche’ en el film) y otros cantantes románticos palestinos, ella gasta sus horas viendo telenovelas de corte amoroso. El destino dará un vuelco a sus vidas empujándoles a encontrarse cuando aparece en las redes de pesca de Issa una escultura antigua de Apolo, el Dios griego de la lógica y la razón, que despierta el interés del movimiento de resistencia palestina Hamás, interesado por su posible valor económico. 

Salpicada de microgags al sutil estilo de alguno de los clásicos de Jacques Tati (el casting de las aspirantes a esposa, la prueba de los pantalones…), la película brilla al poner el foco en el valor de las pequeñas realidades que nos rodean, y gira en torno a una idea que verbaliza el tasador de arte antiguo al que reclama la policía para fijar el posible precio del hallazgo arqueológico: “Es difícil dar valor a las cosas”. De eso habla ‘Gaza mon amour’, de la melancolía, del valor de la vida, de lo que nos mueve por dentro, de la limpieza de las emociones puras y de cómo una simple mirada cómplice puede hacernos soñar y volar hasta lo más alto, pese a estar enterrados en el último rincón del planeta. 

Optimistas, pese a todo

Presentes de nuevo en Valladolid, los hermanos Nasser explicaron en su encuentro con los medios que el origen de la película está en un suceso real, cuando un pescador encontró en Gaza en 2014 una estatua antigua del propio Apolo, que Hamás confiscó para venderla y financiar la lucha armada contra Israel.

 Cuetionados sobre la situación internacional del sector, los directores explicaron que “hay que ser optimista a pesar de todo”. “Es la primera vez que nos enfrentamos a una pandemia global, y no podemos rendirnos, no podemos pensar que no hay horizonte o bajar los brazos… Siempre hay que tener esperanza”, señalaron en declaraciones recogidas por Ical.
Respecto al título, apuntaron que hace referencia al clásico de Resnais ‘Hiroshima mon Amour’, en un homenaje al país natal de ambos, Gaza, que calificaron como su “amor”. “La situación en Palestina es muy difícil, pero la gente no se rinde, busca horizontes, siguen buscando, tienen esperanza… caminan, no se paran”, recalcaron.

A su lado en el encuentro con los medios compareció el protagonista del film, Mustafá Abualthanin, que calificó como “maravilloso” trabajar con los hermanos porque “todo lo hacen de forma conjunta”. Respecto a su metodología de trabajo, señaló que “llevan juntos desde que nacieron y comparten hasta el cepillo de dientes”, bromeó.

 

Fuente: www.eldiadevalladolid.com