2020 · 09 · 20

Sin memoria no hay futuro

Bahréin, EAU e Israel celebraron la firma de los compromisos para la normalización en la misma fecha en la cual se conmemoraron los 38 años del genocidio de Sabra y Chatila en Líbano, “genocidio” que las autoridades israelíes y su ejército son responsables.

Por Valeria Rodríguez

Esta semana se firmaron los Acuerdos Compromiso para la normalización de las relaciones políticas entre Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin e Israel. Proceso que se dio de la mano del gobierno de Donald Trump, quien había tenido un rol central en las negociaciones.

Este accionar es considerado por los países árabes, así como musulmanes alrededor del mundo, como una traición a la causa palestina. Además, como dato curioso Bahréin, EAU e Israel celebraron la firma de tales compromisos la misma fecha en la cual se conmemoraron los 38 años del genocidio de Sabra y Chatila en Líbano, lo cual es considerado como falta de respeto a la memoria colectiva de Asia Occidental.

Desmemoriados

En 1982, en Líbano se había desatado una guerra civil por cuestiones de representación política y se complicó aún más con el aumento de la presencia de palestinos en los campos de refugiados, además del apoyo popular hacia ellos.

Cabe destacar que el sistema político libanés es confesional y se sustenta en el Censo de 1932 que quedó obsoleto ante el aluvión de musulmanes en la década del 80.

La facción islámica pedía que se realice un nuevo censo para tener mayor representatividad política. A esto se le suma la creciente presencia de los palestinos en los campos de refugiados que eran apoyados por los musulmanes libaneses así como gran parte de la sociedad, esto traía más complicaciones al gobierno libanés que decidió expulsar a la Organización de Liberación Palestina y se alió con Israel para obtener apoyo militar.

A las 6 de la tarde del 15 de septiembre de 1982, el ejército de las Falanges libanesas, aliados de Israel, ingresaron a ambos campamentos y acribillaron a más de 3000 palestinos, fueron tres días de matanzas, violaciones y los actos más inhumanos que alguien pudiera imaginar. Tal masacre fue duramente rechazada por más de 400 mil israelíes que se manifestaron masivamente contra Sharon.

Ante tal violación a los Derechos Humanos, se organizó una comisión investigadora independiente presidida por Sean MacBride. La comisión acordó definir como “genocidio” a la criminal matanza y acusó a las autoridades israelíes y su ejército de ser responsables, paralelamente, Israel inició su propia investigación el 28 de septiembre de 1982 bajo la llamada “Comisión de Investigación Kahan”, la cual llegó a la conclusión de que la “responsabilidad directa” recaía en los falangistas, y que ningún israelí se consideraba “directamente responsable”, aunque admitía una responsabilidad “indirecta” de Israel.

Sin embargo, se concluyó que el ministro de Defensa, Ariel Sharon, tenía “responsabilidad personal” por “ignorar el peligro de la matanza y la venganza” y “no tomar las medidas apropiadas para evitarla”. Como consecuencia solo fue despedido de su cargo, pero eso hizo poco en dañar su carrera política ya que en 2001 se convirtió en primer ministro.

Si bien el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 521 por unanimidad, condenando como un “acto de genocidio”, la masacre de Sabra y Chatila continúa sin haber condenado a los culpables. Inclusive muchos de ellos son empresarios libaneses y Sharón murió sin siquiera pedir disculpas al pueblo palestino y libanés.

Parece una especie de burla que se haya elegido esta fecha para firmar un acuerdo compromiso para restablecer las relaciones con Israel.

Traición árabe

EAU y Bahréin decidieron cambiar de bando, siendo funcionales a la política de Estados Unidos e Israel alegando que a cambio de la normalización de las relaciones, Israel dejará de avanzar en la ocupación de Palestina y que se podrán realizar oraciones en la Mezquita de Al Aqsa en Jerusalén.

Trump sostiene que hay más países que quieren sumarse al restablecimiento de relaciones con Israel y hay motivos para pensar que Irak podría ser uno de ellos por las declaraciones del Ministro de Relaciones Exteriores de la semana pasada.

Cabe destacar que después del asesinato de los Generales Suleimaní y Mohandes, el Congreso iraquí exigió el retiro de las tropas norteamericanas. Fue la resistencia la cual consiguió que el Primer Ministro negociara con Trump que se cumpla el retiro de las tropas, a pesar de que se está haciendo lentamente.

Si bien al interior de Irak hay fuertes diferencias entre el gobierno de Khadimi y la resistencia, pensar en la normalización de las relaciones con Israel llevarían a una catástrofe en la región.

Por otra parte, el rechazo a la decisión tomada por EAU y Bahréin no se hicieron esperar a pesar de que estamos hablando de dos países que cuentan con regímenes opresores como es el caso de Eau donde no está permitido manifestarse ya que hacerlo implica el pago de medio millón de Dirhams.

En Bahréin las manifestaciones populares ya llevan 6 días ininterrumpidos además de una declaración del Consejo Supremo de la Unión que actúa como órgano de consulta sostenido por el Art. 47 de la Constitución de Eau.

Los representantes de este consejo plantean que el Acuerdo Compromiso de normalización de relaciones con Israel viola la Ley 15 de la Unión de 1972 que plantea que todo acuerdo debe ser ratificado por el Consejo Supremo de la Unión.

Tristemente, Trump y Netanyahu utilizan la causa palestina para beneficiarse políticamente mostrándose ante la opinión pública como diplomáticos y de esta manera echar una bomba de humo y esconder la realidad al interior de cada uno de sus países.

Israel cuenta con un fuerte rechazo social hacia el gobierno de Netanyahu, que incluso ha tenido manifestaciones populares multitudinarias pidiendo su renuncia frente a su residencia y frente al aeropuerto de Tel Aviv.

Por su parte, Trump quiere nuevamente tener la victoria electoral ante un Biden que le lleva la delantera por unos pocos puntos. La estrategia de Trump es lograr la aceptación social mostrándose como un hombre de diálogo que incluso lo llevó a ser propuesto como candidato al premio Nobel de la Paz, por intervenir en la normalización de las relaciones entre Eau e Israel, pero, en contrapartida a eso, utiliza las sanciones unilaterales para neutralizar los países que considera un problema para él.

Según Trump, este es un avance para lograr la paz pero lejos está de ello sino más bien puede acrecentar la violencia ya que la solución a la ocupación requiere el reconocimiento del derecho de los palestinos a regresar a sus tierras, ser resarcidos por los crímenes a los que fueron sometidos, el reconocimiento internacional como Estado con límites correspondientes y finalmente la consulta popular para que sean los mismos palestinos quienes decidan la dirección de su propio país.

Pensar una solución sin tener en cuenta estas cosas es no buscar una solución.

Valeria Rodríguez: Política internacional en Feas, Sucias y Malas (sábados de 9 a 12hs)

 

Fuente: radiografica.org.ar