2020 · 05 · 09

Israel ante la Corte Penal Internacional CPI: ya es hora

Solo los criminales le temen a la justicia y hacen lo posible para obstruir su labor mediante manipulaciones, artificios administrativos, ataques, descalificaciones y presiones políticas y no demostrando la no existencia de los crímenes materia de los juicios.

El 20 de diciembre de 2019, Fatou Bensouda, fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, expresó su voluntad de abrir una investigación sobre los crímenes cometidos en Israel-Palestina, al amparo del Estatuto de Roma, declarando que la investigación se centraría en Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza.

A raíz del debate que abrió con expertos internacionales en derecho sobre la jurisdicción territorial del CPI, cree a día de hoy, conforme explica en un documento de 60 páginas publicado el pasado 30 de abril de 2020, que se puede abrir esa investigación.

Entre los obstáculos a los que se enfrentaba estaba la cuestión de si el Estado Palestino, que nunca ha sido ni soberano ni independiente, tiene la capacidad para apelar a la CPI y juzgar a Israel por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Como consecuencia de las maniobras israelíes, a Palestina se le ha negado el derecho a convertirse en un estado, ya que a pesar de que esta posibilidad se contempla en los Acuerdos de Oslo, Israel lo ha impedido durante casi treinta años.

Los aliados exteriores tradicionales de Israel se han movilizado: los Estados Unidos, Brasil, Hungría, Alemania, Austria… Así como un equipo internacional de juristas liderado por Robert Badinter, de quien sabemos que ha estado más preocupado por la vida humana. A ello se suman las eternas acusaciones de anti-semitismo, cada vez más fuera de lugar. Una movilización procedimental sin precedentes, ¿para qué? ¿Para evitar que estos crímenes sean juzgados? ¿Para proteger a criminales? ¿Para proteger a una potencia ocupante?

El obstáculo finalmente se superó y la fiscal confirmó la posición de Palestina, después de que la cuestión permaneciera abierta durante más de cinco años. Durante estos cinco años, Israel continuó bombardeando Gaza, causando miles de muertes que se podrían haber evitado. Si bien las víctimas palestinas de los crímenes de guerra debidos a la colonización israelí se han acumulado a lo largo de décadas, una intervención del CPI podría haber salvado las vidas de civiles que durante dos años se han manifestado semanalmente para defender sus derechos, y que han sido asesinados por el ejército israelí.

Ya es hora de que Israel sea juzgado por sus crímenes de guerra. Gente como Benjamin Netanyahu y Benny Gantz todavía están al frente del país. Será luego también el turno de juzgar a estos y a otros líderes del crimen del apartheid.

Un ministro israelí dijo que veía en el comportamiento de Fatou Bensouda la influencia de la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS). Precisamente, esta es una oportunidad para que el movimiento de solidaridad con palestina, al que pertenece nuestra red, compruebe que la estrategia legal es una vía complementaria a la del boicot y que ambas deben de desarrollarse simultáneamente. Además de que se haga justicia, la posibilidad de que Palestina pueda elevar una demanda al CPI es un reconocimiento y un orgullo con una gran importancia simbólica.

La cámara de audiencia previa del CPI, compuesta por tres jueces, debe ratificar la decisión de la fiscal. Normalmente se trata de una mera normalidad, si sobre los jueces no se ejerce ningún tipo de presión o se les intenta manipular. Otros obstáculos pueden surgir en este camino, como, por ejemplo, que el Consejo de Seguridad retrase la investigación iniciada durante más de un año.

Por ello, seguimos pendientes, porque Palestina está acostumbrada a ese tipo de giros. Palestina ha esperado a que el viento vire durante más de 70 años. Y ya es hora de que lo haga.

Fuente: laboursolidarity.org