2020 · 01 · 15

En Ramala, los buzones están atestados de cartas pero el Parlametno sigue vacío

Puertas quebradas, mobiliario polvoriento y más de 12 años sin leer el correo. Bienvenido al Parlamento palestino que espera nuevas elecciones para volver a la vida.

El Consejo Legislativo Palestino (CLP) se reunió por última vez hace una década, debido a las luchas intestinas entre el Fatah del presidente palestino Mahmud Abas y Hamas.

Los dos campos evocan la posibilidad de nuevas elecciones, las primeras desde 2006, pero por el momento, en Ramalá, en Cisjordania ocupada, la principal institución política palestina parece un fantasma.

A mitad de la mañana, en el estacionamiento, construido para albergar centenares de vehículos, solo hay aparcados unas decenas.

La puerta principal del hemiciclo está cerrada y vigilada por un policía armado. Para acceder al edificio por la puerta trasera, hay que atravesar una puerta parcialmente quebrada.

Al interior del hemiciclo, el polvo se acumula en las filas de asientos alrededor de la tribuna.

En las oficinas parlamentarias adyacentes, el cartero sigue depositando el correo en los buzones de los diputados, pero en algunos casos, las cartas se amontonan ya que nadie las ha recogido en años.

De manos cruzadas 

Inaugurado en marzo de 2004, en plena Intifada y ausencia de Yaser Arafat, confinado en su cuartel general cercado por el ejército israelí, el edificio solo ha visto una sola elección general, en 2006, que se saldó con la inesperada victoria de Hamas.

Un año después, el movimiento islamista tomó el poder por la fuerza en la Franja de Gaza al término de combates fratricidas contra el Fatah.

Y con los diputados enfrentados, el Parlamento fue suspendido en 2007. La mayoría de los políticos dejaron de acudir, pero no de cobrar sus salarios -unos 3.000 dólares (unos 2.700 euros) mensuales-, que siguen cobrando puntualmente.

Los cerca de 120 funcionarios también cobran sus salarios también por no hacer prácticamente nada, explica Rasha Kawas, un empleado del Consejo Legislativo.

El Parlamento mantiene cierto número de funcionarios oficiales incluido el de enlace con otros parlamentos.

A veces se celebran reuniones parlamentarias y recibe visitas de estudiantes.

"Desde la suspensión de los trabajos en el Consejo Legislativo en 2007, hemos trabajado en comisiones, pero a un ritmo diferente", afirma Ahmed Abu Dayeh, encargado de organizar comisiones parlamentarias.

Pero la mayor parte del tiempo, no hay ninguna actividad, confirma un funcionario. Las horas de trabajo oficiales son entre 8H00 y 15H00, aunque hay "flexibilidad", asegura.

¿Qué hacen todo el día? "Cuando hay actividades estamos encantados", dice Rasha Kawas. "Uno tiene la impresión de trabajar".

Resucitar

Desde la última asamblea, el presidente Mahmud Abas, de 84 años, ha gobernado por decreto, promulgando leyes que no tienen ningún efecto en la Franja de Gaza.

"Hay lagunas en el sistema político legislativo desde 2006 (...) que permiten al ejecutivo controlar plenamente los dosieres legislativos e incluso judiciales", explica Arif Jaffal, director del Observatorio de la Democracia y las Elecciones del mundo árabe Al-Marsad.

A finales de 2018, Mahmud Abas se comprometió a disolver el Parlamento para convocar nuevas elecciones. Pero la escisión política entre la Cisjordania de Fatah y la Franja de Gaza de Hamas, así como las complicaciones del estatuto de Jerusalén-este han contribuido a dilatar el proyecto.

Hamas pide a Abas que fije por decreto la fecha de los comicios, muchas veces aplazada, pero el presidente palestino exige garantías de Israel para que los palestinos de Jerusalén-este puedan votar.

Desde 1967, Israel ocupa Jerusalén-este, anexado después, una decisión que la comunidad internacional no ha reconocido. Sin acuerdo con Israel, los palestinos que viven en Jerusalén-este no podrían votar.

Para Ammar Dweik, director de la Comisión Palestina Independiente de Derechos Humanos, estas nuevas elecciones podrían abrir la puerta a la "reunificación" del sistema político palestino. Pero siguen siendo, asegura, un desafío dada la "fragilidad" de la escena política palestina.

En el Parlamento, el personal espera un cambio para recuperar su razón de ser. Y Ahmed Abu Dayeh quiere creer en esta promesa. "Vemos una voluntad política más fuerte que nunca de organizar elecciones y devolver la vida al Consejo Legislativo",

Fuente: Agencia AFP