2020 · 01 · 08

¿Por qué Israel intentaría envenenar a un clérigo cristiano palestino?

Este importante documento, que es paralelo a una iniciativa similar emanada de Sudáfrica durante los años de la lucha contra el apartheid, ha llegado a representar la voz unificada de la comunidad cristiana palestina en todas partes.

Correrán y no se cansarán”, es una cita de la Biblia (Isaías, 40:31) que encabeza el sitio web de Kairós Palestina, una organización cristiana que se opone a la ocupación israelí.

Este importante documento, que es paralelo a una iniciativa similar emanada de Sudáfrica durante los años de la lucha contra el apartheid, ha llegado a representar la voz unificada de la comunidad cristiana palestina en todas partes.

Y uno de los principales defensores de Kairós Palestina es el arzobispo Atallah Hanna.

Él ha servido como cabeza de la diócesis de Sebastia de la Iglesia Ortodoxa Griega en Jerusalén desde 2005. Desde entonces, ha utilizado su posición de liderazgo para abogar por la unidad palestina en todas sus manifestaciones.

Como era de esperar, Hanna ha estado en el radar de Israel durante muchos años, ya que su tipo de liderazgo es problemático desde el punto de vista de un poder político y militar hegemónico que requiere una sumisión total y absoluta.

Así que cuando el arzobispo fue hospitalizado el 18 de diciembre, supuestamente como resultado de un “envenenamiento” israelí, la población palestina estaba muy preocupada.

Unos días después, Hanna recibía tratamiento médico urgente en un hospital jordano por lo que él mismo describió como “envenenamiento por sustancia química”. Sea cual sea la sustancia, se dice que fue descargada por un proyectil de gas del ejército israelí, lanzado hacia la iglesia de Hanna en Jerusalén.

«Los cristianos y cristianas de Palestina son una sola familia de origen jordano y palestino», dijo a los periodistas desde su cama del hospital.

Quienes están familiarizados con el discurso de Hanna sabrán precisamente a qué apuntaba el líder cristiano rebelde al hablar de la unidad de las y los cristianos palestinos en Jordania y Palestina; unidad que, tristemente, le ha faltado al pueblo palestino durante mucho tiempo.

De hecho, dondequiera que esté: de pie en un mitin en Jerusalén en defensa de los derechos palestinos o hablando desde una cama de hospital, el líder religioso aboga por la unidad del pueblo palestino, por el bien de Palestina.

El documento de Kairós es en sí mismo un acto de unidad entre las iglesias y organizaciones cristianas palestinas. “Esto significa para nosotros/as, aquí y ahora, en esta tierra en particular, que Dios nos creó no para que nos enfrentemos a conflictos y contiendas, sino para que nos conozcamos y nos amemos mutuamente, y juntos/as construyamos la tierra en el amor y el respeto mutuo”, afirma el documento, defendido por Hanna y muchas otras personas.

Incluso antes de llegar a su actual posición de liderazgo, Hanna era un objetivo de Israel. Durante la segunda intifada, Hanna emergió en la escena como defensor no de los derechos de las comunidades cristianas palestinas, sino de los derechos de todo el pueblo palestino. Buscó activamente que el Consejo Mundial de Iglesias usara su credibilidad y su alcance para hablar contra la ocupación israelí de Palestina y a favor de un Estado palestino independiente.

En agosto de 2002, Hanna fue detenido por la policía israelí delante de su casa en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Por órdenes del fiscal general israelí, fue acusado por “sospecha de relaciones con organizaciones terroristas”, una acusación inventada que permitió al gobierno israelí confiscar los pasaportes israelí y vaticano del líder palestino.

A pesar de que las personas cristianas palestinas sufren la misma experiencia de ocupación militar, opresión y limpieza étnica que sus hermanas y hermanos musulmanes, Israel se ha esforzado por propagar una narrativa errónea, presentando el “conflicto” como entre Israel y el fundamentalismo musulmán.

Atallah Hanna es particularmente preocupante para Israel, porque su lenguaje político destruye la hasbara israelí en sus mismos cimientos.

«Tenemos la intención de llevar a cabo oraciones especiales dentro de la Iglesia de la Natividad por nuestros mártires», dijo el 10 de octubre de 2001, cuando se unió a líderes cristianos y musulmanes en su marcha desde Jerusalén a Belén, para desafiar los ataques de Israel a los sitios religiosos palestinos.

En una entrevista con Russia Today el 30 de enero de 2015, Hanna se negó incluso a ceder la batalla del lenguaje a quienes, por ignorancia o a propósito, atribuyen la terminología musulmana al terrorismo. “Allahu Akbar” es una expresión tanto cristiana como musulmana, argumentó. «Nosotros los cristianos también decimos “Allahu Akbar”. Es una expresión de nuestra convicción de que el Creador es más grande. No queremos que esta expresión sea relacionada con el terrorismo y los crímenes», dijo. «Nos oponemos a que se use esta expresión en ese contexto. Quienes lo hacen, insultan nuestra religión y nuestros valores religiosos», agregó, vinculando todos los valores religiosos a través de la fe, no de la política.

«La ciudad de Jerusalén es la ciudad de las tres religiones abrahámicas», dijo recientemente Hanna en la Primera Conferencia Mundial sobre el Apartheid Israelí, en Estambul. De manera incansable y consistente, el arzobispo declaró que «las personas palestinas cristianas y musulmanas que viven en Jerusalén sufren la ocupación, sufren la represión, la tiranía y la opresión».

Aunque nació en Ramah, en la región palestina de la alta Galilea, el verdadero amor de Hanna fue, y sigue siendo, Jerusalén. Fue allí donde profundizó su espiritualidad y articuló sus ideas políticas. Su defensa de la identidad árabe musulmana y cristiana de la ciudad está en el centro de todas sus actividades.

«Todo lo palestino en Jerusalén es blanco de la ocupación israelí», dijo Hanna en enero pasado, durante una reunión con una delegación de Médicos sin Fronteras. «Los lugares sagrados y el legado islámico y cristiano son atacados por Israel con el fin de cambiar la fisonomía de nuestra ciudad, de ocultar su identidad y marginar nuestra existencia árabe y palestina», añadió el arzobispo.

De hecho, eso es exactamente lo que Israel ha estado haciendo; y esos esfuerzos se han acelerado desde la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca y el posterior reconocimiento estadounidense de Jerusalén como capital de Israel.

Hanna es una de las voces cristianas palestinas más fuertes y articuladas en Jerusalén. Su trabajo y liderazgo incesantes han molestado a las autoridades israelíes durante muchos años. Ahora que Israel está culminando su apropiación de la ciudad ilegalmente ocupada, Atallah Hanna y otros líderes cristianos y musulmanes de ideas afines se están volviendo, más que meros factores irritantes, verdaderos obstáculos frente a la maquinaria militar israelí.

Conocí a Abuna (Padre) Hanna en una conferencia en California hace unos años. Lo escuché hablar, y su voz atronadora era la de un orgulloso árabe palestino. Instó a la unidad, como siempre lo hace. Hablé con él más tarde, en el vestíbulo del hotel, cuando estaba listo para salir a caminar con su íntimo amigo, el muftí de Jerusalén. Fue amable y cortés, y extremadamente divertido.

Mientras los miraba salir caminando juntos, sentí la esperanza de que la unidad por el bien de Palestina era algo muy posible.

Publicado en Arab News el 30/12/19. Traducción: María Landi.

Acerca del autor: *Ramzy Baroud, nacido en Gaza y residente en Seattle, es periodista, escritor y editor de The Palestine Chronicle. Su último libro es “The Last Earth: A Palestinian Story” (Pluto Press, London). Tiene un Doctorado en Estudios Palestinos por la Universidad de Exeter. Twitter: @RamzyBaroud

Fuente: Ramzy Baroud, Arab News / Rebelión