2019 · 12 · 09

Las elecciones británicas se juegan en Israel: los judíos desean la caída del 'antisemita' Corbyn

El líder del partido laborista británico, Jeremy Corbyn, se juega mucho en las elecciones del próximo jueves. Los comicios se están siguiendo en Israel como si de algo propio se tratara. Los medios de comunicación no paran de acusarlo de antisemitismo, y tanto en el Reino Unido como en Israel la comunidad judía aboga por la caída del líder laborista.

El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn. / ANDY RAIN (EFE)

Estas últimas semanas no ha sido fácil saber si un israelí se encontraba en Israel o en el Reino Unido. Conforme se acercan las elecciones británicas convocadas para el 12 de diciembre, los medios de comunicación hebreos han multiplicado sus artículos sobre ese tema. Algunos periódicos en un mismo día han publicado hasta cuatro artículos. En realidad, el foco de atención no son tanto las elecciones en sí como el líder laborista Jeremy Corbyn.

A Jeremy Corbyn, que representa al ala izquierda de su partido, se le acusa de antisemita continuamente. Sobre todo, se trae a colación el prólogo de un libro en el que escribió hace bastantes años que la economía mundial está controlada por los miembros de una “raza específica” y haber aparecido al lado de musulmanes que abogan por la creación de un Estado palestino.

Corbyn dijo en una ocasión que es favorable a la creación de un Estado palestino en los territorios ocupados por Israel en la guerra de 1967. Incluso señaló que el Reino Unido reconocería un Estado palestino si resultaba elegido primer ministro. Este es un motivo de honda preocupación para Israel, un país que aspira a que la Unión Europea continúe adormecida en la cuestión palestina.

La campaña contra Corbyn se desarrolla tanto en el Reino Unido, especialmente dentro de su partido, como en Israel. El líder laborista sostiene que no es antisemita pero sus detractores no paran de repetir las acusaciones. No solo judíos británicos sino también británicos no judíos, una circunstancia que el partido conservador de Boris Johnson aprovecha para decir a diario que Corbyn no está capacitado para dirigir el país.

Este jueves, el Jewish Labour Movement, un grupo judío del Partido Laborista, ha filtrado una investigación en la que denuncia numerosas circunstancias que demostrarían que el Partido Laborista es esencialmente antisemita. No es la primera vez que ocurre algo así en los últimos meses, aunque en esta ocasión la filtración ha llegado apenas unos días antes de las elecciones y con el claro objetivo de defenestrar a Corbyn.

Estos grupos exigen que Corbyn dimita y abandone su puesto, algo que éste no está dispuesto a hacer. Según los comentarios que acompañan a este tipo de filtraciones, el Partido Laborista actual está trufado de situaciones antisemitas que no lo capacitan para dirigir el país. La prensa hebrea se hace eco cada día de estas acusaciones y las respalda.

El Jewish Labour Movement centra sus ataques en Corbyn, a quien acusa de haber convertido el partido en un “agradable refugio para antisemitas”. Históricamente ha sido la izquierda europea la que ha defendido mejor a los judíos, pero esta situación ha cambiado en los últimos años debido probablemente a la brutal ocupación israelí de los territorios palestinos.

La primera frase del documento del Jewish Labour Movement no puede ser más explícita: “El Partido Laborista ya no es un lugar seguro para el pueblo judío o para quienes se enfrentan al antisemitismo”. A continuación recoge el testimonio de setenta miembros actuales o pasados del partido que demostrarían esa tesis. Uno de los declarantes, que aporta 22 testimonios separados, asegura que en las reuniones del partido se le ha llamado “judío del partido conservador”, “asesino de niños” y “basura sionista”.

Numerosos laboristas acusan a estos grupos de obrar ciegamente en defensa de Israel y de ignorar los derechos humanos en general y los derechos de los palestinos en particular. Los contactos entre estos grupos e Israel suelen ser muy estrechos, de manera que sus detractores sostienen que defienden antes los intereses de la ocupación israelí, que nunca critican, que los intereses de los laboristas británicos.

Hace unos meses se filtró un documental que aportaba pruebas de la estrecha relación de la embajada de Israel en Londres con algunos de estos grupos. Un funcionario israelí de esa representación alardeaba de decidir lo que hacen y dicen los políticos británicos sionistas en defensa del Estado judío. El documental era tan explícito que la propia embajada tuvo que disculparse públicamente y devolver a Israel al funcionario que aparecía en el documental.

Aunque desde Israel se azuza a estos grupos, las autoridades evitan en la medida de lo posible realizar declaraciones públicas al respecto. Esta semana, el ministro de Exteriores, Israel Katz, ha roto este comportamiento y ha expresado abiertamente su deseo de que el Partido Laborista británico pierda las elecciones debido a su antisemitismo.

Entre las decenas de artículos que se han publicado en la prensa hebrea en los últimos días, solo uno, del periodista Gideon Levy, publicado en Haaretz, ha salido en defensa de Corbyn. Pero el periódico liberal de Tel Aviv ha publicado acto seguido otro artículo criticando a Levy. En los demás medios ha habido consenso y unanimidad absoluta en esta cuestión.

Levy recuerda que ningún líder europeo que defienda las posiciones de Corbyn en relación con Oriente Próximo ha sido elegido nunca para dirigir un país del continente, de manera que los británicos tienen ahora la oportunidad de escoger un líder con un “nuevo discurso” que suscita “esperanza” para resolver los conflictos de la región.

Levy denuncia la “retórica vacía” de los líderes europeos y su “ausencia de acción”, y anticipa que esto podría cambiar si Corbyn gana las elecciones. Las continuadas violaciones del derecho internacional y los crímenes de la ocupación, argumenta Levy, tendrían que enfrentarse a un líder europeo que quiere cambiar las cosas, y esto es algo a lo que nunca accederán ni Israel ni sus afines en Europa si no se les presiona con fuerza desde fuera.

Fuentes principales: Haaretz, Maariv, Yediot Ahronot, Makor Rishon, Mako, The Jerusalem Post.

Fuente: Eugenio García Gascón, Público - España