2019 · 11 · 11

Los vinos israelíes de la discordia: ¿obligará la Justicia de la UE a etiquetarlos?

La Justicia Europea decide si es obligatorio para los países de la UE etiquetar específicamente los vinos provenientes de los asentamientos israelíes en Cisjordania

A worker places grapes in a crate in one of the vineyards of Kibbutz Tzuba

El sol luce suave dorando las uvas de la variedad 'gewurztraminer' de las viñas de Vered Ben Sa'adon, en el asentamiento israelí de Rehelim, a poco más de una hora en coche desde Jerusalén. Ella llama a sus vinos "de Samaria". Otros los consideran como de Palestina o, al menos, Cisjordania. El Tribunal Europeo de Justicia en Luxemburgo tiene la última palabra: este martes decidirá, en lo que puede ser un histórico fallo, si los vinos cultivados en los asentamientos israelíes pueden venderse bajo la etiqueta de "Producto de Israel".

En 2015, la Unión Europea presentó una regulación que requería a los estados miembros etiquetar específicamente los productos que vinieran de los asentamientos israelíes -considerados ilegales por la comunidad internacional- tanto en Cisjordania como en los Altos del Golán. Sin embargo, ningún país europeo aplicó inmediatamente esa recomendación, emitida por la Comisión Europea. España, todavía, no lo hace. En 2016, Francia se convirtió en el primer país europeo en obligar al etiquetado específico de productos agrícolas de los asentamientos, una decisión que fue duramente criticada por el Gobierno de Israel, que ya en 2015 había comparado las medidas de la UE con el nazismo. "El etiquetado de los productos del Estado judío por la Unión Europea nos retrotrae a tiempos oscuros", declaró el mandatario.

La bodega Psagot, una de las mayores en Israel y que exporta una importante parte de su producción a Francia, presentó entonces junto a la organización Juive Européene (Organización de judíos europeos) una demanda contra el Ministerio de Economía y Finanzas francés. Tras un primer fallo en contra de la empresa vinícola que fue recurrido, la corte francesa, al entender que era un tema de justicia europea, lo remitió a la corte de Luxemburgo en 2018, que es la que tomará la decisión final.

"Yo creo que es un tema de antisemitismo", dice Vered Ben Sa'adon, una de las fundadoras de la bodega 'Tura Winery', en entrevista con El Confidencial. Junto a su marido, Erez, fundaron la bodega en 2003 junto a sus viñedos localizados en el asentamiento israelí de Rehelim, a pocos kilómetros de la ciudad palestina de Nablus. Además de vinos, desde Cabernet Sauvignon a Merlot o Shiraz, en los últimos años han comenzado a vender también aceite de oliva, que da a probar a los visitantes en pequeños vasitos de plástico. Hoy día, cuentan con cerca de 150 acres (algo más de 60 hectáreas) de viñedos. Comparados con la firma Psagot, una de las mayores del país con una producción de 350.000 botellas, de las que exportan al exterior -fundamentalmente Estados Unidos, Canadá y Europa- el 70%, es una bodega familiar todavía en expansión.

"Estamos orgullosos de lo que hacemos. Venimos aquí [ella es originaria de los Países Bajos] como dice la Biblia: 'y plantarás tus viñedos en Samaria'", explica orgullosa.

El fallo de la Corte Europea se publicará la mañana del martes, tras un proceso que ha durado algo más de dos años. Poco antes, ya lo había hecho Canadá, tras un fallo que dictaminó que los vinos elaborados en Cisjordania no pueden ser etiquetados en el país norteamericano como producto israelí tras la denuncia de un consumidor.

En el Tribunal europeo, la opinión judicial (que no es vinculante para la corte) del Abogado General del TJUE, Gerard Hogan, es que, bajo la ley europea, las etiquetas de este tipo de productos deben dejar claro si se originan en los terriotios ocupados, y especialmente, si vienen de los asentamientos israelíes. "La ley de la UE exige, para un producto originario de un territorio ocupado por Israel desde 1967, la indicación del nombre geográfico de este territorio y, en su caso, la indicación de que el producto proviene de un asentamiento israelí", sostiene la opinión legal, recomendando a la UE mantener la regulación, que habría que aplicar en los estados miembros.

Boicot a los productos

La clave es, según la UE, que los consumidores pueden decidir su consumo en función de si el producto es israelí (del Estado de Israel con sus fronteras reconocidas por la comunidad internacional) o de si proviene de los asentamientos -considerados ilegales- en los considerados territorios palestinos.

En su opinión, Hogan hace un paralelismo con el apartheid, señalando que "de la misma manera que muchos consumidores europeos se negaban a adquirir productos sudafricanos durante el apartheid, antes de 1994, por las mismas razones los consumidores actuales pueden rechazar los alimentos procedentes de un determinado país porque, por ejemplo, no es democrático o porque defiende ciertas ideas políticas o sociales que para un consumidor pueden ser discutibles o incluso repugnantes". "En el caso de la política israelí respecto a los territorios ocupados y los asentamientos, puede haber consumidores que rehúsen comprar productos procedentes de dichos territorios, precisamente, porque la ocupación y los asentamientos constituyen una clara infracción del Derecho internacional", matiza.

"Los consumidores pueden rechazar los alimentos procedentes de un determinado país porque defiende ciertas ideas políticas que para un consumidor pueden ser discutibles o incluso repugnantes"

La Comisión, por su parte justifica su postura aludiendo al hecho de que existe una demanda de "claridad acerca de la legislación vigente de la Unión sobre la información relativa al origen de los productos procedentes de los territorios ocupados por Israel".

Pese a la opinión del Abogado General, la corte puede inclinarse por la posición de Psagot, que sostienen que este tipo de medidas sobre los vinos de la compañía son "discriminatorios". "Yo creo que no se debe mezclar el vino con las opiniones políticas", sostiene por su parte Ben Sa'adon.

Inversión de Israel

La industria del vino en Israel ha crecido exponencialmente en la última década, desde que en los años 70-80 los primeros colonos comenzaran a plantar sus viñas en las zonas de Cisjordania. Entre otros motivos, el crecimiento se ha visto avivado por la importante inversión del mismo gobierno en las empresas viticultoras. De media, el 20% de la producción se exporta al extranjero.

En total, unas ocho empresas -entre las que destacan Barkan, Teperberg y Carmel-, producen más de un millón de botellas cada año, casi dos decenas tienen capacidad para llegar al millón y hay más de doscientas bodegas medianas o pequeñas, según el Ministerio de Turismo del país.

No es que intenten "pelear" con los grandes de la industria del vino como pueden ser España, Francia e Italia, pero poco a poco están introduciéndose en el mercado europeo, especialmente en los países de centroeuropa, según explica Ben Sa'adon. Para ella, el consumo base son los judíos europeos, pues su vino cumple con los requisitos para ser 'kosher', es decir, adecuados para el consumo por los practicantes del judaísmo. Las reglas son estrictas, y entre las normas incluye que solo sea elaborado por judíos, por lo que "ningún palestino" participa en la elaboración de los vinos de Tura.

La región es especialmente adecuada para el cultivo de vides y la elaboración del vino por su situación entre 600 y 900 por encima del nivel del mar, además de contar con una tierra profunda y con mucha arcilla, cuya riqueza ha atraído a decenas de pequeños viticultores israelíes.

"Si nos obligan a etiquetarnos como que no son productos de Israel, no exportaríamos más a la UE", asegura Beret. "Estamos orgullosos de lo que hacemos".

Fuente: A. Alamillos, El Confidencial