2019 · 06 · 06

Palestina denuncia 'el disfraz Arcoiris' del Festival de Cine LGTBI de Tel Aviv

Varias organizaciones palestinas defensoras de los Derechos Humanos han hecho un llamamiento al boicot del Festival Internacional de Cine LGTBI que se desarrolla en Tel Aviv (del 5 al 15 de junio) alegando que con ese certamen se pretende “enmascarar” la violación sistemática de los DDHH, el “apartheid” y la limpieza étnica en Palestina.

“Pedimos a los cineastas internacionales que retiren sus películas y documentales del festival y consideren el llamamiento al boicot hasta que Israel respete los Derechos Humanos de los palestinos”, señala una carta firmada por el Movimiento Boicot y Desinversiones (BDS), La Unión General de Estudiantes Palestinos y el Movimiento Pinkwatching (organización palestina “Queer”).

Dichos colectivos, que cuentan con el apoyo de los refugiados palestinos en la diáspora (unos siete millones) acusan a Israel -y a las “instituciones cómplices”- de utilizar el movimiento LGTBI para desviar la atención del problema real de Palestina, que ya ha perdido el 85% de sus tierras, incluida la parte árabe de Jerusalén, desde que la ONU «se inventó el Estado sionista» para compensar a los judíos del Holocausto.

El Festival Internacional de Cine LGTBI de Tel Aviv está patrocinado por el lobby judío y el Ministerio de Cultura del gobierno ultraderechista del primer ministro Benjamín Netanyahu, cuyo sueño sigue siendo la creación del Gran Israel lo que, en la práctica, no tiene fronteras, pues abarcaría gran parte de la antigua Mesopotamia, según la Biblia.

Coincidiendo con el desarrollo del Festival de Cine el régimen sionista ha vuelto ha promocionar los viajes de placer a “sus dos ciudades soleadas”: las icónicas “Tel Aviv y Jerusalén”, como se puede ver estos días en los espacios televisivos de medio mundo. Se espera que al certamen cinematográfico acudan unos 200.000 turistas.

Hasta el día 15 de junio, Tel Aviv desarrollará un amplio abanico de actividades: conciertos, fiestas nocturnas, concursos y un Desfile del Orgullo Gay, como colofón al evento.

Israel celebra este festival de cine desde hace dos décadas para “sintonizar” – a pesar de su ortodoxia reaccionaria- con “el primer mundo”, el avanzado, y desmarcarse de “la persecución de pervertidos” que tiene lugar en el Islam, lo que hasta ahora le está siendo muy rentable política y económicamente.

El matrimonio homosexual está prohibido en Israel pero se permite a las parejas casarse fuera y regresar a casa tras la luna de miel. Tel Aviv se ha convertido en la Meca LGTBI del Mediterráneo y ese “gancho” es otro “AS” de enorme poder performativo. Es otra honda que el pequeño David maneja con maestría para partir la frente de Goliat, ese terrible “gigante” filisteo (palestino) que encarna “el terrorismo” del siglo XXI.

Fuente: Javier Cortines, Contrainformación