2019 · 05 · 27

Gaza y el cumpleaños de Bob Dylan

Cuando hay hambre, enfermedades y heridos la salud mental pasa desapercibida para los que no vemos una guerra, vemos una masacre que no acaba, vemos niños que han nacido en medio de piedras y granadas.

En muchos de los casos los patriarcas de la familia quedan desempleados. / AP /Adel Hana

Todos los días, incluso hoy, leo que la mitad de la población de Gaza, en Israel, vive dependiente de la ayuda humanitaria de UNRWA. Todos los días desde hace meses, años. Más de la mitad de este millón y pico de personas viven con menos de 1,5€ al día. El resto con apenas tres euros. Lo llaman pobreza extrema y pobreza absoluta.

Por ahora reparten alimentos mientras los fondos de la ayuda no se agoten, cosa que puede ocurrir en menos de un mes. Estos fondos de UNRWA (la agencia de Naciones Unidas para refugiados Palestinos) provienen de donaciones voluntarias y EEUU, uno de los mayores contribuyentes, retiró sus fondos el pasado año. Esto y el bloqueo impuesto a Gaza desde 2007 por tierra, mar y arie sumado al aumento del número de personas refugiadas (como las que hace un momento hemos englobado dentro de los denominados pobreza extrema y absoluta) pueden provocar que se queden sin absolutamente nada. Casi como están, pero mucho peor, sin ayuda.

Vivimos en España en una permanente campaña electoral que no se detiene, no sé, pongamos que rondamos un 15% de desempleo y la promesa es reducirlo. El paro en Gaza es de casi el 54%, dile a los jóvenes que estudien para llegar lejos en el futuro. A los jóvenes, a los niños que siguen vivos y con capacidades. Un futuro. No hay comida, no hay dinero, no hay trabajo, apenas electricidad y miles de familias han visto sus casas destruidas completamente. El bloqueo consiste en que Israel decide, en la Franja de Gaza, quién entra y quién sale, qué comida o qué medicinas, equipamiento y material sanitario puede pasar esa frontera. Por tener, hasta el agua de la que disponen está contaminada.

Ataques directos a la población civil, sin excluir sanitarios y trabajadores humanitarios. Recordamos ahora para qué servía aquel Derecho Internacional Humanitario sino para poner normas en la guerra. Todos los principios que se me ocurren están siendo violados, el de distinción entre combatientes y civiles, el de proporcionalidad —en una clara ventaja del ejército israelí sobre-armado frente a los tirachinas de piedras palestinas— o el de precaución. En fin, que solo hay que ver los resultados.

Raquel Martí, directora de UNRWA en España, informa habitualmente a través de redes sociales, comparte documentos gráficos o artículos de la ONU sobre los ataques y sobre la dedicación de la agencia en Palestina: "Desde el inicio de la Gran Marcha del Retorno del 30 de marzo de 2018 al 31 de marzo de 2019, se han registrado 446 ataques a la atención médica en la Franja de Gaza. Estos ataques han resultado en 4 muertes y 731 heridos entre los trabajadores de salud."

Cuando hay hambre, enfermedades y heridos la salud mental pasa desapercibida para los que no vemos una guerra, vemos una masacre que no acaba, vemos niños que han nacido en medio de piedras y granadas. Si jamás vieron otra vida mejor, ¿para ellos no existe? Pero nosotros sí hemos visto vidas mejores, nuestros sueños, y vidas peores, como las suyas, a través de nuestras pantallas. Esas pantallas que nos muestran que a día de hoy sigue siendo más importante el cumpleaños de Bob Dylan y el final de Juego de Tronos, porque la realidad es mucho más que un juego y en la vida solo interesa jugar.

Fuente: Lucía Núñez Anta, infoLibre