2013 · 08 · 29 • Roger Waters, Tlaxcala (Editado por Atenea Acevedo)

Roger Waters: 'Tal vez ahora estemos en el punto de inflexión con Israel y Palestina'

Por favor acompáñenme, acompañen a todos nuestros hermanos y hermanas de la sociedad civil internacional en el clamor de nuestro rechazo al apartheid en Israel y en la Palestina ocupada, comprometiéndose a no presentarse en Israel o aceptar cualquier premio o financiación de cualquier institución vinculada al gobierno de Israel

A mis amigos del Rock and Roll

Varsovia, 18 de agosto de 2013

Nigel Kennedy, el virtuoso violinista y guitarrista británico, mencionó en el reciente concierto Promenade en el Albert Hall, en Londres, que en Israel hay apartheid. Hasta ahí todo normal, pero cuando la baronesa Deech (Ruth Lynn Deech) cuestionó el hecho de que Israel es un Estado de apartheid y consiguió que la BBC censurara la presentación de Kennedy al eliminar sus declaraciones. La baronesa Deech no presentó ningún fragmento de evidencia para apoyar su postura; aun así, la BBC, supuestamente apolítica, actuando exclusivamente con base en la autoridad de la Baronesa Deech, nos sumió repentinamente en la novela 1984. Bueno, llegó la hora de sacar otra vez mi cabeza del parapeto y unirme a mi hermano Nigel Kennedy que, por cierto, merece todo mi respeto. Esta es la versión final de la carta escrita en julio.

25 de julio de 2013

A mis amigos del Rock and Roll

Tras el trágico tiroteo a muerte del adolescente desarmado Trayvon Martin y la absolución de su asesino Zimmerman ayer, Stevie Wonder declaró en medio de una presentación que no cantará en el estado de Florida hasta que sus autoridades revoquen la ley “Stand Your Ground” (también conocida como “uso justificable de la fuerza”). De hecho, declaró un boicot por motivos de conciencia. Aplaudo su postura y la apoyo; me hizo recordar una declaración que hice el 14 de febrero pasado, en una carta a la que he hecho referencia pero nunca publiqué.

Llegó la hora de publicarla, aquí la tienen.

Esta carta se estuvo cocinando largamente en mi conciencia y a conciencia durante un tiempo.

Yo me uní a la campaña BDS (boicot, desinversión y sanciones) hace 7 años, un movimiento no violento que se opone a la ocupación de Cisjordania y a las violaciones del derecho internacional y de los derechos humanos del pueblo palestino por parte de Israel. El objetivo de la BDS es atraer la atención internacional hacia las políticas israelís con la esperanza de contribuir a ponerles fin. Todas las personas de la región merecen una vida digna.

Para ir directo al punto, diversas organizaciones internacionales de derechos humanos, funcionarios de la ONU y el Tribunal Internacional de Justicia han declarado a Israel culpable, en procesos independientes, de graves violaciones al derecho internacional. Citaré solo dos:

1. El crimen de apartheid: la opresión sistemática de un grupo étnico por otro. El 9 de marzo de 2012, por ejemplo, el Comité de la ONU sobre la Eliminación de la Discriminación Racial hizo un llamado a Israel para acabar con sus políticas y leyes racistas que violan la prohibición contra la segregación racial y el apartheid.

2. El crimen de limpieza étnica: el desplazamiento forzoso de los pueblos originarios de las tierras que legítimamente les pertenecen a fin asentar colonos mediante una ocupación. Por ejemplo, en Jerusalén Oriental es habitual expulsar a las familias no judías de sus casas para entregárselas a colonos judíos.

Israel perpetra otras violaciones a los derechos humanos.

Dada la incapacidad o falta de voluntad de nuestros gobiernos o del Consejo de Seguridad de la ONU para presionar Israel y poner fin a esas violaciones e desagraviar a las víctimas, corresponde a la sociedad civil y a los ciudadanos conscientes del mundo quitar el polvo de nuestras conciencias, asumir nuestras responsabilidades y actuar. Me dirijo ahora a mis hermanos y hermanas de la familia del Rock and Roll, para pedir que me acompañen, que acompañen a los miles de artistas de todos los rincones del mundo, en la declaración de un boicot cultural a Israel, para arrojar luz sobre estos problemas y también para apoyar a todos nuestros hermanos y hermanas en Palestina y en Israel que están luchando para acabar con todas las formas de opresión israelí y que desean vivir en paz, justicia, igualdad y libertad.

Hoy escribo a causa de dos eventos recientes.

1. Stevie Wonder

La primera semana de diciembre pasado me enteré de que Stevie Wonder fue invitado a presentarse en una cena de gala de los amigos de la Fuerza de Defensa de Israel en Los Ángeles el 6 de diciembre de 2012. Sería el principal artista de un evento para recaudar fondos para las fuerzas armadas israelíes. Como si los 4.300 millones que los contribuyentes de los EEUU les dan cada año no bastaran. Eso aconteció inmediatamente después de que las Fuerzas de Defensa de Israel concluyeran otra guerra en Gaza (Operación Pilar de la Defensa) donde, en consonancia con la Human Rights Watch, cometió crímenes de guerra contra los 1,6 millón de palestinos que viven en Gaza en estado de sitio.

En aquel momento le escribí a Stevie e intenté convencerlo de cancelar su presentación. Mi carta decía lo siguiente: "¿Te sentirías bien presentándote en el Baile de Gala de la Policía de Johannesburgo la noche después de la masacre de Sharpeville en 1960 o en Birmingham, Alabama, para recaudar dinero para los policías, que aporrearon, arrojaron gas lacrimógeno y usaron cañones de agua sobre los niños que luchaban contra el segregacionismo en 1963?"

El arzobispo Desmond Tutu también escribió una apasionada petición a Stevie y otras 3.000 personas firmaron una petición publicada en change.org. Stevie, todo hay que decirlo, canceló su presentación.

2. En el inicio de esa semana yo hablé ante la Organización de las Naciones Unidas. Mi discurso está en YouTube, accesible a quien desee escucharme.

Lo interesante de ambos hechos es que NINGUNO DE ELLOS fue difundido en los medios masivos usamericanos.

Podemos inferir sin duda que los medios estadounidenses no se interesan por la situación del pueblo palestino o, para el caso, en la difícil situación del pueblo israelí. Solo resta albergar la esperanza de que lleguen a interesarse, como en algún momento lo hicieron con la política de apartheid de Sudáfrica.

En la Sudáfrica del apartheid todo empezó con un puñado de artistas que se negaba a presentarse en aquel país; un puñado que, como pequeñas gotas de agua, inició un boicot cultural que habría de convertirse en un riachuelo, en un torrente y finalmente en una inundación. (¿Se acuerdan de Steve Van Zandt, Bruce y todos los demás? ¿Del lema "No vamos a tocar en Sun City”?)¿Por qué lo hicieron? Porque al igual que la ONU y la Corte Internacional de Justicia entendieron que el apartheid es un error.

La comunidad deportiva se sumó a la lucha, nadie iba a jugar críquet o rugbi en Sudáfrica y, finalmente, la comunidad política también se sumó. Toda una comunidad internacional, musical, deportiva y política... elevamos nuestras voces, hicimos de ellas un solo clamor, y el régimen del apartheid en Sudáfrica cayó.

Tal vez ahora estemos en el punto de inflexión con Israel y Palestina. Hay gente buena en ambos pueblos, gente que merece una solución justa a su difícil situación. Todas y cada una de estas personas  merecen la libertad, la justicia y la igualdad de derechos. Recientemente la ANC, el partido en el poder de Sudáfrica, apoyó el BDS. Ya falta poco. Por favor acompáñenme, acompañen a todos nuestros hermanos y hermanas de la sociedad civil internacional en el clamor de nuestro rechazo al apartheid en Israel y en la Palestina ocupada, comprometiéndose a no presentarse en Israel o aceptar cualquier premio o financiación de cualquier institución vinculada al gobierno de Israel, hasta que el gobierno de ese país respete el derecho internacional y los principios universales de los derechos humanos.

Roger Waters, Tlaxcala (Editado por Atenea Acevedo)