2019 · 04 · 11

'Pensábamos que lo perdíamos': el uso de gases lacrimógenos en el campamento de Dheisheh

El año pasado, el ejército israelí realizó en promedio 19 incursiones militares al día en la ocupada Cisjordania. Un total de 7.000 a lo largo del año. Durante muchas de estas operaciones se lanzaron de gases lacrimógenos contra civiles palestinos

Adham con su hijo en el campamento de refugiados de Palestina de Deisheh

Eran las 3 de la madrugada del 7 de marzo de 2019 cuando Adham olió los gases lacrimógenos que llegaban del estrecho callejón que conducía a su casa en el campamento de Dheisheh, en la ocupada Cisjordania. Como padre de tres hijos pequeños, Adham corrió a su habitación para despertar a su esposa que dormía junto al recién nacido Ahmad.

Los dos entraron en pánico cuando se dieron cuenta de la situación en la que se encontraba el bebé: "Parecía que Ahmad estaba en coma. Su cara era azul y no se movía. ¡No podía abrir los ojos!”, recuerda Adham.

De inmediato, Adham llamó a los paramédicos locales. Cuando el equipo llegó a casa, trataron de reanimar al bebé de un mes: "Los médicos le pusieron oxígeno y presionaron su pequeño pecho para extraer el gas lacrimógeno". Ahmad estaba en una condición tan crítica que tuvieron que llevarlo al hospital para reanimarlo. El bebé se ha recuperado desde el incidente, pero todavía muestra dificultades para respirar y requiere el uso diario de una máquina de oxígeno. "No podía sentir mi cuerpo cuando sucedió ¡Era mi hijo!", recuerda Adham con dolor.

El año pasado, el ejército israelí realizó en promedio 19 incursiones militares al día en Cisjordania. Un total de 7.000 a lo largo del año. Durante muchas de estas operaciones, como las campañas de búsqueda y detención, y las respuestas a manifestaciones de civiles palestinos, se lanzaron de gases lacrimógenos contra civiles.

Además, aproximadamente 700 de estas operaciones militares –13 por semana– tuvieron lugar específicamente dentro o alrededor de los campamentos de refugiados de Palestina. La mayoría de estas incursiones militares en los campamentos se efectuaron durante la noche y comenzaron o se tornaron violentas. El uso de gases lacrimógenos, bombas de sonido y munición real fue frecuente. En 2018, los ataques con armas de fuego dentro y alrededor de los campamentos resultaron en al menos 78 personas refugiadas heridas  y cuatro muertas, incluido un niño. Además, fueron muchas las propiedades de personas refugiadas de Palestina que sufrieron daños en las puertas, ventanas y muebles. Las redadas militares terminaron afectando a toda la población del campamento, causando traumas psicológicos para las víctimas directas o indirectas.

Las instalaciones de UNRWA, la Agencia de la ONU para refugiados y refugiadas de Palestina, también se vieron afectadas, especialmente por los granadas de gas lacrimógeno que aterrizaban dentro de las instalaciones, incluso en los patios escolares.

Adham se pregunta por qué los soldados usan gases lacrimógenos cuando saben que las mujeres, los niños y los ancianos están durmiendo. "Vi a jóvenes corriendo por mi calle y me sorprendió porque estamos lejos de los enfrentamientos que se producen en la calle principal", dice. “Si quieren arrestar a la gente, que lo hagan. Pero, ¿por qué disparan gases lacrimógenos, munición real y bombas de sonido? Su objetivo es despertar a todo el campamento y generar miedo".

Ante las incursiones, UNRWA implementa mecanismos de protección interna en los campamentos y proporciona una respuesta personalizada a las personas perjudicadas, ya sea de forma directa o a través de derivaciones. En los casos en los que las casas han sufrido daños tras una operación militar, UNRWA proporciona ayuda económica a las familias para reconstruir o rehabilitar el hogar. Una de las mayores preocupaciones de la Agencia en este momento es la exposición de las personas refugiadas de Palestina a la violencia y al uso excesivo de la fuerza por parte del ejército israelí. La división de Protección y Neutralidad de UNRWA monitorea sistemáticamente los casos individuales y las preocupaciones de protección generales, llevando los problemas ante los responsables pertinentes y exigiendo la adhesión al derecho internacional humanitario y de derechos humanos.

Como respuesta al uso intensivo de gases lacrimógenos en los campamentos de refugiados y refugiadas de Palestina en Cisjordania, UNRWA ha iniciado un programa de prevención y respuesta para proteger al personal y a los civiles. Se ha dado prioridad a los campamentos de Aida y Dheisheh, ya que se encuentran entre los más expuestos a gases.

La respuesta de la Agencia incluye capacitación para los trabajadores de saneamiento de UNRWA en limpieza de granadas de gas lacrimógeno en sus escuelas e instalaciones; cambios arquitectónicos en algunas escuelas para prevenir la exposición a la violencia; y un informe médico sobre el impacto en la salud de la exposición continuada a gases lacrimógenos en los campamentos de Aida y Dheisheh. Este informe se presentó a las autoridades israelíes y, desde entonces, el uso de gases lacrimógenos ha disminuido de manera considerable en Aida.

Fuente: UNRWA, El Diario  - España