2019 · 04 · 08

¿Boicotear las elecciones de Israel? Un rapero palestino dice que no

Un reconocido artista palestino de hip-hop publicó un video el jueves para expresarse en contra del boicot y animar a los ciudadanos palestinos en Israel a no desperdiciar sus votos, además de hablar de la esperanza de que una fuerte participación el martes ayude a que el primer ministro Benjamín Netanyahu se vaya o incluso termine “en prisión”.

El rapero Tamer Nafar, a la derecha, con Udi Aloni, el director de la película autobiográfica "Junction 48", en 2017 Credit Uriel Sinai para The New York Times

Frustrados por sus opciones en las próximas elecciones israelíes, y por los políticos árabes a quienes describen como poco eficaces, algunos ciudadanos palestinos de Israel intentan organizar un boicot contra la votación del martes.

Sin embargo, un reconocido artista palestino de hip-hop publicó un video el jueves para expresarse en contra del boicot y animar a los ciudadanos árabes a no desperdiciar sus votos, además de hablar de la esperanza de que una fuerte participación el martes ayude a que el primer ministro Benjamín Netanyahu se vaya o incluso termine “en prisión”.

En el video en árabe, que se compartió de manera extensa en las redes sociales, el rapero Tamer Nafar de Lod, Israel, discute consigo mismo sobre la posibilidad de votar o quedarse en casa, y después ofrece sus razones para participar en las elecciones.

“Es nuestra tierra, pero es su Estado”, dice Nafar en el video, con el título en inglés “Tamer Must Vote”, y agrega: “La knéset no es para mí”, refiriéndose al Parlamento israelí.

Agentes de la policía fronteriza de Israel montaban guardia junto a carteles del primer ministro Benjamín Netanyahu en Tel Aviv, el martes. Credit Oded Balilty/Associated Press

“Nos usan para parecer liberales”, dice el artista en la canción y formula los argumentos de quienes están a favor del boicot. Así hace eco de un pensamiento frecuente entre los ciudadanos palestinos que dicen que participar en la democracia israelí proporciona una fachada de igualdad ante la mirada de Occidente.

“Así es. La democracia es de los ochenta”, dice sarcásticamente el cantante. Su voto no cambiaría nada, se responde cuando canta como si estuviera a favor del boicot y dice que participar en las elecciones es como ir a “una guerra de misiles armado con un cuchillo”, o combatir un tanque “con una piedra”.

Cuando Nafar canta como si estuviese a favor de votar reconoce que eso “no significa que liberaremos Palestina”, pero también dice, de manera contundente, que si los votos palestinos “eliminan a Lieberman y encarcelan a Bibi, entonces estamos listos”, refiriéndose al exministro de defensa Avigdor Lieberman.

En efecto, una de las ironías más complejas que podría surgir de la elección del martes sería que una fuerte participación árabe aumentara tanto el umbral de votaciones mínimas como para impedir que Lieberman llegue al parlamento. Su partido, Yisrael Beiteinu, está en aprietos en las encuestas.

Fue Lieberman quien ejerció presión a favor de un cambio en la ley electoral que aumentó el porcentaje del umbral de votación en 2015, como una manera de excluir a los partidos árabes de la knéset. Los partidos árabes respondieron en ese entonces uniendo fuerzas, y su Lista Conjunta obtuvo la cifra récord de trece curules ese año.

Algunas encuestas indican que la participación de los ciudadanos palestinos será aún más alta, dada la furia generalizada que inspira Netanyahu, quien ha estado encabezando una campaña excepcionalmente antiárabe. Sin embargo, el movimiento a favor del boicot está teniendo el efecto contrario, pues exaspera a los líderes árabes así como a muchos israelíes judíos que se oponen a Netanyahu y esperaban que los árabes pudieran desempeñar un papel decisivo en su derrota.

En una entrevista, Nafar dijo que todavía espera un resultado adverso para Lieberman y Netanyahu lo que, según él, sería “justicia poética”.

También dijo que aunque no lo convence Benny Gantz, el exjefe del Ejército que libra una batalla reñida con Netanyahu en las encuestas, sería mejor que Netanyahu. Y aunque Netanyahu solo se enfrenta a la destitución por cargos de corrupción, Nafar dijo que preferiría que fuera por “crímenes de guerra”. Y agregó: “Por lo menos es algo”.

“Supongo que he estado viendo demasiados episodios de ‘Juego de tronos’”, comentó.

Nafar, de 39 años, comenzó su carrera en el hip-hop a fines de la década de 1990, y sus letras adoptaron un fuerte giro político con el nacimiento del levantamiento palestino conocido como la Segunda Intifada, en 2000. Nafar, hijo de refugiados palestinos y padre de dos, fue protagonista de una elogiada película autobiográfica, Junction 48, en 2016. El ministro de Cultura israelí, Miri Regev, salió del recinto donde se celebraba la ceremonia de premios cinematográficos del país cuando Nafar se presentó ese año y ha intentado cancelar sus actuaciones.

Benny Gantz, durante un evento electoral en Ashkelon, el miércoles Credit Amir Cohen/Reuters

En el video de Nafar, el personaje que apoya el boicot dice que los políticos árabes son inútiles. “¿Solucionaron la pobreza? ¿Nos dieron escuelas y empleos?”, pregunta. “Solo los vemos cuando hay elecciones”. Agrega que votó por la Lista Conjunta la última vez, pero que los conflictos internos la destruyeron. “Creo que la embarcación se ha hundido”, comenta.

No obstante, cuando interpreta al personaje a favor de votar dice que, en vez del Titanic, cree que los políticos árabes son como el Mavi Marmara, la embarcación de protesta que intentó desafiar al bloqueo israelí de Gaza en 2010, por lo que llamó la atención de todo el mundo a favor de la causa palestina. “No le encuentro sentido a renunciar a una herramienta, porque casi no tenemos, así que votaré”, dice.

La alternativa, dice Nafar en la entrevista, sería permitir que los líderes israelíes hicieran lo que quisieran con los ciudadanos palestinos, aunque, como les gustaría a algunos políticos de extrema derecha, eso implicara expulsar a los ciudadanos árabes de Israel.

Votar, dice el alter ego de Nafar en el video, por lo menos es un arma que le permite asegurarse “de que pueda cantarles a los que están a favor del boicot, en vez de hablarles desde los camiones que podrían sacarlos de Israel”.

Fuente: The New York Times