2019 · 03 · 18

Un estudiante italiano elige Gaza para cursar Erasmus

El universitario italiano Riccardo Corradini, de 25 años, se ha convertido en el primer estudiante del mundo que cursa la beca Erasmus en la palestina Franja de Gaza, sometida a un severo bloqueo israelí y escenario de tres guerras en la última década.

Riccardo Corradini (d) conversa con un compañero palestino. (Mahmud HAMS / AFP)

Sentado en las escaleras de la Universidad Islámica con su mochila, Riccardo Corradini atrae la mirada curiosa de los estudiantes palestinos. Es el primer universitario acogido a la beca Erasmus que elige la Franja de Gaza para cursar sus estudios.

Corradini es de Trentino, en el norte de Italia, cursa sexto de Medicina y a principios de febrero se convirtió en el primer estudiante internacional que llega a la Universidad Islámica de la ciudad de Gaza, con el programa de intercambio Erasmus+. Hace dos años ya realizó un intercambio universitario en Cisjordania.

La Universidad de Siena, donde estudia, comenzó hace tres años un proyecto de colaboración con la ONG italiana ACS (Asociación italiana de Cooperación y Solidaridad), que trabaja con universidades palestinas en Cisjordania,y ahora ha empezado también en Gaza.

Asegura que «no me lo pensé ni una hora» cuando hace un año su universidad anunció que se había abierto una plaza para estudiar cuatro meses en una de los catorce centros del enclave palestino. Fue el único que lo solicitó.

Situaciones inimaginables

«Me siento una persona privilegiada porque soy el único estudiante italiano que estudia y vive en Gaza», dice Corradini, que quiere aprender sobre medicina, atención sanitaria de urgencia y la realidad del conflicto entre palestinos e israelíes.

La elección de Gaza, que vive una situación de escasez crónica y bajo una constante amenaza de guerra con Israel, no es habitual para un intercambio Erasmus. Pero para Corradini, que quiere especializarse en cirugía de urgencia, practicar la medicina en Gaza –lo hará en tres hospitales del enclave– le permite enfrentarse a situaciones inimaginables en Italia o Europa.

Desde marzo de 2018, más de 250 palestinos han muerto por disparos israelíes, la gran mayoría en las protestas de los viernes a lo largo de la frontera para defender el derecho al retorno de los refugiados y exigir el fin del bloqueo israelí. Cerca de 30.000 han resultado heridos, y un centenar de ellos han sufrido amputaciones.

El permanente bloqueo que Israel impone por tierra, mar y aire desde 2007, tras la victoria electoral de Hamas. ha causado un grave impacto sobre la situación humanitaria.

El sistema de salud público sufre una limitación de suministros y medicamentos debido a las restricciones israelíes y a la dependencia del Ministerio de Sanidad de la Autoridad Palestina (ANP) en Cisjordania. Entre las carencias, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre la falta de 223 medicamentos básicos.

La energía, con dieciséis horas de electricidad al día, y las deficiencias de saneamiento hacen que el sistema sanitario del enclave sea precario, y a menudo, varios hospitales han dejado de atender a pacientes de manera temporal.

«No es fácil»

«Es valiente por su parte venir a un enclave bajo bloqueo», dice Saadi al-Nakhala, uno de sus amigos en Gaza.

«Por supuesto, no es fácil vivir aquí», admite Corradini, que constata la falta de equipos médicos o medicamentos y la inseguridad continua que sufren los habitantes de Gaza. Pero él no se siente amenazado.

«Realmente me gusta la atmósfera de Gaza, es siempre activa –dice–,hay mucha gente en la calle, muchos colores, perfumes ... y mucho tráfico. ¡Es como una novela!». Y agrega…«Está todo lo necesario en un espacio reducido, desde hospitales o universidades hasta mercados».

Afirma que, tras el asombro inicial, «la gente es muy hospitalaria y generosa» a pesar de su pobreza. «Siempre intenta proporcionar todo el apoyo posible», sostiene.

«La gente me explica su sufrimiento diario y expresa como la vida en Gaza se ha vuelto cada vez más difícil. Creo que Gaza y su gente necesitan ayuda, sobre todo médica», comenta el Erasmus italiano, que asegura que cuando vuelva a casa «tendrá mucho que decir» sobre este lugar.

«Embajador»

En su oficina con vistas al campus, Ahmed Muhaisen, jefe de Asuntos Externos de la Universidad Islámica, ve a Riccardo Corradini como un «embajador» y espera que otros sigan su ejemplo.

La Universidad Islámica ha firmado algunos cientos de acuerdos de colaboración en todo el mundo, especialmente en Europa. En Siena, tres palestinos de Gaza están actualmente realizando un semestre de intercambio.

Esta es «una manera de mostrarle al mundo que hay un excelente nivel académico» en Gaza, dice Muhaisen.

Fuente: NAIZ