2019 · 01 · 09

Futuro incierto para 600 palestinos de Jerusalén Este ante riesgo de desalojo

Cientos de palestinos de Silwán, uno de los barrios más disputados del territorio ocupado de Jerusalén Este, en un valle cercano a la Ciudad Vieja, habitan en viviendas que están en riesgo de desalojo después de que el Tribunal Supremo israelí abriera la puerta a su desahucio.

Foto Archivo: El Tribunal Supremo israelí ordenó el desalojo de palestinos de Silwan cerca de la mezquita de Al Aqsa. Philip Cheung / El Nacional

La barriada afectada, Batan al Hawa, está repleta de edificios de construcción barata, con paredes de hormigón gris que recubren su estructura, y la tensión es latente en sus calles estrechas, donde los habitantes palestinos coexisten con grupos de colonos judíos que los últimos años se han mudado a varias viviendas en las que lucen la bandera israelí.

Esta zona, situada en el corazón de Silwán, "es el lugar de Jerusalén oriental donde los colonos han hecho un mayor intento para tomar su control", señala a Efe la directora de la ONG israelí Ir Amim, Betty Herschman, que alerta, "ahora hay cien familias, unos 600 palestinos, amenazados con ser desplazadas de sus hogares".

El pasado noviembre, el Tribunal Supremo israelí abrió la puerta a su desalojo.

La corte rechazó un recurso en contra del desahucio presentado por 104 de las personas afectadas, comenta a Efe el líder comunitario Zoheir Rajabi, residente en una de las casas en disputa, dentro de una batalla legal en la que la organización procolona Ateret Cohanim reclama la tierra donde viven.

Inmigrantes judíos procedentes de Yemen residieron en el barrio a principios de siglo XX, y la tierra en la que vivieron fue entregada hace 17 años por el custodio general (responsable de quienes viven fuera de Israel y los territorios que controla, o en países enemigos por una ley de 1950) a esta entidad, que impulsa la presencia judía en Jerusalén Este, bajo ocupación israelí desde 1967.

En 2001, el tribunal de distrito de la ciudad nombró fideicomiso a la asociación, que se hizo con el control de las viviendas, pese a que los palestinos que residen en ellas reivindican su propiedad y se niegan a abandonarlas.

"A finales de 2015, Ateret Cohanim había cuadruplicado el número de unidades de vivienda en su poder", tras tomar control de 27 domicilios de Batan al Hawa ubicados en seis edificios distintos, condena Ir Amim en un comunicado, donde agrega, "unas 17 familias ya han sido desalojadas y aproximadamente 80 tienen demandas de desahucio pendientes en su contra en el tribunal".

"Esta campaña bien organizada" de la organización, señala Ir Amim, se ha realizado con "la implicación directa del Gobierno israelí", que facilita "el asentamiento privado en la Ciudad Vieja" de Jerusalén "y los barrios palestinos de su alrededor", acusa.

En el salón de la casa de Rajabi destaca un televisor por el que ve imágenes de doce cámaras de vídeo apostadas en distintos puntos de Batan al Hawa, "para registrar la violencia de los colonos" si hay agresiones contra sus vecinos palestinos, una problemática que se repite a menudo, asegura el palestino.

Según explica, mostrando documentos de adquisición de propiedad de la época, su padre compró la tierra en la que vive en 1966, cuando Jerusalén Este aún estaba bajo control de Jordania, y muchas de las viviendas de la manzana, ahora pendientes de desalojo, fueron construidas y ampliadas por él y sus hermanos progresivamente.

"¿Qué hacemos si nos desalojan? No tenemos otro lugar a dónde ir", lamenta el hermano pequeño del líder comunitario, Jadala Rajabi, con cuatro hijos a su cargo, desde su despacho en el centro comunitario Maada, que ofrece "actividades educativas y de ocio a unos 120 niños, para evitar que tengan problemas en la calle" con las decenas de colonos religiosos que en muchos casos van armados por la zona, apunta.

Cerca de la casa de Zoheir, en un inmueble que desde 2015 funciona como sinagoga, se ve una gran estrella de David iluminada con luces azules en el tejado, y dos guardas de seguridad privada controlan los accesos con pequeñas metralletas, acompañando a mujeres judías con pañuelos de colores que les tapan el cabello y hombres con kipás tejidas que se pasean con sus niños.

"Estamos cumpliendo el sueño sionista, que se basa en el renacimiento de la vida judía en la tierra de Israel", señala a Efe el director ejecutivo y portavoz de Ateret Cohanim, Daniel Luria, que agrega, no puede hacer comentarios sobre la tierra en disputa en Batan al Hawa "al ser un proceso judicial que sigue abierto".

Éste define su entidad como "una organización sin ánimo de lucro" que facilita "directa o indirectamente" las adquisiciones de propiedades árabes "a judíos de todo el mundo que compran".

"Como pueblo indígena de esta tierra, tenemos un derecho natural e histórico para vivir en cualquier barrio, especialmente en el corazón de Jerusalén", reivindica Luria. 

Fuente: Joan Mas Autonell, Agencia EFE