2018 · 11 · 28 • Fuente: Nicholas Valdés, Agencia Prensa Latina

Palestina, otro año de tragedia

El 2018 debió ser significativo para Palestina, ya que se cumplen 30 años de su Declaración de Independencia. Sin embargo, a tres décadas de ese histórico hecho, ese pueblo continúa totalmente subyugado al dominio de Israel.

A pesar de los reclamos de la comunidad internacional para que el prolongado conflicto entre los dos Estados llegue a su fin, las acciones ejecutadas por Tel Aviv en este año que ya casi termina apuntan hacia un camino diametralmente opuesto.

El 2018 inició para Palestina con el reconocimiento por parte de Estados Unidos de Jerusalén como capital de Israel y el anuncio de que trasladaría la sede diplomática norteamericana hacia la denominada Ciudad Santa, lo que finalmente ocurrió el 14 de mayo.

Ese movimiento fue secundado rápidamente por Guatemala y luego por Paraguay; aunque éste último país anunció cuatro meses después del traslado que su embajada regresaría a Tel Aviv, noticia que fue celebrada por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

No obstante, a lo largo del año otras naciones hicieron públicas sus intenciones de mover hacía Jerusalén sus representaciones en Israel.

En octubre, el primer ministro de Australia, Scott Morrison, anunció que su país reconocía a Jerusalén como capital israelí, lo que llevó a que 13 embajadas de Oriente Medio y África del Norte en la nación oceánica realizaran una reunión de emergencia sobre el tema.

Por otro lado, a mediados de año el diputado federal de Río de Janeiro, Jair Bolsonaro, prometió que si resultaba electo presidente de Brasil también trasladaría la embajada de su país en Israel.

Bolsonaro ganó los comicios presidenciales en octubre, derrotando al candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, ex alcalde de Sao Paulo, por un margen de diez puntos.

Pero la lista puede crecer aún más. En noviembre el ministro palestino de Relaciones Exteriores Riyad Malki, instó a su homólogo de la República Checa, Tomás Petrícek, a reconsiderar el traslado de su representación diplomática en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, como ya anunció que lo haría el presidente del país europeo.

El Consejo Nacional Palestino emitió la Declaración de Independencia el 15 de noviembre de 1988 en Argel, capital de Argelia, estableciendo un Estado palestino independiente con las fronteras existentes en 1967 y Jerusalén Este como su capital.

Como aliciente en este particular, hay que destacar que también hay países que se suman a los que ya reconocieron de manera oficial al Estado de Palestina.

El último de ellos fue Bélgica, que en noviembre de este año anunció que su gobierno considera reconocer al Estado de Palestina con las fronteras de 1967 y Jerusalén Este como capital del país.

Lamentablemente acciones como estas no impiden que Israel continúe atropellando a un pueblo que mantiene bajo ocupación desde 1967. La Ley de Estado-Nación es quizás el ejemplo más claro de los últimos años en ese sentido.

En julio el Knesset (Parlamento) de Israel aprobó una controvertida ley que define el país como el Estado Nacional del Pueblo Judío y que, según especialistas, ignora a las minorías étnicas.

La declaración de independencia de Israel de 1948 definió su naturaleza como un Estado judío y democrático, un delicado equilibro que la nación ha intentado mantener durante 70 años.

Ahora, la nueva legislación margina a la minoría árabe del país (alrededor del 20 por ciento de la población). La ley 'Estado-Nación' estipula que solo los judíos tienen 'derecho exclusivo a la autodeterminación nacional' en los territorios palestinos ocupados por Israel y elimina el árabe de las instituciones y escuelas, reconociendo en su lugar el hebreo como idioma oficial.

También declara a Jerusalén como capital de Israel y al calendario hebreo como el oficial del país, entre otras medidas. La legislación afecta a 1.8 millones de palestinos que poseen la ciudadanía israelí, 2.8 millones de palestinos que viven en Cisjordania -rodeados por 700 mil colonos judíos- y 1.9 millones de palestinos que viven bajo el asedio militar sionista en la Franja de Gaza.

Precisamente la ampliación de los asentamientos judíos en territorio palestino ha sido otra de las violaciones más denunciadas por la OLP en este 2018.

Todos los asentamientos erigidos a lo largo de Jerusalén Este y Cisjordania son ilegales en virtud del derecho internacional, en particular el artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra, que establece que la potencia ocupante no deportará ni transferirá partes de su propia población civil al territorio que ocupa.

Aun así el gobierno israelí aprobó a lo largo del año la ampliación de esas colonias con centenares de nuevas unidades habitacionales en diferentes regiones de la ocupada Cisjordania.

Esto llevó a constantes redadas y detenciones por parte del ejército israelí, así como la demolición de aldeas enteras; hechos que por supuesto generaron masivas protestas por la parte palestina, que terminaron en violentos enfrentamientos con los efectivos militares.

El icono más conocido de estos episodios es sin duda la adolescente palestina Ahed Tamimi, quien fue liberada en julio tras cumplir condena de 222 días de cárcel por golpear a dos soldados israelíes, un episodio capturado en video que la convirtió en símbolo de resistencia a nivel global.

El jefe de Estado palestino, Mahmoud Abbas, recibió a Tamimi y su familia en la sede presidencial en Ramallah, donde elogió a la adolescente y la describió como un modelo de la lucha palestina por la libertad y la independencia.

Abbas hizo hincapié en que la resistencia que Ahed encarna ha demostrado ser un arma ideal y vital para enfrentar la represión de la ocupación israelí.

Tanto la adolescente como su madre fueron sentenciadas a ocho meses en un tribunal militar israelí luego de un acuerdo con el fiscal por el incidente de diciembre de 2017, que según la familia tuvo lugar en el patio de su hogar en Nabi Saleh.

La grabación del enfrentamiento entre la joven y los oficiales israelíes se volvió viral y llevó a los palestinos a verla como una heroína que se enfrenta a la ocupación de Israel.

Enfrentamientos mucho más violentos son los que se desarrollan en la sitiada Franja de Gaza, sobre todo desde el estallido de las protestas vinculadas a la Gran Marcha del Retorno, que desde el 30 de marzo tienen lugar cada viernes en la frontera entre Israel y el enclave costero.

Los organizadores de la Marcha exigen el derecho a regresar a las tierras ocupadas por Israel en la guerra de 1967; y que se alivie el bloqueo israelí a Gaza, que ya se extiende por casi 12 años.

Más de 210 palestinos han muerto y alrededor de 22 mil han resultado heridos por las fuerzas israelíes desde el inicio de esas protestas.

La mayoría de esas víctimas se reportaron el 14 de mayo cuando las fuerzas israelíes atacaron a los manifestantes palestinos que conmemoraban el 70 aniversario de la ocupación de la Palestina histórica por parte de Israel y la subsiguiente limpieza étnica de medio millón de refugiados.

Como bien lo ha denunciado la Organización para la Liberación de Palestina, a 30 años de la declaración de independencia, la ocupación israelí persiste en ese territorio.

La miembro del Comité Ejecutivo de la OLP, Hanan Ashrawi, recordó el día del aniversario que con la declaración el liderazgo palestino proclamó su apoyo a la solución de dos Estados y las resoluciones de Naciones Unidas, así como su compromiso inquebrantable con los derechos inalienables del pueblo palestino.

Treinta años después de este compromiso histórico y doloroso, la ocupación más larga en la historia moderna continúa y mantiene a todo un pueblo cautivo, robándoles sus tierras, recursos, libertad y derechos con total impunidad, denunció Ashrawi.

También llamó a la comunidad internacional para que intervengan de inmediato y muestren la voluntad política necesaria para responsabilizar a Israel con medidas punitivas y sanciones por sus políticas sistemáticas de desplazamiento, destrucción y opresión.

A pesar de la violencia, la expansión colonialista y el sistema de apartheid aplicados por Israel, que ya se extiende por tantos años, la resistencia y determinación del pueblo palestino para alcanzar sus derechos siguen siendo loables.

Ningún grado de opresión o injusticia puede derrotar la voluntad o el espíritu de un pueblo empeñado en lograr su libertad, justicia y dignidad, dijo Ashrawi en ese sentido.

Gran parte de la comunidad internacional está convencida de que la búsqueda de la libertad e independencia de los palestinos se puede lograr mediante el establecimiento de un Estado democrático, viable y territorialmente contiguo con Israel.

Así lo demostraron los países que reconocieron al Estado de Palestina ante las Naciones Unidas, aunque aún falte un buen camino para que ese sueño se convierta en realidad.

Sobre el autor: El autor es Corresponsal de Prensa Latina 

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Fuente: Nicholas Valdés, Agencia Prensa Latina