2018 · 10 · 16 • Fuente: Blog Mentiras Sionistas

Elogio fúnebre de un criminal de guerra y un Nobel de Química incómodo: el pánico israelí al movimiento no violento BDS

Hace dos semanas el científico estadounidense George Smith recibió el Premio Nobel de Química.

George Smith, premio Nobel de Química 2018

Hace dos semanas el científico estadounidense George Smith recibió el Premio Nobel de Química. Fuera del ámbito académico, el hecho habría pasado desapercibido (¿quién recuerda de memoria al ganador del Nobel de Química del año pasado?) de no ser por un pequeño detalle: Smith está casado con una mujer judía, pertenece a la asociación Voz Judía por la Paz, y es un prominente activista del movimiento no violento de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS).

En la prensa israelí saltaron unas cuantas alarmas, y la figura de Smith ha sido objeto de análisis, no por su trayectoria científica, si no por su activismo político. El diario insignia de la derecha supremacista judía en Israel, The Jerusalem Post, se apresuró, el mismo día en que se conoció el fallo de la Academia, a criminalizar a Smith por su postura supuestamente anti-israelí. Si pensáis que exageramos con lo del supremacismo, un detalle significativo: el artículo remarca el hecho de que Smith ni siquiera es judío (¿qué se habrá creído este goy?).

Lo mismo hizo el diario The Times of Israel, algo más moderado, pero en la misma línea victimista, quejándose (estamos sintetizando mucho) de que gente como Smith utilice la palabra colonialismo para referirse al colonialismo.

En ausencia de una resistencia armada palestina realmente organizada contra la ocupación, la colonización y el apartheid, resistencia ante la que siempre se podía gritar ¡Terrorismo!, parece que la principal preocupación actual de la prensa israelí la constituyen los movimientos palestinos que, como el BDS, abogan por usar mecanismos no violentos similares a los de Gandhi o Martin Luther King. A falta de terroristas, los israelíes de bien siempre podrán gritar ¡Antisemitismo!

En uno de sus últimos artículos periodísticos, Smith define la distopia racista del estado de Israel consistente en la obligación de temer a las víctimas (los palestinos a los que deportan y masacran) para justificar la continuación de la deportación y la masacre que, a día de hoy, sigue en la raíz del sueño sionista: una tierra judía, solo para judíos, limpia de los palestinos que la habitaron durante decenas de generaciones.

Smith, por supuesto, lo explica mejor que nosotros. Os dejamos la traducción. El original en inglés, aquí.

GAZA, ENTONCES Y AHORA

Por George Smith

16 de abril de 2018

1956: miedo y asco

El 19 de abril de 1956, Moshe Dayan, que por entonces ya era un célebre general israelí, presentó el elogio fúnebre de Roi Rotberg, un soldado-campesino muerto a manos de guerrilleros palestinos en la frontera de Gaza. “No echemos la culpa a los asesinos de hoy”, dijo. “Durante ocho años han estado sentados en los campos de refugiados en Gaza, y ante sus ojos hemos estado transformando las tierras y las aldeas donde vivieron ellos y sus padres, en lo que hoy en día es nuestro estado […] ¿Cómo podríamos cerrar los ojos y negarnos a mirar directamente a nuestro destino y a ver, en toda su brutalidad, el destino de nuestra generación? Somos una generación de colonos, y sin el casco de acero y las bocas de los cañones no podremos plantar un árbol ni construir una casa. No nos neguemos a ver el odio que está inflamando […] a los cientos de miles de palestinos que viven a nuestro alrededor […] no sea que la espada salga disparada de nuestro puño y nuestras vidas sean cortadas”.

No hay una declaración más directa o elocuente del silogismo distópico que está en la raíz del actual derramamiento de sangre en Gaza, y del sostenido derramamiento de sangre y miseria que ha sufrido ese pequeño enclave costero durante 70 años: los habitantes de Gaza no han aceptado ser expulsados de su tierra natal; los israelíes se niegan a considerar la solución obvia de liberar a los habitantes de Gaza y vivir con ellos como iguales en una patria compartida; conclusión: los israelíes deben temer perpetuamente a los habitantes de Gaza. Esta lógica se aplica igualmente a los palestinos en general: en el recurrente discurso político israelí, todos son una eterna “amenaza demográfica”.

1948: ¿Guerra de independencia o guerra de despojo?

Ocho años antes [de la muerte de Rotberg], Israel había vencido en lo que llama su “guerra de independencia” de Gran Bretaña, potencia que había gobernado Palestina durante 31 años. La definición distorsiona la realidad. Gran Bretaña, desesperada por liberarse de la carga de gobernar Palestina, había anunciado su intención de retirarse muchos meses antes. Fue realmente una guerra de desposeimiento del pueblo palestino, 750.000 de cuyos habitantes fueron expulsados para dar paso a una abrumadora mayoría judía. A los refugiados nunca se les ha permitido regresar.

Alrededor de 200,000 de los exiliados huyeron a Gaza, cuyas 141 millas cuadradas tenían solo 80,000 residentes en ese momento (ahora tiene 2 millones). Muchos de esos exiliados podían ver sus antiguas casas y tierras desde los campamentos de refugiados donde ahora vivían. Sus nietos continúan viéndolas hoy en día.

2007: bloqueo y asalto

Al igual que Cisjordania y Jerusalén Este, Gaza ha estado bajo la ocupación militar israelí desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Las condiciones empeoraron dramáticamente cuando Hamas tomó el control político en 2007 [en realidad, Hamas ganó las elecciones legislativas palestinas en 2006]. Con la ayuda de Egipto, Israel tomó represalias imponiendo un bloqueo terrestre, marítimo y aéreo absoluto, restringiendo severamente las importaciones y el movimiento de personas, y prohibiendo casi todas las exportaciones. Gaza está rodeada por una enorme valla fronteriza como en una prisión, dentro de la cual Israel hace cumplir una zona de exclusión de 300 metros de ancho, apropiándose así de una fracción sustancial de las tierras agrícolas de Gaza. Mientras tanto, los habitantes de Gaza han sido sometidos a ataques periódicos del ejército israelí. Los ataques matan principalmente a no combatientes y destruyen infraestructuras vitales como la única central eléctrica de Gaza.

2014: El ataque más sangriento

La operación Escudo Protector fue llevada a cabo en el verano de 2014. En un período de 51 días, el ejército israelí mató a 2.200 personas, 1.600 de ellas civiles no combatientes y 550 de ellas niños; destruyó o dañó gravemente 18,000 hogares, desplazando a 100,000 personas; destruyó o dañó 203 lugares de culto, 285 escuelas y 73 instalaciones médicas (1); dejó a su paso 2,5 millones de toneladas de escombros (2). En una escala comparativa con los 1.800.000 de personas que habitaban Gaza en ese momento, fue como si toda la población estadounidense de 326.000.000 de habitantes, encerrada por la fuerza en una reserva poco más grande que Virginia Occidental, hubiera sufrido casi 400,000 muertes, incluyendo 100,000 niños, se hubiesen destruido, o dejado inhabitables, los hogares de 3.260.000 personas, y quedasen a la vista escombros equivalentes a 290 ataques a las Torres Gemelas (3). Mientras que las fuerzas israelíes utilizaron armas avanzadas suministradas y parcialmente pagadas por los EE.UU., los combatientes de Gaza solo tenían armas pequeñas, morteros y cohetes primitivos. Mataron a 67 soldados y seis civiles, uno de ellos un niño; y destruyeron o dañaron un hogar israelí, dos sinagogas, una escuela y ninguna instalación médica (1).

2018: Gran Marcha de Retorno

El 30 de marzo marcó el inicio de la Gran Marcha de Retorno de este año; 30,000 habitantes de Gaza desarmados se reunieron cerca del muro fronterizo para protestar contra el bloqueo y recordar al mundo su derecho a regresar a la tierra de la cual sus familias fueron expulsadas en 1948 (la expulsión continúa, aunque en menor número, desde entonces). Francotiradores israelíes mataron a 19 de ellos e hirieron al menos a 700. Sin embargo, como Dayan podría haber predicho, los habitantes de Gaza se niegan a aprender la lección que las balas pueden enseñar. Alrededor de 20.000 manifestantes marcharon nuevamente el 6 de abril; los francotiradores mataron a nueve personas e hirieron al menos a 291. Se planean marchas adicionales hasta el Día de la Nakba el 15 de mayo.

Desde hace 70 años, el establishment político y mediático de EE. UU. se ha mantenido firmemente del lado de las balas. Pero la gente ahora puede aprender sobre la realidad en Israel-Palestina de fuentes alternativas, y un número cada vez mayor se está uniendo al movimiento no violento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS): el llamamiento de la sociedad civil palestina a que la comunidad mundial con conciencia condene al ostracismo a empresas e instituciones israelíes hasta que Israel repudie el abominable silogismo de Dayan y el pueblo palestino, incluidos los refugiados, logre la plena igualdad con los judíos en una patria compartida.

George P. Smith vive en Columbia y es miembro de Mid-Missourians for Justice en Palestina y de la coalición estatal Missouri to Boy Boicot.

Fuentes de información:

(1) Norman Finkelstein, Gaza: una investigación en su martirio, University of California Press, 2018, Tabla 12.

(2) Norman Finkelstein, op. cit., p. 211.

(3) Urich, G., Análisis de la masa y energía potencial de World Trade Center Tower 1, Diario de Estudios del 11 de septiembre, vol. 3, 2007 (http://journalof911studies.com/volume/200703/GUrich/MassAndPeWtc.pdf), Tabla 17.

Fuente: Blog Mentiras Sionistas