2018 · 09 · 27 • Fuente: Tomás Muñoz, El Salto

BDS - España: La dignidad de Ahed Tamimi llena València

El martes la activista palestina Ahed Tamimi y su familia abarrotaron el teatro el Micalet. Fuera se quedaron cientos de personas a las que la activista decidió salir a saludar. Invitada por el BDS local, la adolescente y su familia han recibido un caluroso homenaje en el que han presenciado una muixeranga y han escuchado unas albaes.

Ahed Tamimi, acompañada de su madre Nariman y su padre Bassem en el escenario del teatro Micalet GABRIEL RODRÍGUEZ

A sus 17 años, Tamimi se ha convertido, gracias a su bofetón al soldado israelí que acababa de disparar a su primo y que había destrozado su casa, en un símbolo mundial de la dignidad palestina. “Somos una generación que ha heredado una ocupación y quiere dejar en herencia una revolución”, expone con una madurez asombrosa ante los centenares de personas que han acudido a escucharla a la sala el Micalet.

La activista palestina empezó su intervención con un mensaje muy claro: “No necesitamos miradas de lástima, necesitamos vuestro apoyo”. Quiso dejar claro que “no somos víctimas, sino luchadores, las lágrimas en Palestina las derramamos por los gases lacrimógenos israelíes”. Con la contundencia de quién ha pagado con ocho meses de libertad un gesto digno, dijo que son “un pueblo valiente que ama la vida y quiere vivirla. Yo soy como cualquier otro palestino y cualquier palabra puede hacer que me encarcelen, pero no nos da miedo, continuaremos luchando para llevar nuestra voz por todo el mundo”. El estado israelí obstaculizó su salida, por lo que su presencia en València se ha producido con unos días de retraso respecto al plan original.

“Lo que nos hace tener la valentía es el hecho de no querer seguir viviendo bajo una ocupación, eso hace que desaparezca nuestro miedo y porque queremos que las nuevas generaciones vivan en paz”, contestaba por la mañana, en rueda de prensa celebrada en el centro social Terra de Benimaclet, a la pregunta de la prensa de por qué dió aquel bofetón.

Ahí contó también como fue su detención y su traslado, con humillaciones de sus captores. Explicó que la vida en las prisiones israelíes es muy difícil, que “no hay asistencia sanitaria ni comunicación, solo hay aislamiento”. 350 menores siguen encarcelados en Israel. También hizo público que las presas palestinas llevan 22 días en huelga sin salir de sus celdas porque han colocado cámaras por todas las zonas comunes de la prisión.

"No necesitamos miradas de lástima, necesitamos vuestro apoyo"

La activista relató como ha vivido convertirse en un símbolo: “Cuando salí de la cárcel todos me conocían y eso me sorprendió mucho, y afectó a mi vida personal porque era una gran responsabilidad para mí, pero pienso que hay que seguir con la lucha para liberar a mi país”. Esperanzada, la activista empezó la rueda de prensa recordando que ”no hay ninguna ocupación que nunca termine. La cárcel me ha dado más ánimo y más fuerza para seguir en la lucha”.

El movimiento de boicot, desinversión y sanciones a Israel,( BDS ) de València, anfitrión de la familia Tamini, destacó a través de su portavoz Helena Ros que “València es una ciudad referente en la lucha palestina al ser la ciudad más grande del mundo adherida al movimiento". El pasado mayo, el pleno del ayuntamiento aprobó una adhesión a la campaña de presión internacional a través del boicot económico hacia Israel.

Detrás hay muchos años de trabajo, de asambleas, de actividades y de reuniones por parte de jóvenes y mayores que trabajamos de forma desinteresada por los derechos del pueblo palestino”, explicó la portavoz del BDS. Por la tarde, la familia Tamini fue recibida de forma oficial en el ayuntamiento por el alcalde Joan Ribó y la concejala de migración y cooperación, Neus Fàbregas Santana.

No era esta la primera vez que Tamini visitaba València. En 2016, mediante el programa Sunny Freedom, de la asociación Unadikum, la joven palestina pasó aquí un verano. Esta asociación, junto al BDS, han sido los responsables de la organización del acto público de Tamimi. El acto estaba previsto en principio en la plaza del Pilar, pero ante la persistente lluvia en la capital del Turia, la organización decidió trasladarlo a cubierto.

Gabriel Rodríguez

Eso no impidió que la jove Muixeranga de València ofreciera su tradicional torre humana coronada por una niña con la bandera palestina. Antes de eso, dos mujeres interpretaron unas albaes, un estilo de canto tradicional valenciano, en el que una persona le susurra a otra una letra improvisada que va interpretando sobre la marcha.

A ritmo de dolçaina y tabal, la intérprete fue recitando versos como “Defensem els drets humans, acabem amb la barbàrie”, “Són les dones palestines bon exemple de coratge”, o “És Tamimi, resistència”. Momentos emotivos y aplausos sinceros ante la fuerza de una joven de 17 años que quiere ser de mayor letrada para defender a su país en las cortes internacionales.

 

Fuente: Tomás Muñoz, El Salto