2018 · 09 · 10 • Fuente: Agencia AFP

El ala dura de la derecha israelí quiere enterrar acuerdos con palestinos 25 años después

Sobre una colina rocosa de Cisjordania empieza a asomar una nueva colonia, impulsada por una derecha israelí sin complejos que declara acabados los acuerdos de Oslo y rechaza la soberanía de los palestinos en estas tierras.

© AFP | Casas en construcción en la colonia israelí de Amichai, en Cisjordania ocupada, el 7 de septiembre de 2018

"Oslo está enterrado muy profundamente bajo tierra", se alegra Avichai Boaran, de 45 años, mientras contempla los pueblos palestinos en los alrededores de Amichai, la nueva colonia israelí donde vive.

Veinticinco años después de la firma del primer acuerdo de Oslo, que debía lograr la paz entre israelíes y palestinos, el Estado hebreo está dirigido por el gobierno considerado como el más a la derecha de su historia. Además, el número de colonos israelíes en Cisjordania ocupada se disparó y la paz parece más lejos que nunca.

En 1993, cuando el líder palestino Yaser Arafat y el primer ministro israelí Yitzhak Rabin se dieron aquel histórico apretón de manos en la Casa Blanca, 110.066 colonos israelíes vivían en Cisjordania y 6.234 en la Franja de Gaza, según las cifras de Paz Ahora, una oenegé israelí contra la colonización.

Hoy ya no hay colonos en Gaza, después de haber sido desplazados en 2005 a raíz de una decisión del primer ministro de entonces, Ariel Sharon, que dividió profundamente a los israelíes.

En cambio, más de 600.000 coexisten más o menos en paz con tres millones de palestinos en Cisjordania y en Jerusalén este, anexionado y ocupado por Israel.

En el gobierno de Benjamin Netanyahu, el ala más dura dejó clara su oposición a un Estado palestino y criticó con fuerza los acuerdos de Oslo.

Tierras bíblicas

El año pasado, en el norte de Cisjordania, las excavadoras empezaron a construir Amichai, primera colonia aprobada oficialmente por un gobierno israelí desde 1991.

Hasta ese momento, Israel había continuado extendiendo la colonización a través de colonias ya existentes o legalizando las llamadas "salvajes", que nacieron sin la aprobación oficial de las autoridades.

Según el derecho internacional todas las colonias son ilegales, sin distinción.

Amichai deberá acoger a unas cuarenta familias, expulsadas en febrero de 2017 de una de esas colonias "salvajes", Amona, evacuada por decisión de la Corte Suprema.

Avichai Boaran, que vivía en Amona, habita ahora con su familia una modesta vivienda prefabricada en Amichai.

Según él, Oslo unió a los israelíes contra la creación de un Estado palestino sobre unas tierras consideradas por muchos judíos como su herencia bíblica.

Estos acuerdos debían llevar a "una retirada completa y a establecer en el corazón de la tierra de Israel, en el corazón de la patria judía, un Estado suplementario [...], un Estado árabe suplementario", explica.

"No estamos dispuestos a aceptar una sociedad que va a voltear sus armas y sus aspiraciones contra nosotros", añade.

Oslo, que no menciona de manera explícita tal salida, debía conducir al establecimiento de un Estado palestino.

Pero en 1995, Yitzhak Rabin fue asesinado por un judío extremista que rechazaba los acuerdos. Un año más tarde, Benjamin Netanyahu se convirtió por primera vez en jefe del gobierno, una victoria que fue posible por el aumento de oponentes a Oslo.

Pocas esperanzas

Terje Roed-Larsen fue uno de los que lucharon en secreto por un diálogo entre israelíes y responsables de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1992, como director de un instituto de investigación en Oslo.

En aquella época, la OLP figuraba en la lista de organizaciones consideradas terroristas por Israel.

Roed-Larsen primero tomó contacto con Yosi Beilin, futuro ministro israelí adjunto de Relaciones Exteriores, y después intentó establecer comunicación secreta con Yaser Arafat.

"A través de estas discusiones me di cuenta de que sin la OLP y Arafat era imposible llegar a ningún acuerdo", declara por teléfono a la AFP desde Nueva York, donde dirige el International Peace Institute.

Roed Larse cree aún que "la solución de dos Estados" es "una idea viable".

Una solución igualmente privilegiada por la comunidad internacional, pero que pocos israelíes creen que pueda realizarse en un futuro próximo.

Fuente: Agencia AFP