2018 · 08 · 09 • Fuente: Médicos Sin Fronteras, Blog Animal Político

Médicos Sin Fronteras: Cicatrices invisibles de palestinos en Cisjordania

Las cicatrices en Cisjordania están escondidas a lo lejos, en el paisaje, en la psique de las personas. La ocupación ilegal de israelíes y el combate político interno que perduró por tanto tiempo ha afectado profundamente, tanto directa como indirectamente la salud física y mental de los palestinos.

Laurie Bonnaud / MSF

La belleza de la Ribera Occidental cautiva inmediatamente a cualquiera que atraviese sus caminos por primera vez. El suntuoso mosaico de vegetación y rocas grises, el nítido contraste de las montañas con cielo azul, mientras las arboledas de olivo revisten el paisaje dándole un aire de soberbia, brindando una impresión de tranquilidad.

Sin embargo, si lo miramos de cerca, un visitante comienza a preguntarse: ¿Por qué hay tantos puestos de observación militar construidos a lo largo de los caminos que llevan a las aldeas?, ¿por qué las cercas de alambre de púas y las interminables paredes de varios metros de altura?, ¿por qué los caminos están plagados de rocas y restos de neumáticos quemados? ¿Y qué hay de los señalamientos a lo largo de las ciudades palestinas que establecen: De acuerdo con la ley israelí, el acceso a la ciudad está prohibida para los ciudadanos israelíes cuyas vidas están en riesgo”?

Foto: Laurie Bonnaud / MSF

Las cicatrices en Cisjordania están escondidas a lo lejos, en el paisaje, en la psique de las personas. La ocupación ilegal de israelíes y el combate político interno que perduró por tanto tiempo ha afectado profundamente, tanto directa como indirectamente la salud física y mental de los palestinos.

No obstante, como explica la psicóloga de Médicos Sin Fronteras (MSF), France Frédérique Drogoul, “en los países que tienen ingresos bajos y medios, comúnmente la salud mental es la última prioridad en la lista de servicios médicos que son proporcionados a la población”. Dada esta situación y con el objetivo de responder a las necesidades de las personas, los equipos de MSF trabajan con los palestinos para crear conciencia acerca de la importancia de este vital y a menudo desconocido aspecto de la asistencia médica. Ellos se dirigen a las personas en las aldeas para ofrecerles psicoterapia, atención psicológica de emergencia y apoyo psicoeducativo. En el 2017, los equipos en Nablus, Qalqilya y Hebrón trataron a un total de 644 pacientes.

Violencia de doble filo

Hay algunos en Nablus (dónde la segunda intifada comenzó) que consideran que la vida se ha vuelto más tranquila en muchas de las grandes ciudades de la Ribera Occidental desde que el conflicto terminó en el 2005. Aún así, la violencia es muy real. “La situación en la Ribera Occidental, no puede ser simplemente medida por el número de puestos de vigilancia o redadas. También se necesita evaluar la paz mental de las personas y qué tan seguras se sienten”, comenta un miembro del equipo de MSF en Nablus.

Reema, de 50 años, Heba, de 38, y Estabrak, de 17, reciben tratamiento de los psicólogos de MSF en Nablus. Representan tres generaciones de mujeres que han vivido en medio de la violencia causada por vivir cerca de los asentamientos israelíes. Describen las incursiones de colonos en sus pueblos, la caída de proyectiles en sus hogares, insultos y provocaciones. “Los colonos regularmente vienen a nuestras aldeas, arrojan piedras y lanzan gas adentro de nuestros hogares. La semana pasada, incluso, bailaron por las calles hasta que los soldados llegaron a decirles que se fueran a sus casas”, dice Reema. En la aldea de Heba, la escuela es el objetivo. “Nuestros niños están aterrorizados. El maestro sólo se puede enfocar la mitad del tiempo en su clase ya que tiene que estar mirando por la ventana en busca de colonos que se aproximen.

Después de quedar gravemente herida por una bala, Estabrak fue abandonada en la entrada del asentamiento cercano a su aldea para morir. La enviaron a prisión durante dos años. Sólo tenía 14 años. En el 2017, 44% de los pacientes que recibieron atención de MSF eran menores de edad.

Todos han instalado barras de protección en sus ventanas. Todos los días Reema mira hacia fuera de su casa y ve el asentamiento dónde su hijo fue asesinado en el 2016. “Era la 1 de la mañana. Escuché un disparo y sentí de inmediato que mi hijo había sido asesinado”. Todos pueden ver a través de las barreras de la ventana los techos anaranjados en las casas de los colonos –un recuerdo doloroso y constante de sus cicatrices.

Foto: Laurie Bonnaud / MSF

De las barreras físicas a las mentales

La violencia no siempre es visible directamente o físicamente, también se oculta entre las restricciones que pesan fuertemente en los palestinos que viven en la Ribera Occidental.

Ir de un lugar a otro es una preocupación de tiempo completo. Por “razones de seguridad”, los caminos que pasan a lo largo asentamientos israelíes están prohibidos para los palestinos; con más y más asentamientos, dar una vuelta se convirtió en un desafío. Usualmente tomaba 10 minutos ir de Nablus al pueblo vecino de Kofr Qadum, pero cuando se construyó un asentamiento a lo largo del camino, se les prohibió a los palestinos usarlo; ahora el mismo camino requiera 45 minutos en auto. Cada viernes, el camino se convierte en el centro de redadas donde soldados israelíes enfrentan aldeanos palestinos.

Esas mismas “razones de seguridad” justifican el cerco de muchas aldeas palestinas –como Beta, dónde Heba creció- con barreras y cables punzantes. En el camino hacia Beta hay una robusta barrera color amarillo brillante de la que sólo los israelíes tienen llave. Cuando la situación es considerada estable, la barrera se abre y las personas son libres de entrar y salir como se les plazca. Pero en otros tiempos, en respuesta al lanzamiento de piedras o a un arresto, los militares israelíes cierran la barrera y todo el pueblo se detiene.“Nosotros como palestinos, vivimos en una jaula y es Israel quien decide cuándo abrir o cerrar la puerta”, explica un miembro del equipo de MSF.

Los palestinos se valen de pequeños actos de resistencia. Permanecen en sus hogares incluso si antes fueron atacadas por colonos, siguen yendo a la escuela, publicando sus opiniones libremente en las redes sociales, cultivando los campos, sonriéndole a la agresión. “Algunos palestinos se mantienen sonriendo, incluso si sus casas fueron destruidas. Es nuestra forma de resistir, de decirles a los israelíes que aún si destruyen nuestras casas, nunca destruirán a los palestinos,” dice Estabrak. Que la ocupación los ha vuelto más fuertes de lo que se escucha a menudo.

Acerca del autor: Médicos Sin Fronteras (MSF) es una organización médico-humanitaria internacional que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin discriminación por raza, religión o ideología política. En reconocimiento a su labor, MSF recibió en 1999 el Premio Nobel de la Paz.

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* Algunos nombres fueron cambiados para respetar el anonimato de las personas que fueron entrevistadas.

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