2018 · 08 · 08 • Fuente: Eugenio García Gascón, Público - España

Israel estrecha el cerco a los activistas judíos propalestinos de Estados Unidos

En los últimos meses Israel ha endurecido su política fronteriza con respecto a los activistas propalestinos. Un sector que más está sufriendo las consecuencias de esta política es el de los activistas judíos de Estados Unidos, que día a día adquieren conciencia de lo que significa la ocupación militar.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu (derecha), se sienta junto al ministro de Seguridad Pública israelí, Gilad Erdan en una foto de archivo. / AFP - GALI TIBBON

Israel está plantando una batalla cada día más agresiva a los activistas propalestinos, incluidos los activistas judíos de Estados Unidos. En lugar de permanecer con los brazos cruzados, las autoridades de Israelíes han adoptado una actitud más belicosa. “Hemos pasado de la defensa al ataque”, ha dicho recientemente el ministro para la Seguridad Pública, Gilad Erdan, uno de los miembros del gabinete que lleva la voz cantante en este asunto.

El pasado domingo, la policía israelí destacada en la frontera de Taba, entre Israel y Egipto, detuvo durante varias horas a dos conocidas activistas propalestinas, Simone Zimmerman y Abigail Kirschbaum. A las dos jóvenes, que regresaban de pasar un fin de semana de ocio en la península del Sinaí, no les sorprendió su detención.

La policía de la frontera les formuló numerosas preguntas durante más de tres horas, preguntas de la policía y preguntas que enviaron los servicios secretos del Shin Bet a la policía. A Zimmerman le preguntaron entre otras cosas: “¿Por qué trabajas con los palestinos y no con los judíos?”, su opinión acerca del primer ministro Benjamín Netanyahu, y sus opiniones políticas en general.

Zimmerman fundó en 2014 un grupo, IfNotNow, que combate la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza. Se trata de un grupo integrado por judíos de Estados Unidos que persiguen el final de la ocupación y habitualmente realizan actividades contra el gobierno de Israel y contra la administración estadounidense.

La aparición en Estados Unidos de grupos como IfNotNow ha dado un susto al gobierno israelí. Para los dirigentes israelíes es muy fácil acusar a los no judíos de “antisemitismo”, pero esto es algo que no pueden hacer con Simone Zimmerman o con otros judíos que ahora visitan Israel y ven con ojos distintos lo que sucede en los territorios ocupados.

Israel dedica mucho dinero a combatir este fenómeno de protesta, que incluye la campaña internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) contra una ocupación que ya dura más de medio siglo. El ministerio de Asuntos Estratégicos dedicó recientemente 32 millones de euros para combatir ese enemigo, y hay otros ministerios que dedican partidas significativas con el mismo fin.

Zimmerman, que actualmente reside en Israel, iba acompañada por otra activista judía estadounidense, Abigail Kirschbaum, quien también fue interrogada directamente por la policía e indirectamente por el Shin Bet. Las dos amigas sabían que lo peor que les podía ocurrir era que las deportaran, una experiencia que no serían los primeros en vivir.

La preocupación de Israel parece justificada. El gobierno israelí contribuye especialmente a las visitas gratis de los jóvenes judíos de Estados Unidos a Israel. Durante varios días se les cuenta la historia oficial del sionismo y no se abordan las cuestiones candentes de la ocupación.

Sin embargo, en los últimos años se ha producido un fenómeno inesperado. Algunos de esos jóvenes se interesan por la vida de los palestinos y viajan a los territorios ocupados para conocer de primera mano la situación de los palestinos y para interesarse por su vida cotidiana bajo la ocupación militar.

Naturalmente, este interés no agrada a los israelíes. Como tampoco agrada que algunos grupos como IfNotNow realicen campañas de concienciación en las universidades de Estados Unidos específicamente dirigidas a jóvenes judíos. Allí unos y otros debaten y muchos empiezan a conocer la realidad de la ocupación por primera vez. Esto no ocurría hasta hace muy poco.

Pero IfNotNow no solo denuncia la ocupación. También hace causa común con los musulmanes de Estados Unidos en cuestiones humanitarias. Por ejemplo, ha denunciado y se ha opuesto a las restricciones que ha impuesto el presidente Donald Trump para frenar la entrada en el país de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana. Este paso tampoco agrada a las autoridades israelíes.

La Ley del Retorno, que permite que cualquier judío del mundo pueda hacer aliá, es decir emigrar a Israel y obtener inmediatamente la nacionalidad, dificulta los pasos que da el gobierno israelí contra los judíos que denuncian la ocupación. Estos judíos pueden hacer aliá, pero si no la hacen, es decir si vienen a Israel a pasar solo unos días y luego se marchan, pueden ser objeto de represalias por parte de las autoridades.

El ministerio del Interior, que es quien tiene competencia en las fronteras, ha expulsado, a veces antes de entrar en Israel, a numerosos activistas occidentales, incluidos algunos jóvenes judíos de Estados Unidos que, si lo quisieran, podrían haber hecho aliá.

La activista Ariel Gold, una joven judía estadounidense, fue expulsada del país a principios de julio nada más poner los pies en el aeropuerto de Tel Aviv. Ariel venía a participar en un congreso pero el ministerio del Interior la devolvió al país de origen argumentando que el auténtico motivo del viaje era promover la campaña BDS contra Israel.

En enero pasado Israel hizo pública una lista con una veintena de organizaciones y grupos que no son bienvenidos en el país. A sus miembros se les puede prohibir la entrada por orden de cualquiera de los ministerios que vigilan el BDS. La entrada también se puede prohibir a observadores de derechos humanos que Israel considera hostiles.

El Shin Bet dijo el lunes que no interrogó directamente a Zimmerman y Kirschbaum, aunque admitió que los policías de la frontera les formularon a las dos jóvenes preguntas que los agentes del Shin Bet les dictaron. Los servicios secretos añadieron que, en contra de lo que dijeron las dos jóvenes, no les realizaron preguntas sobre sus “opiniones políticas”.

Fuente: Eugenio García Gascón, Público - España