2018 · 08 · 03 • Fuente: Federico Vargas Leiva, Semanario Universidad (Comunicado de prensa)

Palestina: Declaración Universal de los Derechos Humanos

Adolescente palestina con solo 16 años es hoy la cara de la resistencia del pueblo palestino, pueblo originario que enfrenta una ocupación militar que dura ya, lamentablemente, 51 años.

Artículo 9: Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado de su país.

En 1967, con la guerra llamada de los “Seis días”, el pueblo palestino fue despojado de Cisjordania y Gaza y sometido a una ocupación militar, que lo convierte en uno de los pocos en el mundo que quedan en esta situación.

El ejército del Estado sionista de Israel somete a este pueblo nativo a lamentables abusos que van desde la construcción de asentamientos humanos que hacen inviable un estado palestino, en la solución de dos Estados en lo que se llama la Palestina histórica, hasta todo tipo de humillaciones como los puestos de seguridad en Cisjordania, que hacen prácticamente la vida imposible para los palestinos habitantes de este territorio.

Tamimi, la adolescente, fue condenada en marzo de este año a ocho meses de prisión por darle una cachetada a un soldado israelí, que abusaba verbalmente de ella y de su madre en el jardín de su hogar, situado en la aldea de Nabi Salih, muy cerca de Ramallah, capital política actual de Palestina.

Además, recientemente su primo Mohammed, había recibido una agresión física brutal de parte de la hueste militar con resultados catastróficos en su rostro.

Pero ella no es la única adolescente que cumple prisión en cárceles del Estado sionista. Aproximadamente 1.400 adolescentes tienen condenas y sufren de la restricción de sus libertades individuales por el hecho de tirar piedras para defenderse del ejército de la fuerza ocupante cuando este incursiona en los territorios palestinos para ejercer el toque de queda o el control forzado sobre el pueblo.

La adolescente Tamimi también se ha convertido en el rostro más visible de la resistencia palestina contra la lamentable decisión del presidente Trump de reconocer a Jerusalén (Al-Quds, que árabe significa lo sagrado) como la capital indivisible del Estado sionista. Ciudad a la que en el plan de partición de la Palestina histórica por parte de la ONU, antes de 1948, se le daba un estatus de carácter internacional por la importancia para las tres religiones monoteístas principales: cristiana, musulmana y judía, por sus lugares santos.

Además, los palestinos dentro de la misma solución de dos estados quieren establecer su capital en la parte oriental de la ciudad, lugar donde se encuentra la mezquita de Al-Aqsa, tercer lugar sagrado para los musulmanes después de la Meca y Medina.

Tamimi, al igual que los adolescentes y el pueblo palestino que habita en los territorios ocupados, espera algún día al menos una condición de vida aceptable, donde puedan ejercer sus derechos individuales como el libre movimiento dentro de su territorio. Que no lo humillen como le sucedió a la adolescente Tamimi en su propia Tierra con todo tipo de vejaciones. Espera poder trabajar sin restricciones y más que todo tener su propio Estado, donde pueda ejercer su propia soberanía y su autoderminación como pueblo.

Fuente: Federico Vargas Leiva, Semanario Universidad (Comunicado de prensa)