2018 · 07 · 09 • Fuente: Blog Mentiras Sionistas

La lucha contra el antisemitismo

Declaración institucional de la la organización judía estadounidense Jewish Voices for Peace (JVP)

Esta entrada es una traducción de la declaración institucional que JVP hizo en septiembre de 2016. El original en inglés, aquí. Destaca en el punto 2 la crítica al uso engañoso del concepto de antisemitismo.

1. Concepción de Jewish Voice for Peace del antisemitismo en los Estados Unidos

Jewish Voice for Peace (Voz Judía por la Paz) tiene como objetivo trabajar por la justicia, la dignidad y la igualdad para todas las personas, y se opone activamente a todas las formas de opresión. La lucha contra el antisemitismo es una parte importante de nuestro trabajo por un mundo más justo.

Como comunidad que tiene sus raíces en las tradiciones judías, entendemos el antisemitismo como la discriminación, la violencia o el uso de estereotipos contra los judíos por el hecho de ser judíos. El antisemitismo se ha caracterizado históricamente por desigualdad estructural, desposesión, lexpulsión y genocidio; los ejemplos más conocidos se han dado en Europa, con la Inquisición española, la expulsión de los judíos de España en 1492 y el Holocausto nazi en los años 40. El antisemitismo no afecta a todos los que nos identificamos como judíos de la misma manera. La experiencia y la historia de los judíos de color y/o los judíos sefardíes (judíos provenientes de la Península Ibérica) y mizrajíes (judíos provenientes del Norte de África y Oriente Medio) son diferentes de las de los judíos ashkenazíes blancos (judíos provenientes del centro y oeste de Europa). Comunidades judías en todo el mundo han tenido diferentes experiencias con la discriminación, la intolerancia y la violencia. Enfocaremos esta declaración en dos formas de antisemitismo que todavía están vigentes en los Estados Unidos: el antisemitismo cristiano y el antisemitismo racial.

La hegemonía cristiana – el hecho de que las creencias y los valores cristianos predominan en la cultura estadounidense de forma generalizada – afecta a todas las minorías religiosas en los Estados Unidos. A pesar de que diversas teologías de la liberación inspiran a comunidades cristianas para trabajar por la justicia para todas las personas, existen algunas concepciones del cristianismo en los Estados Unidos que usan interpretaciones antisemitas de las escrituras cristianas. Estas interpretaciones consideran al judaísmo inferior al cristianismo, o acusan a “los judíos” de la muerte de Jesús. Además, consideramos que la teología del sionismo cristiano, que anima a los judíos a retornar a Israel como un medio para alcanzar la redención cristiana, está del mismo modo basada en una interpretación antisemita de las escrituras.

El antisemitismo racial, y el propio término “antisemitismo”, se desarrolló junto a teorías pseudocientíficas sobre las razas en la Europa del siglo XIX. Estas teorías identificaron y clasificaron diferentes categorías de personas, situándolas en una jerarquía racial. Esta lógica racista todavía está vigente hoy en círculos supremacistas blancos o neonazis de los Estados Unidos. En ciertos momentos de la Historia, esta forma de antisemitismo ha gozado del apoyo de instituciones seculares y gubernamentales, y alcanzó su apogeo en la violencia masiva contra los judíos y otros grupos durante el Holocausto nazi. En los Estados Unidos, el antisemitismo, que en ocasiones se manifiesta mediante la intolerancia, la violencia, o el simple discurso, no está reforzado actualmente por las instituciones del estado del mismo modo que sí lo están el racismo, la oposición a los inmigrantes o la islamofobia.

Inmigrantes judíos en los Estados Unidos han sido históricamente marginados junto a otros grupos de inmigrantes, pero han sido considerados en gran medida como blancos a lo largo del tiempo. En Estados Unidos, muchas instituciones judías se centran en los blancos ashkenazíes cuando abordan el antisemitismo, ignorando la historia de los mizrajíes y sefardíes y la existencia de judíos ashkenazíes de color. Aquellos de nosotros que somos judíos ashkenazíes tenemos la responsabilidad, como personas blancas que se benefician de los privilegios de los blancos, de desafiar y romper la supremacía blanca y el racismo sistemático, independientemente de nuestras historias y experiencias con el antisemitismo.

Expresiones contemporáneas de antisemitismo incluyen tratar al pueblo judío como un grupo monolítico, estereotipando al judío como rico o avaro, o demonizando a los judíos como grupo omnipotente que controla secretamente la agenda política. Estas exageraciones se hacen evidentes cuando Estados Unidos queda exento de responsabilidad por su apoyo incondicional al apartheid israelí, y se culpa al exclusivamente al poder judío en lugar de a la relación entre Estados Unidos e Israel.

El antisemitismo no opera en el vacío; debemos luchar también contra la islamofobia, el sexismo, el clasismo y la homofobia, así como contra el odio a los árabes, a los negros y contra otras formas de racismo, como parte de nuestro trabajo para desmantelar todos los sistemas de opresión. JVP está comprometido a desafiar el predominio ashkenazi y el racismo del mismo modo que lo estamos contra el antisemitismo y la islamofobia. El mundo más justo al que aspiramos depende de ello.

2. Definiciones inapropiadas y engañosas de antisemitismo.

A la vez que luchamos contra el antisemitismo, debemos también examinar el modo en que algunas definiciones inapropiadas, engañosas o polémicas de antisemitismo tienen un impacto perjudicial en algunos movimientos por la justicia. Observamos estas definiciones perjudiciales muy a menudo en intentos de defender las políticas israelíes o en políticas y retóricas islamófobas, en ocasiones incluso en el seno de movimientos progresistas.

Las definiciones de antisemitismo que tratan las críticas a Israel o al sionismo como inherentemente antisemitas son inapropiadas y perjudiciales. La mayoría de los judíos no son israelíes, y no todos los ciudadanos de Israel son judíos. Israel es un estado; el sionismo es una ideología política; el judaísmo y la identidad judía abarcan diversas expresiones religiosas y seculares, un robusto y variado conjunto de tradiciones, culturas y experiencias vitales.

La crítica de JVP a las políticas israelíes proviene del deseo de alcanzar la justicia para todos los pueblos de la región. Para muchos de nosotros, esas críticas están basadas en nuestros valores y tradiciones judías. Si bien la crítica al Estado de Israel basada únicamente en la identidad judía de la mayoría de los ciudadanos y líderes israelíes es antisemita, no lo es la crítica basada en las acciones pasadas y presentes de Israel. Asimismo, abogar por la justicia hacia los palestinos, incluyendo el reconocimiento del derecho al retorno de los refugiados, no es antisemita. Israel debe ser responsabilizado por las políticas discriminatorias que sistemáticamente aplica a los palestinos y, en diversos grados, a los judíos mizrajíes, sefardíes y etíopes, proporcionándoles acceso a la igualdad de trato y a los derechos humanos.

También nos preocupan las definiciones de antisemitismo que dan por sentado que el pueblo judío es una víctima perpetua, o que el antisemitismo es una característica cíclica o permanentemente recurrente de la sociedad humana. Estas definiciones de antisemitismo a menudo son usadas para distraer la atención de los privilegios y el poder que algunos judíos ejercen, tanto como beneficiarios del privilegio de ser blancos o como ciudadanos de Israel, donde los judíos gozan de privilegios a expensas de los no judíos. Estas definiciones de antisemitismo tienen tres tipos de efectos que perjudican a los movimientos por la justicia: señalan al antisemitismo como una forma excepcional de intolerancia; refuerzan la narrativa de victimismo perpetuo; y equiparan pequeñas agresiones antisemitas con desigualdades estructurales.

Quienes buscan mantener el status quo en Palestina/Israel usan de modo rutinario falsas acusaciones de antisemitismo y definiciones inexactas y perjudiciales del antisemitismo en un intento de silenciar las voces críticas de las políticas de Israel contra los palestinos. Nadie debería subestimar el poder de una acusación de antisemitismo, y cuando las falsas acusaciones de antisemitismo son usadas para soslayar la responsabilidad de Israel por la desposesión de los palestinos, estas acusaciones deben ser reconocidas como censura. Al mismo tiempo, defensores de los derechos de los palestinos no son inmunes a comportamientos racistas, sexistas y/o antisemitas, y estos comportamientos deben ser denunciados cuando se produzcan.

Hay una alarmante tendencia a acusar a musulmanes o árabes de incidentes antisemitas, a pesar de la falta de evidencias que apoyen esas acusaciones. Esto proporciona a los antisemitas, muy a menudo supremacistas blancos, una oportunidad para dar rienda suelta a su intolerancia y su racismo que perjudica a personas que son particularmente vulnerables a ser discriminados en nuestra sociedad. También hemos visto ejemplos en los que estereotipos islamófobos se manifiestan en la actuación de los cuerpos policiales [en los EE.UU], y promueven una falsa narrativa de choque entre judíos y musulmanes. Estas falsas acusaciones hacen un flaco servicio a la lucha contra el antisemitismo, tienen efectos extremadamente perjudiciales en las comunidades musulmanas y árabes, y actúan como medio para reprimir la lucha por la libertad y la igualdad.

Desde JVP hemos visto cómo las falsas acusaciones de antisemitismo han enturbiado el concepto de antisemitismo en todas las áreas de nuestro trabajo. Esperamos que esta declaración fortalezca el movimiento por la justicia para Palestina en los Estados Unidos clarificando la diferencia entre las expresiones de antisemitismo y el apoyo a los derechos humanos de los palestinos. Nuestro propio compromiso para luchar contra todas las formas de opresión es la base nuestra organización en su lucha por la justicia para todas las personas.

Fuente: Blog Mentiras Sionistas