2018 · 07 · 06 • Fuente: Hamza Abu Eltarabesh, The Electronic Intifada / Traducción: Palestinalibre.org

El equipo de campeones de Gaza

La formación de un equipo de fútbol para amputados en Gaza ha permitido que los palestinos heridos por Israel continúen practicando el deporte que aman.

La formación de un equipo de fútbol para amputados en Gaza ha permitido que los palestinos heridos por Israel continúen practicando el deporte que aman. Imágenes Ashraf Amra APA

Al igual que miles de millones de personas, Abdelrahman Nofal, de 13 años, está pegado a la pantalla de televisión, viendo la Copa del Mundo de Rusia.

A diferencia de la mayoría de ellos, Nofal es un ambicioso jugador de fútbol, aunque sus sueños han sido frustrados por la peligrosa realidad de Gaza.

"Nunca he oído hablar de un futbolista palestino que haya llegado a los grandes equipos internacionales", señaló Nofal, que es del campamento de refugiados de Bureij en el centro de la Franja de Gaza, a The Electronic Intifada. Él quería ser el primero.

El chico es algo así como un héroe local. El 17 de abril, durante las recientes protestas de la Gran Marcha del Retorno, un francotirador israelí le disparó.

Durante una cirugía de emergencia en Ramallah dos días más tarde, se tuvo que tomar la decisión de amputarle su pierna izquierda por debajo de la rodilla. Así que fue una gran sorpresa, que no sólo estuviera presente en la cancha el pasado 2 de junio, formando parte del recientemente establecido Equipo de futbol para amputados Campeones, por primera vez, sino que también anotara un gol demostrando toda su habilidad, controlando la pelota con su pecho antes de disparar la pelota con su pie derecho.

Nofal es el jugador más joven en un equipo cuyo miembro de más edad tiene 42 años, el cual es el primero de su tipo en Gaza y que ya está demostrando su popularidad en Deir al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza, donde se encuentra el campamento de Bureij. En total, el equipo tiene 16 jugadores.

Todos los miembros han perdido sus extremidades en los últimos 11 años de bombardeos y asedios y todos menos dos perdieron sus extremidades como resultado de la violencia israelí.

El equipo para amputados realizó su primer entrenamiento el 30 de marzo, el mismo día en que comenzaron las protestas de la Gran Marcha del Retorno. Nofal solo se unió al entrenamiento el 2 de junio e incluso entonces su entrenamiento fue interrumpido por la necesidad de continuar la rehabilitación.

"Alta moral"

Ahora, los sueños de una carrera en el fútbol son una fuente de confort para el niño.

"Pensar en el fútbol me hace sentir cómodo y me distrae de pensar en mi lesión", explicó. "Ayuda a mantener alta mi moral".

Nofal es una de las casi 50 personas a quienes se les amputaron extremidades durante las protestas en Gaza que marcaron los 70 años desde la expulsión de los palestinos en 1948 que causó la mayoría de ellos, incluida la familia de Nofal, se convirtieran en refugiados.

Cuarenta y ocho de los heridos perdieron sus extremidades inferiores, según Ashraf al-Qedra, vocero del Ministerio de Salud de Gaza.

Eran solo un puñado de las más de 4.000 personas que resultaron heridas por los disparos israelíes desde el 30 de marzo. Más de 140 palestinos en Gaza fueron asesinados durante ese período, la gran mayoría durante las manifestaciones.

Fouad Abu Ghalioun, de 53 años, miembro del comité paralímpico palestino, se inspiró en su difunta madre, Amneh, para comenzar el equipo de Deir al-Balah. Amneh había perdido su pierna derecha en 1949 durante un bombardeo israelí del área de Deir al-Balah. A pesar de todo, ella logró criar a siete hijos.

"Era el más joven entre mis hermanos, y me quedaba con mi madre para ayudarla con las tareas domésticas", recordó Abu Ghalioun.

"Verla a ella hacer frente a las vicisitudes a veces fue doloroso para mí y mis hermanos, especialmente en invierno, donde sufrió mucho dolor en la pierna debido al frío clima. Ella siempre decía que sentía dolor como si la apuñalaran con cuchillos".

La experiencia de Abu Ghalioun con su madre lo llevó a trabajar con personas con discapacidades. Él nunca perdió su amor por el deporte.

Y fue mientras veía, a fines del año pasado, un juego internacional de fútbol para amputados entre Inglaterra y Turquía con su amigo Mahmoud al-Nawook, quien perdió ambas piernas en julio de 2014 durante la ofensiva israelí en Gaza de ese año, que los dos decidieron honrar la memoria de Amneh al establecer un equipo de fútbol para amputados en Gaza.

"Empecé llamando a la gente directamente para reunir un equipo", explicó Abu Ghalioun. "Investigué equipos internacionales de amputados para aprender más sobre las necesidades y la logística. Finalmente encontré una asociación en Deir al-Balah para ser el anfitrión del equipo".

Al-Nawook, de 37 años, ahora es el gerente del equipo, mientras que Abu Ghalioun está concentrando sus esfuerzos en ayudar a establecer equipos similares en toda Gaza.

"El deporte puede sanar"

Las reglas del fútbol para amputados son un poco diferentes de las reglas habituales en el fútbol. Un equipo consta de siete jugadores en lugar de 11, permite un número ilimitado de sustituciones, mientras que un juego dura 50 minutos en lugar de 90.

También hay reglas para quién puede o no participar. Los jugadores de campo abierto pueden tener ambas manos, pero deben tener solo una pierna.

No se les permite manipular la pelota con sus muletas, lo que se consideraría una falta. Y los porteros pueden tener ambas piernas, pero solo una mano.

Hace cuatro años, Islam Amoum, de 27 años, era considerado el mejor portero en el campamento de Bureij. Pero en 2014, cuando el ejército israelí atacó la Franja de Gaza durante la ofensiva de julio-agosto, Amoum perdió su brazo izquierdo en un bombardeo cerca de su casa.

Islam Amoum, conocido como el mejor portero en el campo de refugiados de Bureij, perdió su brazo durante el asalto de Israel contra Gaza en el verano de 2014. Imágenes Ashraf Amra APA

Amoum posteriormente dejó de jugar y se graduó con una licenciatura en literatura inglesa de la Universidad Islámica de Gaza en 2016. Y cuando se le acercó por primera vez, rechazó la idea de jugar para un equipo de amputados.

"Después de mi lesión, solía sentir vergüenza de tener un brazo. Sentía que la gente siempre me miraba", comentó Amoum a The Electronic Intifada. "Solía ​​salir solo por la noche. Me tomó casi siete meses aprender a lidiar con mi nueva situación".

Pero finalmente se convenció y después de luchar con las nuevas reglas, este padre de tres niños está feliz de haber comenzado a jugar nuevamente.

"El deporte puede sanar cuerpo y alma", aseveró.

Ahora espera poder ayudar a persuadir a otras personas con discapacidades a volver a participar en los deportes.

"No somos débiles"

Todavía es pronto para el equipo, pero están tratando de estar lo más preparados posible. El entrenador Khaled al-Mabhouh, de 32 años, y su asistente Muhammad Abu Sharif, de 42, han ideado un programa de entrenamiento especial dirigido específicamente a personas con discapacidades.

"Entrenar a estos jóvenes puede ser un tema muy delicado", señaló al-Mabhouh a The Electronic Intifada. "El uso incorrecto de las palabras puede ser dañino y me enfoco mucho en el lado psicológico del entrenamiento".

El programa de capacitación fue preparado en cooperación con la junta directiva de cinco miembros del equipo. Todos tienen experiencia con personas con discapacidad, y uno, al-Nawook, es discapacitado.

En el lado físico, Abu Sharif es cauteloso de presionar demasiado a los jugadores. "Siempre debemos tener en cuenta que el entrenamiento debe ser ligeramente diferente. Hay más presión sobre menos músculos y tenemos que tener cuidado de no estresar los cuerpos de los jugadores".

Las sesiones de entrenamiento son seguidas por consejería individual con el psicólogo Eyad al-Ghafary, de 42 años. Algunos de los jugadores aún desconfían de jugar en público debido a sentimientos de inferioridad como resultado de sus lesiones, comentó al-Ghafary a The Electronic Intifada.

"No somos débiles", ratificó Wahid Rabah, visto aquí a la izquierda, el atleta más antiguo del equipo. Imágenes Ashraf Amra APA

El equipo también enfrenta problemas materiales. La mayoría de los jugadores son de origen humilde y no pueden pagar el costo de comprar muletas especializadas, indicó al-Mabhouh.

Las muletas deportivas cuestan al norte de $ 100 cada una. Actualmente los jugadores usan versiones más baratas, pero estas se dañan fácilmente.

Sin embargo, los jugadores ya están empezando a sentir los beneficios de volver a su pasión, y están decididos a no dejar que los desafíos que enfrentan se interpongan en su camino.

"No somos débiles", ratificó Wahid Rabah, de 42 años, el jugador más antiguo del equipo y ex empleado de la Autoridad Palestina. "Somos capaces de practicar los deportes que amamos".

Aun así, este padre de cinco niños, indicó que algunas mejoras simples serían agradables. "Necesitamos vestuarios. La gente todavía se detiene a mirarnos cuando cambiamos después del entrenamiento".

Acerca del autor: Hamza Abu Eltarabesh es un periodista de Gaza.

Fuente: Gaza’s Team of Champions

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Fuente: Hamza Abu Eltarabesh, The Electronic Intifada / Traducción: Palestinalibre.org