2018 · 06 · 08 • Fuente: Laura Fernández Palomo, Agencia EFE

Voluntarios, como Razan, acuden a protestas en Gaza como un 'deber nacional'

Con el recuerdo de Razan Najar, la paramédico herida de muerte por un disparo israelí en la espalda hace una semana, sus compañeros voluntarios en Gaza volverán hoy a las protestas con el único fin, aseguran, de atender a los heridos "como un deber nacional".

La enfermera voluntaria Razan Al-Najar en una imagen de archivo del pasado 1 de abril (Ibraheem Abu Mustafa / Reuters)

Con el recuerdo de Razan Najar, la paramédico herida de muerte por un disparo israelí en la espalda hace una semana, sus compañeros voluntarios en Gaza volverán hoy a las protestas con el único fin, aseguran, de atender a los heridos "como un deber nacional".

La madre de Razan también irá.

"Quiero pararme frente a los judíos y decirle (a Israel) que soy la madre de la mártir Razan, la que mataron, y quiero ponerme la chaqueta de mi hija", dijo Sabrén a Efe en su casa de Jan Yunis, mientras muestra con el dedo el agujero que dejó la bala al traspasar el chaleco de la Sociedad Palestina de Asistencia Médica (PMRS) que llevaba su hija.

Mahmud Saud viste uno similar en la sede de PMRS, en Gaza capital, donde colabora como voluntario desde años y que, como Razan, ha asistido a los heridos de las protestas, desde que éstas comenzaran el pasado 30 de marzo, como "un deber nacional".

No duda en acudir también hoy, pese a la muerte de su compañera, y reconoce que "como palestino" a veces tiene el impulso de mezclarse con los manifestantes, pero se siente más útil atendiendo a los heridos, más de 3.000 por disparos del Ejército israelí desde que empezaran las movilizaciones.

El rostro de Razan empapela los edificios del vecindario, junto al del presidente Mahmud Abás y banderas de su partido Al Fatah, además de ser visible en todo el enclave costero, donde, a través de altavoces colocados en mercados y plazas públicas, se llama a los ciudadanos desde ayer a participar en la llamada "Marcha del Millón".

La convocatoria de este viernes, último de Ramadán, forma parte de la Gran Marcha del Retorno con la que han reclamado durante diez semanas consecutivas el derecho de los refugiados palestinos a volver a sus ciudades de origen, pero coincide además con el aniversario de la Naksa (por la Guerra de los Seis Días de 1967) y el Día de Jerusalén, cuando se ocupó la parte oriental de la ciudad, que se conmemoran esta semana.

Israel acusa al movimiento islamista Hamás, que controla el enclave costero, de utilizar estas protestas para dañar la valla de seguridad y cometer atentados, y asegura que decenas de los 120 muertos por disparos de sus soldados son miembros de esa organización, considerada terrorista por EEUU y la Unión Europea.

También se ha cuestionado el perfil de Razan y el portavoz castrense, Avichay Adraee, publicó ayer un vídeo en su página de Facebook donde se ve a la joven arrojar un bote de gas lacrimógeno que quita a unos jóvenes. Esta estampa es, sin embargo, habitual junto a la frontera, donde los palestinos alejan los casquetes que lanza israelí, como medio de dispersión, para evitar la intoxicación.

"No es un ángel misericordioso", declaró Adraee, en un texto en árabe junto al vídeo: "Hamás la usó como un escudo humano".

Como Razan, entre 60 y 65 voluntarios de PMRS han reforzado los servicios médicos que se instalan en cinco puntos junto a la valla cada viernes, como parte más del sistema de emergencia creado por el Ministerio de Sanidad para hacer frente a la actual crisis, explica a Efe el coordinador de los voluntarios, Ahmed Al Rai.

Saud, de 32 años e ingeniero civil, lleva años cursando formaciones de primeros auxilios con PMRS, donde Razan compaginaba este voluntariado con el que también hacía en el hospital de Jan Yunis, explica su madre.

Los riesgos de estos días los asumen como parte de su trabajo, asegura Al Rai, y añade que 35 voluntarios han resultado heridos por munición y gases lacrimógenos en estas semanas.

"Hemos visto que han muerto periodistas, paramédicos... lo que somos es palestinos, todos objetivos", considera.

El Ejército israelí, que investiga la muerte de Razan, asegura que los soldados no dispararon directa e intencionadamente contra la joven, aunque reconocen que hubo disparos y confirman que siguen examinando lo sucedido.

Una investigación en la que su madre no confía: "¿Todavía están esperando ir a la corte y demandarlos por matar a Razan? ¿Qué hicisteis? No quiero palabras, necesito acciones. Me preocupa que mi mensaje llegue a todo el mundo", demandó.

"Mírala", requiere Sabreen señalando su foto, "¿es una terrorista? Llevaba la tarjeta de identificación y un uniforme médico. Pero digo estas mismas palabras y nada ocurre y me hace sentir que todo se ha acabado para nosotros".

Fuente: Laura Fernández Palomo, Agencia EFE