2018 · 06 · 05 • Fuente: Comité Español de la UNRWA

En Gaza, el agua es muerte

Cuando perdemos las cosas básicas para la vida, significa que estamos muriendo. Esto es lo que está sucediendo aquí en Gaza, donde una gota de agua puede significar muerte en vez de vida

En una sala llena de pacientes con problemas de riñón, en el hospital de Shifa en Gaza, conocemos a Mahmoud Mohammed Abu Obeid, un refugiado de Palestina de 46 años. Mahmoud lleva más de 55 días en el hospital, lejos de su familia. Eso es siempre difícil, pero aun más en el mes de Ramadan cuando las familias se reúnen. “Tengo varios problemas de riñón, el más peligroso es la insuficiencia renal causada por la alta salinidad del agua que usamos a diario”, explica Mahmoud.

Se calcula que 1,2 millones de habitantes de Gaza no tienen acceso a agua corriente. Para aquellos que lo hacen, hasta el 97 por ciento del agua que reciben está demasiado contaminada con sal y aguas residuales para beber.

A pesar del peligro que eso supone, comprar agua embotellada no está al alcance de todos. Como explica Laila, la esposa de Mahmoud, “cuando nos dimos cuenta de que la causa de la enfermedad de mi marido era el agua, decidimos comprar agua embotellada. Es muy dificil para nosotros debido a nuestra situación económica. Estoy muy preocupada por mi familia. Tenemos 5 hijos y no queremos que les pase nada”.

La escasez de agua afecta especialmente a los habitantes del campamento de refugiados de Shati (o Beach camp), que se ven obligados a beber agua contaminada o comprarla de las plantas desalinizadoras o el mercado. Según el Dr. Abdullah Al-Qishawi - Jefe del departamento de nefrología del Hospital Al-Shifa en la ciudad de Gaza- la crisis de contaminación del agua en el campo de refugiados de Shati es muy grave. Hay un aumento anual del 13% en los pacientes renales debido al uso de agua contaminada y salina, que contiene altos niveles de cloro, plomo, azufre, nitrato y cloruro.

Sin embargo, la alta salinidad no es el peor de los problemas de agua de Gaza. Años de conflicto han dañado o destruido gran parte de sus instalaciones críticas de agua y saneamiento, como pozos, bombas, plantas desalinizadoras y plantas de tratamiento de aguas residuales. Sin instalaciones adecuadas, las aguas residuales no tratadas se devuelven a las calles de Gaza, y el equivalente a 40 piscinas olímpicas -más de 100 millones de litros descargados al Mar Mediterráneo cada día, lo que aumenta el riesgo de que enfermedades transmitidas por el agua como el cólera o la fiebre tifoidea puedan desencadenar una epidemia.

Fuente: Comité Español de la UNRWA