2018 · 05 · 23 • Fuente: Salamancartvaldia.es

Escritura arrebatada y comprometida: Pilar Salamanca

Una mujer clara, directa, contumaz, valiente y arriesgada que ha escrito un libro de poemas que es, 'una sonora bofetada que no deja a nadie indiferente'

Pilar Salamanca reconoce que publicar un libro es complicado y que ganar un premio ayuda, pero después hay que partir de cero / Carmen Borrego

Charo Ruano la define como “castellana pura y dura en el sentido más literal de la palabra, poseedora de una vocación indestructible con la escritura”. Una mujer clara, directa, contumaz, valiente y arriesgada que ha escrito un libro de poemas que es, para la poeta salmantina, “una sonora bofetada que no deja a nadie indiferente”. Vallisoletana, Pilar Salamanca, traductora, novelista, poeta, ensayista, profesora y articulista es una rara avis en tiempos de posturas acomodaticias. Directa, de frases cortas y contundentes, su sonrisa infinita y sus ojos vivos nos entregan la imagen de una mujer dichosa de serlo, hermosa en su fuerza, radical en su compromiso, amorosa y leal con lo que ama.

Charo Alonso: Ganaste el Premio Ciudad de Salamanca de Novela en el 2009. ¿Es bueno para un autor presentarse a un premio para ser publicado?

Pilar Salamanca: Publicar es complicado, ganar un premio te ayuda, pero después de un premio hay que empezar de cero. Yo tengo ahora el premio de publicar con editoriales pequeñas, y hablo de editores, editores que lo son, que leen las obras que publican, que son valientes, que se preocupan de los autores, que cuidan el libro y hacen sugerencias, lo hacen suyo. Porque un libro es un trabajo colectivo.

Ch.A.: Me encanta tu apellido, Salamanca…

P.S.: Pues tengo otro que también te va a gustar: Segoviano.

Ch.A.: ¿Desde cuando eres una mujer tan comprometida? ¿Cómo lo sigues siendo cuando parece que no sirve de mucho, que no cambia las cosas?

P.S.: Desde muy pequeñita. Me da lo mismo que sirva o no sirva. Lo que ha de ser tiene que ser hecho. Si nos preguntáramos menos para qué sirve y lo hiciéramos, sería más útil.

Ch.A.: Reconoce que uno hace muchos gestos pero que las batallas son muy complejas…

P.S.: Las largas marchas empiezan por un paso. Cada uno hace lo que tiene que hacer.

Ch.A.: Eres traductora del árabe, del inglés, profesora… ¿Por qué escribes?

P.S.: Porque no puedo hacer otra cosa. Cuando veo tantos libros, tantos títulos, me digo que no tiene sentido poner más libros en el mundo… pero no puedo hacer otra cosa. Yo dejaré de escribir cuando deje de vivir.

Ch.A.: Me das puros titulares. ¿Siempre has sido tan contundente?

P.S.: Siempre he sabido mejor lo que no quería que lo que quería ¿Es eso ser contundente?

Ch.A.: Lo es, has trabajado muy tempranamente en El Norte de Castilla y en otras publicaciones de prensa. ¿Nunca pensaste en irte a Madrid a trabajar? Que conste que esta pregunta también se la he hecho a otro vallisoletano contumaz, Martín Garzo.

P.S.: Pasé mucho tiempo soñando con ese Madrid, pero es verdad que cada época de tu vida tiene su tiempo. Y ahora no importa dónde vivas para escribir en los medios. De todas formas, no es necesario estar ahí para escribir, estar en ese Madrid. Yo ahora vivo en Santander porque me veía viviendo en mi ciudad, siguiendo el curso de mi madre, de mis tías, de mi abuela… siguiendo un cauce. Ahora vivo cerca del mar y es la primera vez que estoy donde quiero estar y no donde me llevan la familia o el trabajo.

Ch.A.: Novelas, artículos, libros de poemas, relatos… ¿Cómo ves ahora mismo tu trayectoria?

P.S.: Veo que lo importante es decir lo mismo que decía antes, pero de mejor manera.

Ch.A.: ¿Y cómo ves tu trabajo como profesora en la enseñanza media?

P.S.: Lo veo de una forma compleja. A mí con los chicos siempre me fue bien, pero el sistema es tremendo. Es necesario resistir día a día y tengo la alegría de que muchos de mis alumnos cambiaron su forma de pensar y son gente comprometida. Eso es un orgullo, hacer buenas personas, personas valientes, conscientes.

Ch.A.: Vienes a presentar a Salamanca tu tercer libro de poemas, Ayer, no te vi en Sarajevo. ¿A quién no viste en Sarajevo?

P.S.: A los muertos. Estaban todos muertos. Lo terrible de las guerras civiles es que se hacen entre hermanos. Malditos hijos de Hitler. Cuando estalló la guerra de los Balcanes teníamos el horror a apenas tres horas de avión de nosotros. Hermanos matándose, con gente buena en ambos bandos, por eso tenemos que luchar. Los que podemos ayudar en la medida de lo posible debemos hacerlo.

Ch.A.: ¿Crees de verdad que podemos ayudar, desde la distancia?

P.S.: Sí, lo creo, lo es porque es lo que tiene que ser y eso es hora de que lo sepan los que mandan, que se convenzan de que no van a acabar con la gente que se resiste. No nos dejamos. Y mira, yo no sé lo que vas a hacer tú, pero sí sé lo que voy a hacer yo, sino fuera así ¿Qué le vamos a dejar a nuestros hijos?

Ch.A.: Tú dejas libros, la primera traducción del árabe de Avicena de su Poema de la Medicina, porque eres doctora en Filología inglesa por la Universidad de Salamanca, licenciada en Árabe e Islam por la Universidad Complutense de Madrid y especializada en Historia Contemporánea de Oriente Medio…

P.S.: Avicena fue un sabio, un filósofo, un médico, un científico increíble. Me sorprendió que era modernísimo, hablaba de una forma adecuada de comer, de la higiene, de la asepsia, de la necesidad de consumir alimentos sanos para estarlo… todo lo que ahora estamos descubriendo ya lo dijo él en el siglo primero.

Ch.A.: Pilar, te voy a hacer una pregunta comprometida, ¿no echas de menos mayor proyección, mayor protagonismo?

P.S.: No echo de menos eso, no me hace falta. La vanidad la tengo cubierta cada vez que un editor se interesa por mi trabajo. Escribo para que me lean, evidentemente, pero lo importante es saber con quién vas… y los pequeños editores lo tienen muy difícil. Además, hay otra cuestión, las mujeres desaparecemos del mundo literario salvo algunas excepciones. Entre los críticos, los que tienen el poder son hombres. Y la edad no perdona, nos volvemos invisibles todas, aunque eso de volverte invisible te da una libertad maravillosa.

Ch.A.: No piensas en tus lectores, claro…

P.S.: Yo escribo para mí, para un círculo muy pequeño después. Y sí, cuando está el libro terminado pienso en si gusta o no gusta. Pero yo me quiero a mí misma y me tengo que gustar a mí misma, estar contenta con lo que hago yo misma. Volviendo a lo que te decía antes, es ideal esa sensación de libertad que te da la edad.

Ch.A.: ¿Y el trabajo de promocionar, asistir a ferias, encuentros, presentaciones?

P.S.: Lo vivo con mucha resignación ¡Es lo que hace una madre cuando se sacrifica por sus hijos! Los actos son una invasión emocional que ahora no me compensa. Es verdad que hay cosas mucho más duras, pero esta tarea a mí ahora no me compensa, no las presentaciones como ahora, con una amiga, con los lectores. No, eso no, pero acudir a la Feria de Madrid y ver la cola larga de los blogueros y de las actrices que se ponen a escribir libros ¡La ira me consume! Me río pero la última vez vi a autores consagrados sin firmar y una fila de cientos y cientos frente al bloguero que no debía de tener ni 18 años.

Ch.A.: No eres un personaje muy cómodo…

P.S.: No, y además, no me gustan los insulsos. Los tibios, los equidistantes, los que no toman partido. El horror se cambia de lugar, pero siempre es el mismo. Estaba en los Balcanes, ahora está en otro sitio y sigue ahí, en Gaza, en Palestina. Sale una noticia terrible en el Facebook y cuando vas a volver a mirarla, ha desaparecido. El horror se traslada de escenario.

Ch.A.: Charo Ruano te ha preguntado cuándo sabes que tienes que escribir un libro de poesía y no uno de prosa o un artículo periodístico.

P.S.: Yo escribo poesía cuando no puedo decir las cosas de otra manera. Cuando me rebosan, y me paso la vida rebosando. En poesía yo no puedo controlar la palabra, en la narrativa soy yo la dueña, sé por dónde tengo que ir. En poesía no.

Ch.A.: Este libro de poemas es sorprendente, recordar aquel horror, revivirlo…

P.S.: Nos desconcierta y nos sorprende porque no lo entendemos, porque somos sensibles.

Ch.A.: Alguien te preguntará, ¿qué tiene que ver contigo aquella guerra?

P.S.: Os voy a contar una cosa, yo era profesora en un instituto y cuando empezó el sitio de Sarajevo, que ha sido el más largo de la historia, decidí hacer un minuto de silencio al comienzo de las clases. Pensaba, siguiendo la teoría del caos, que el leve aleteo de una mariposa puede sentirse lejos en forma de un terremoto. Pues bien, estuve tres años haciendo ese minuto de silencio y mi director me mandó llamar. Dijo que los padres afirmaban que aquello “desconcentraba” a los alumnos. Me dijo que no tenía nada que ver conmigo aquel conflicto. Y que si no lo dejaba, me abrirían un expediente. Yo seguí haciéndolo. Claro.

Ch.A.: Charo Ruano también te ha preguntado en la presentación qué sentiste cuando visitaste por fin Sarajevo.

P.S.: Fue como si ya hubiera estado allí, conocía cada lugar, cada esquina. No me sentí extraña. Vi que tras cuatro años de cerco la gente continuaba con sus vidas, como lo hacen los palestinos día tras día. De la más cruel resistencia se puede hacer arte. Son unos supervivientes. A raíz de esa visita nuestra nació el libro, el vaso rebosó y puso cara a esos fantasmas.

De la crueldad, esta mujer hermosa y decidida hace arte. Arte en forma de poemas que se inician con las letras del alfabeto del horror, poemas casi conversacionales que usan el arte menor para enfrentar al lector a la crudeza de un conflicto que no debe ser olvidado: “Juro seguir haciendo lo que hago/y recordar también, dar testimonio/dar testimonio ¿Comprendes? Testimonio”. Valentía feroz, literatura editada como arma de combate por un proyecto santanderino, “La Vorágine” que pretende subvertir el orden de estos tiempos convulsos a través de la poesía. Y en el horror, la sonrisa plena, la sonrisa bella de una mujer valiente y comprometida que devuelve las preguntas con la seguridad del que sabe, del que siente, del que actúa. Pilar Salamanca, palabra arrebatada, comprometida e insumisa. Palabra necesaria.

Fuente: Salamancartvaldia.es