2018 · 05 · 15 • Fuente: Fadi Atta, El Salto - España

70 años de Nakba: la injusticia más larga en la historia moderna

Mientras los israelíes celebran el establecimiento de su “Estado judío”, la población palestina llora su catástrofe (Nakba en árabe), lo que para nosotros es el principio del fin. El fin de la libertad, el fin de la dignidad, el fin de la paz y la igualdad.

Soldados durante la demolición de casas y estructuras palestinas, a las afueras de Jerusalén. FADI ATTA

Israel celebra hoy su 70 aniversario. Desde hace unas semanas, y como cada año, miles de israelíes conducen sus coches con banderas israelíes, incluso en los barrios palestinos. La población palestina, incluido yo mismo, vemos esto como una bofetada en toda la cara. Hemos perdido la cuenta ya de cuántas veces nos han abofeteado, pero los sentimientos se acumulan, especialmente cuando parecen interminables y han estado ocurriendo durante 70 años. Mientras los israelíes celebran el establecimiento de su “Estado judío”, la población palestina llora su “catástrofe” (Nakba en árabe), lo que para nosotros es el principio del fin. El fin de la libertad, el fin de la dignidad, el fin de la paz y la igualdad.

En la narrativa israelí, las personas judías, tras haber sido perseguidas en Europa durante siglos, culminando con el Holocausto, buscaron “regresar” a su patria y necesitaron “su propio país” para evitar una mayor persecución. Y así, cuando los “árabes” (en otras palabras, la población no judía de Palestina) rechazaron un plan de la ONU para dividir la Palestina histórica en dos Estados, uno para personas judías y otro para no judías, estalló la guerra, miles de palestinos huyeron, instigados por los líderes árabes, y casi voluntariamente se convirtieron en refugiados, una vez que Israel ganó la guerra.

La idea de una “patria judía” o “nación judía” fue promovida décadas antes del Holocausto, y sus partidarios se embarcaron en un plan de acción agresivo mucho antes de 1948

Esta versión es la que se enseña en las escuelas israelíes, y siempre ha sido la “versión oficial” promovida por los sucesivos gobiernos israelíes. El problema es que es falsa. La idea de una “patria judía” o “nación judía” fue promovida décadas antes del Holocausto, y sus partidarios se embarcaron en un plan de acción agresivo (que incluyó numerosos casos de terrorismo por milicias sionistas) mucho antes de 1948.

Considerando que las comunidades musulmanas, cristianas y judías coexistieron pacíficamente en Palestina hasta el siglo XX, la inmigración masiva de personas judías europeas en la primera mitad del siglo XX, alentada y facilitada por grupos de judíos sionistas, creó rápidamente tensiones y violencia sectaria entre los diferentes grupos de personas que habitaban en Palestina. A diferencia de la minoría judía que había residido en Palestina durante generaciones entre la mayoría de la población musulmana, las nuevas migraciones sionistas trajeron consigo una mentalidad colonial, que consideraba a los “árabes” como inferiores e incivilizados, y no ocultaba sus planes de establecer un Estado israelí “solo para judíos”.

Lo que siguió fueron décadas de conflictos, disturbios y docenas de ataques terroristas por parte de grupos judíos sionistas, predominantemente en contra de los gobernantes británicos de Palestina. Eran tan agresivos e intransigentes que sus líderes incluso estaban dispuestos a sacrificar las vidas de otras personas judías para lograr su sueño sionista (uno de esos incidentes fue el “fiasco Patria”, donde los terroristas sionistas volaron un barco lleno de refugiados judíos e inmigrantes en el puerto de Haifa en 1940, después de que las autoridades británicas anunciaran que serían redirigidos a Mauricio en lugar de permitir el ingreso a Palestina).

El baño de sangre que permitió la creación de Israel incluyó ataques terroristas contra civiles palestinos, siguiendo un plan bien orquestado para cometer atrocidades y obligar a la población palestina a huir

Las tensiones alcanzaron su punto máximo cuando las autoridades británicas partieron de Palestina (lavándose las manos ante la creciente violencia sionista), dejando a los sionistas prácticamente sin oposición y libres para lograr su sueño de establecer una nación judía, pero no antes de “limpiarla” de su población no judía. El baño de sangre que permitió la creación de Israel incluyó ataques terroristas por parte de milicias judías (las mismas que habían atacado anteriormente a las autoridades británicas) contra civiles palestinos, siguiendo un plan bien orquestado y acordado para cometer atrocidades y obligar a la población palestina a huir. Tres cuartas partes de la población no judía palestina, temiendo por sus vidas, huyeron del terror sionista, sin que ellos supieran que nunca se les permitiría regresar; sus aldeas fueron destruidas inmediatamente, y luego reemplazadas por bosques, en un intento de borrar cualquier rastro de su existencia.

El uso y la promulgación de mentiras y propaganda ha sido una estrategia central durante toda la existencia de Israel. A nivel mundial, la aparición de “noticias falsas” y de informes tendenciosos parece relativamente nueva, un subproducto de la “era de Trump”, en la que incluso los líderes estatales pueden acumular mentira sobre mentira y salirse con la suya. Sin embargo, la propaganda patrocinada por el Estado de Israel ha utilizado las mismas tácticas durante décadas, con el mismo objetivo: prevenir las sanciones y desviar las críticas contra su constante abuso sobre el pueblo palestino, mientras se retrata a sí misma como una democracia ilustrada.

Ya en 1969, la entonces primera ministra israelí, Golda Meir, declaró que no había “palestinos” antes de 1948, y que las migraciones judías llegaron a una tierra despoblada. Más tarde, la cita se convirtió en un eslogan sionista ampliamente utilizado: “Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. Y así, la versión oficial, creída por la mayoría de la población israelí, pero también por mucha población occidental, es que “los palestinos” actuales son un invento, y son descendientes de sirios, jordanos, etc., que se mudaron a Palestina para contrarrestar a la población judía: todo para contrarrestar la narrativa de la limpieza étnica de Israel en 1948.

Acerca el autor: Fadi Atta, es un palestino que reside en Jerusalén, monitorea las vulneraciones israelíes y trabaja en el ámbito de los derechos humanos.

Fuente: Fadi Atta, El Salto - España