2018 · 05 · 04 • Fuente: Playground Magazine

Empieza el Giro más politizado de la historia

La Corsa Rosa comienza en Israel y las protestas en defensa del pueblo palestino ya están en marcha

La edición número 101 del Giro de Italia echará andar este viernes desde Jerusalén. Por primera vez una gran vuelta saldrá de un país no europeo. La ronda completará 3 etapas en Israel, antes de trasladarse a Sicilia, convirtiéndose en el Giro más politizado de la historia.

Este novedoso inicio se presenta como un homenaje a Gino Bartali, a quien el Yad Vashem -las víctimas del Holocausto- y el Gobierno israelí nombraron en 2013 "Justo entre las Naciones" -una distinción judía- por ayudar a los judíos en la Italia de Mussolini, además de recibir la ciudadanía honorífica de Israel a título póstumo. Como ya te contamos aquí, este ganador de dos Tours y de tres Giros formó parte de una red clandestina para transportar documentos y pasaportes falsos.

Bartali los llevaba escondidos en el cuadro y en el manillar de su bicicleta mientras cruzaba Toscana. Con sus trayectos ayudó a más de 800 judíos que pudieron escapar de los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

Para que el Giro empiece en Israel el estado ha pagado 10 millones de euros, una cifra que según los responsables de la operación es la que se paga habitualmente en las otras salidas del Giro fuera de Italia. Tal y como apuntan diversos medios italianos, el hombre que puso la mayor parte del dinero fue Sylvan Adams, un empresario de 58 años de origen canadiense que ahora se dedica a la promoción del ciclismo en Israel.

Su padre era un empresario rumano dedicado al negocio inmobiliario que sobrevivió al holocausto nazi. Sylvan heredó la compañía e hizo fortuna en Canadá, siendo uno de los inquilinos habituales en la lista Forbes de los más ricos del mundo.

Hace cinco años emigró a Israel, a la tierra de sus antepasados, y fundó el equipo ciclista profesional Israel Academy con la intención de enganchar a los israelíes a este deporte.

La contrarreloj de partida del Giro terminará cerca de la Ciudad Vieja de Jerusalén, cruce de caminos de lugares santos para el judaísmo, el cristianismo y el islam. En cada colina de la ciudad se adivina la presencia de fuerzas de seguridad que recuerdan la convulsa situación geopolítica del territorio.

De hecho, se han producido diversas protestas hacia la organización del Giro por permitir que se dispute en Israel.

Los militantes del BDS -Boicot, Desinversiones y Sanciones- que denuncian la ocupación y la represión de los territorios palestinos, han intentado, sin éxito, convencer a los organizadores que cambien el lugar de salida de este Giro. Además, paralelamente a la salida de la Corsa Rosa, se celebra una carrera ciclista solidaria con el pueblo palestino.

El Giro de Palestina ha sido promovido por Amos Trust, una organización británica en defensa de los derechos humanos. La carrera, convocada bajo el lema "No a la ocupación", empezó el 3 de mayo y acaba el lunes 7.

"La solidaridad comienza con una bicicleta. La libertad de movimiento es un derecho que se le niega a los palestinos. Ellos no podrán siquiera ver la salida del Giro en Jerusalén, así que agarra tu bici para la prueba de tu vida", Chris Rose, director de Amos Trust. "Las carreras de ciclismo dependen que los equipos se mantengan unidos y trabajen y colaboren entre ellos. En el momento en que los ojos del mundo se centran en Jerusalén en el inicio del Giro muchos palestinos se sentirán aún más olvidados. El viaje al Giro de Palestina es nuestro acto de solidaridad y parte de nuestra petición para pedir el fin de la ocupación".


"Israel ha pagado 10 millones de euros para albergar la apertura del Giro de Italia durante tres días. Nosotros te pedimos que pagues 500 euros por cinco jornadas que incluirán alojamiento, comida y vehículos de apoyo", explica Rose, haciendo un llamamiento a la participación de ciclistas de todo el mundo.

La top model israelí Bar Refaeli tendrá la difícil misión de ser la maestra de ceremonias del Giro de Italia en Jerusalén y apaciguar los ánimos de unos espectadores indignados por la violación de los derechos humanos del pueblo palestino.

Fuente: Playground Magazine