2018 · 04 · 26 • Fuente: Manuel Garcia Morales, Mundo Obrero - España

Masacre al pueblo palestino en la Gran Marcha del Retorno

La Franja de Gaza lleva 10 años cercada por tierra, mar y aire. Dos millones de palestinos malviven en la mayor cárcel del mundo a cielo abierto.

El pasado 30 de marzo, Halima Aqel, palestina de 76 años, acampó, junto a siete de sus nietas, a 900 metros de la valla de alambres y púas y del muro con el que el gobierno sionista de Israel rodea los 51 Km de la franja palestina de Gaza que lindan con los territorios ocupados para los colonos sionistas. Halima tenía 6 años cuando tuvo que salir huyendo junto con su familia de su aldea, ante el ataque de las bandas sionistas. Unas 600 aldeas como la suya fueron destruidas y en muchos casos sus habitantes asesinados para crear el terror entre el campesinado palestino y proceder a una ocupación de todo el territorio de Palestina por parte del nuevo estado sionista de Israel. El caso más emblemático fue la aldea de Deir Yassin, que el 9 de abril de 1948, fue atacada por las bandas terroristas-sionistas de Irgun y Stern y unas 400 personas, de las 600 que la habitaban, fueron muertas en el ataque o asesinadas posteriormente a sangre fría después de la rendición. Las mujeres fueron violadas y después también asesinadas junto a bebes, niños y ancianos; las casas fueron demolidas y el pueblo convertido en un solar para la reconstrucción posterior de asentamientos sionistas. La matanza de Deir Yassin, cuya información se propagó como la pólvora, sirvió de poderoso acicate para que cerca de 800.000 personas huyeran, en una operación de limpieza étnica bien documentada por el historiador israelí Ilan Pappe.

La Franja de Gaza, un territorio teóricamente bajo administración palestina, lleva 10 años cercada por tierra, mar y aire, en un espacio territorial de 41 Km de largo por entre 6 y 12 de ancho, unos 360 km cuadrados, donde malviven y se pudren cerca de 2 millones de palestinos, en la que es considerada como la mayor cárcel del mundo a cielo abierto. Sin agua potable, sin luz, sin saneamiento, todo destruido por las incursiones del ejército sionista, su delito fue votar mayoritariamente al partido Hamás, considerado por Israel como un grupo terrorista. El 80% de la población de Gaza son personas refugiadas, descendientes de las que fueron expulsadas en 1948 de sus aldeas, dentro de lo que ahora es territorio ocupado por el estado sionista. Según el derecho internacional, la Resolución 194 de la ONU que reconoció el derecho de los palestinos de volver a sus casas y tierras y su ratificación posterior por la Resolución 3236 de la Asamblea General de la ONU que reafirmó, en la subsección 2 “el derecho inalienable de los palestinos a volver a sus casas y propiedades de las que habían sido desplazados y desarraigados”.

Además de, en la Franja de Gaza y en Cisjordania, territorios bajo control del estado sionista israelí, los refugiados de Palestina se encuentran mayoritariamente en Líbano, Siria y Jordania; más de 5 millones de personas según el censo de 2013 de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), que como Alima Aquel, siguen soñando con volver a sus pueblos y sus casas de las que en muchas ocasiones aún conservan las llaves. Por eso Alima, ha respondido, al igual que decenas de miles de refugiados de la franja de Gaza, al llamamiento de la Gran Marcha del Retorno; una propuesta de las organizaciones civiles palestinas, que con el apoyo de todo el arco político palestino habían programado desde el viernes 30 de marzo, fecha del Día de la Tierra, (el Día de la Tierra se conmemora desde 1976; en esa fecha, los palestinos organizaron marchas masivas y una huelga general en protesta por la decisión del gobierno sionista de expropiar tierras palestinas. Las fuerzas colonizadoras asesinaron a seis de ellos e hirieron a más de cien) una concentración masiva frente a las vallas y muros que rodean Gaza, con duración hasta el 15 de mayo, fecha en que se cumple el 70 aniversario de la Nakba, para reivindicar el derecho del regreso a los hogares de los que fueron expulsados. La Nakba cuyo significado es “la catástrofe” hace referencia a la fecha en que se proclamó el estado sionista de Israel y se consumó la expulsión de centenares de miles de palestinos.

Dos menores, Hussein Muhammad Adnan Madi, de 13 años, y Alaa al-Din Yahya Ismail al-Zamli, de 15, fallecieron por los disparos sionistas

El primer día de la protesta, el viernes 30 de marzo, unos 30.000 palestinos, se concentraron ante las vallas y alambradas. Centenares de miembros del ejército sionista se habían apostado en montículos detrás de las alambradas para disparar a matar a quien se acercara a ella; el jefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot, responsable de crímenes de guerra, estuvo personalmente al frente del operativo; numerosos drones estaban también preparados para disparar gases lacrimógenos, dentro de la franja contra los manifestantes.

La jornada concluyó con una masacre de 17 palestinos asesinados y más de 1.000 heridos. A pesar de ello miles de palestinos siguieron acampados, y el viernes siguiente, miles de personas, volvieron a intentar acercarse a las alambradas rompiendo la prohibición de no traspasar el límite de 500 metros, ¡dentro del propio territorio de la Franja! Personas que habían sido heridas el viernes 30, volvieron a manifestarse el 7 de abril, en algunos casos ayudados o sostenidos por otros compañeros. Este día otros 9 palestinos murieron bajo el fuego del ejército sionista, menos muertos quizás, porque los palestinos incendiaron numerosos montones de neumáticos, provocando una enorme humareda negra tras la cual se protegían de los disparos sionistas; entre los muertos estaba el periodista Yaser Murtaja, al que dispararon a pesar de estar perfectamente identificado con el chaleco de miembro de la prensa; también fallecieron por los disparos sionistas dos menores de 18 años: Hussein Muhammad Adnan Madi, de 13 años, y Alaa al-Din Yahya Ismail al-Zamli, de 15 años. Al fallecer heridos graves del primer viernes, el balance de muertos desde el comienzo de las protestas se eleva a 31, además de los centenares de personas heridas. Muertos y heridos, de una población civil ejerciendo el derecho a manifestarse y defendiendo resoluciones que forman parte de la legalidad internacional porque son resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de NNUU y que ya ha manifestado claramente su intención de seguir manifestándose ante las alambradas impuestas por el estado sionista hasta la conmemoración del 70 aniversario de la Nakba el 15 de Mayo, lo que significa que en los próximos días, seguirán cayendo víctimas y regando con su sangre el camino hacia la liberación de Palestina.

Al elevado número de víctimas se suma que el asediado sector sanitario de Gaza, que la Organización Mundial de la Salud advirtió en febrero que estaba "al borde del colapso" después de 11 años de bloqueo israelí, no ha podido hacer frente a los casi 2.000 pacientes heridos durante las protestas. Los hospitales en Gaza están en estado de emergencia debido a la gran cantidad de víctimas y la escasez severa de suministros. Además, Israel ha negado el permiso para que pacientes en riesgo de muerte por falta de medios técnicos, puedan salir de Gaza para ser intervenidos en hospitales de Cisjordania.

Los medios de desinformación masivos, de la prensa occidental, han reaccionado con su habitual operación de “lavado de cara” de la violencia sionista-colonial, convirtiendo el asesinato de civiles indefensos en “confrontaciones”, “enfrentamientos” y violencia recíproca. Esto visión del “conflicto” se ha traducido en la inacción del Consejo de Seguridad de la ONU ante la demanda de que se pronunciara sobre la violencia, ejercida por el ejército israelí contra la población civil palestina. No obstante, representantes cualificados de NNUU si se han manifestado con claridad, el subdirector de Asuntos Políticos de la ONU, Taye-Brook Zerihun, ha condenado la acción del estado sionista: “Israel debe cumplir con sus responsabilidades bajo el Derecho Internacional y la ley humanitaria. El uso de fuerza letal sólo debería existir como último recurso y en el caso de que hubiera muertes deberían ser investigadas de manera apropiada por las autoridades”; también el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos declaró su "grave preocupación" por la violencia posterior a las manifestaciones, declarando que los intentos de los palestinos de acercarse o cruzar la cerca fronteriza "por sí solo ciertamente no representan una amenaza para la vida o una lesión grave que justifique el uso de munición real"; también que: "En el contexto de una ocupación militar, como es el caso en Gaza, el recurso injustificado e ilegal a las armas de fuego por parte de las fuerzas del orden resultando en la muerte puede equivaler a una muerte intencional, una grave violación del Cuarto Convenio de Ginebra".

También dentro de la sociedad israelita, ha habido protestas y denuncias de la violencia ejercida por el ejército sionista; la organización israelí de defensa de los Derechos Humanos, B’Tselem comunicó públicamente a los soldados, antes de la protesta del viernes, que estarían cometiendo crímenes si obedecían órdenes de disparar contra civiles desarmados. La respuesta del ministro israelí de Defensa fue pedir una investigación criminal contra ese grupo por “el intento de sembrar el miedo y la división entre los combatientes y comandantes de las Fuerzas de Defensa de Israel”.

La lucha del pueblo palestino por su soberanía y su libertad es una de las principales prioridades de la Solidaridad Internacionalista del PCE. El 1º de Mayo habrá ocasión para inundar las calles de España con banderas palestinas, pero fundamentalmente, el PCE declara su Por ello, compromiso con el instrumento de lucha pacífica del que se ha dotado la propia sociedad civil palestina: el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) para luchar contra la colonización y el apartheid que sufre la población palestina.

El pueblo palestino vencerá y, en palabras de Ilan Pappe, así como sus viejos olivos logran resurgir debajo y entre los pinos europeos plantados por los colonos sionistas, los refugiados volverán a su tierra y podrán construir una sociedad donde los principios confesionales y racistas que ordenan el estado actual sean sustituidos por la democracia, el laicismo y la igualdad.

Fuente: Manuel Garcia Morales, Mundo Obrero - España