2018 · 04 · 23 • Fuente: BDS Madrid

Carta abierta sobre la película alemana-israelí 'Muhi: Generally temporary' al Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia

La Asociación Palestina Biladi recuerda al Giza Eskubideen Zinemaldia / Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia que la película Muhi: Generally Temporary no hace un relato veraz de la situación en Gaza, donde el “único responsable del colapso de su sistema de salud es el bloqueo impuesto por Israel”.

Muhi: Generally temporary, en el Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia

La película Muhi: Generally temporary incluida en el apartado “Gaza, enclave inhabitable” no aporta explicación alguna sobre los antecedentes y el contexto en el que se encuentra la Franja de Gaza, lugar donde ha nacido el protagonista. Gaza lleva 11 años de bloqueo, interrumpidos por tres guerras genocidas y el pueblo palestino de Gaza aún vive con sus heridas físicas, mentales y emocionales. Sus cuerpos no pueden sanar porque la medicina requerida no está permitida en la Franja de Gaza. Sus casas no pueden ser reconstruidas y el acero y el cemento de la última masacre del verano de 2014 no pueden ser removidos porque los camiones y excavadoras que pueden removerlos no pueden entrar en la Franja de Gaza. Nunca antes se han negado a una población los requisitos básicos para sobrevivir como una política deliberada de colonización, ocupación y apartheid. Esto es lo que Israel está haciendo con la población de Gaza hoy, 2 millones de personas, viviendo sin suministro de agua potable, alimentos, electricidad, medicinas y casi la mitad son niños menores de 15 años.

Esta película ofrece una visión de Israel como un país donde las personas, como el protagonista Muhi, son recibidas con los brazos abiertos; un país que pone a su disposición todos los medios técnicos y sanitarios a su alcance. Pero deja de lado que es el gobierno de Israel quien encarcela a dos millones de personas en Gaza impidiendo desde su libertad de movimiento a la entrada de los bienes más elementales para la vida como el material sanitario o el combustible necesario para la electricidad. Sobre el terreno la vida para el palestino promedio en Gaza es cada día más miserable pero su población se resiste a considerarlo como “normal”. Un niño de 11 años no sabe lo que son unas horas de electricidad seguidas al día y ya nadie recuerda cuando el agua potable manaba por el grifo.En 2012 la ONU elaboró un informe sobre las condiciones de vida en Gaza y predijo que, según las tendencias que se estaban viendo entonces, Gaza estaba en camino de volverse ‘inhabitable’ para 2020. Es sin lugar a dudas un castigo colectivo que la fuerza ocupante, Israel, somete a más de dos millones de personas en la mayor cárcel del mundo.

En resumen lo que no dice la película es que Gaza no ha sufrido ni sufre una catástrofe natural y el único responsable del colapso de su sistema de salud es el bloqueo impuesto por Israel. Si no existiera el bloqueo no hubiera sido necesario que el protagonista, Muhi, tuviera que ser tratado fuera de Gaza. Así mismo el niño ha sido separado de su familia, su padre no lo ha podido volver a ver y su madre solo en dos ocasiones.

Lo que no dice la película es que la situación de Gaza es una forma severa de castigo colectivo descrita por Richrad Falk, ex Relator Especial de la ONU para los Derechos Humanos como “un preludio del genocidio” o dicho de otra forma “genocidio progresivo” sin precedentes en la historia de la humanidad.

Israel ha destruido Gaza e impide su reconstrucción con total impunidad. Estos días estamos viendo como asesinan a personas desarmadas que se manifiestan por el derecho al retorno, pero ni los gobiernos ni las instituciones cumplen con su obligación de aplicarle sanciones a Israel. Al contrario, se le premia reforzando la cooperación cultural y económica . Ante tanta pasividad y complicidad , desde Palestina nos piden que impulsemos la campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones ) en defensa de los derechos humanos y la legalidad internacional.

Consideramos que con esta película no se presta la voz a la realidad palestina sino que se ofrece una mirada amable y comprensiva al ocupante israelí. La voz palestina necesita más que nunca ser escuchada por un Festival de Derechos Humanos que quiera ofrecer unas películas de calidad y cuya mirada sea lo más fidedigna con la realidad posible.

Asociacion Palestina Biladi

Fuente: BDS Madrid