2018 · 03 · 26 • Fuente: Sara Moreno, Rebelión

Gastronomía israelí: ¿Cultura culinaria propia o apropiación de la cocina palestina?

El pasado mes de diciembre , la célebre chef estadounidense Rachel Ray publicó una foto en la red social twitter en la que escribió: “Lo mejor de las fiestas navideñas-Noche israelí”, pasando a nombrar los platos que se muestran en la imagen.

Con hojas de parra rellenas ( ورق عنب ), tabbouleh ( تبولة ), hummus ( حمص ), crema de berenjena ( متبل ), y por supuesto, pan de pita, la fiesta de Ray originó un gran revuelo entre los usuarios, especialmente entre los árabes, quienes se hicieron eco de su indignación en la red social, reprochándola que sus recetas eran en realidad platos tradicionales de la cocina levantina.

 

Algunos usuarios fueron más allá, como el comediante y escritor palestino, Amer Zahr, quien, en respuesta al tweet de Ray, publicó un divertido vídeo en el que comparaba la forma de preparar hummus palestino con la del hummus israelí.

 

How to Make Palestinian Hummus (& Israeli Hummus too)

Let me show you how to make Palestinian hummus (& Israeli hummus too)

Posted by Amer Zahr on domingo, 24 de diciembre de 2017

 

Aunque para muchos el tweet de Ray es una anécdota insignificante e inofensiva, lo cierto es que el alboroto causado en torno a la publicación de la famosa chef es una representación muy clara de cómo el conflicto árabe-israelí ha penetrado en todas las esferas de la sociedad, atravesando, incluso, la gastronomía.

Y es que, aunque el valor de los productos alimenticios a menudo está determinado por sus ingredientes y características sensoriales, su arraigo en entornos humanos y naturales específicos también posee una gran importancia. De ahí que, en zonas de conflicto, los alimentos tengan un papel esencial en las políticas de identidad nacional, convirtiéndose en representaciones materiales de narrativas históricas particulares y en elementos atravesados por cuestiones de propiedad y poder.

Este es el caso de la comida palestina, cocina que fue hecha como propia por el Estado israelí tras su creación en 1948. Así, el pueblo palestino no solo fue objeto de una campaña bien orquestada para borrar cualquier recuerdo o parecido de la cultura árabe de su tierra ancestral: también sufrió la apropiación de su cultura culinaria.

Un claro ejemplo de la apropiación de la cultura gastronómica palestina es la historia del hummus en Israel, una de las recetas más populares del mundo árabe que, sin embargo, se ha convertido en el plato nacional israelí por excelencia.

El hummus es una crema de garbanzos cocidos con zumo de limón hecho con pasta de tahina y aceite de oliva y que según la variante local puede llevar además otros ingredientes como ajos o pimentón.

Según la académica israelí, Dafna Hirsch, los primeros judíos europeos que migraron a Palestina a principios del siglo XX incorporaron muy pronto el hummus a su catálogo culinario como parte de sus intentos prácticos y simbólicos de establecerse en la región. Sin embargo, fueron, los judíos de los países de Oriente Medio que migraron a Israel después de la creación del Estado, en 1948, y que estaban familiarizados con el platillo, los que aumentaron su demanda. Más tarde, las empresas judeo-israelíes industrializaron y modernizaron la producción de la receta, primero como conserva y después como ensalada fresca refrigerada, globalizando el hummus con modernas fábricas en Europa y Norteamérica. De esta forma, un alimento de origen campesino, servido rutinariamente en tazones compartidos en los que sumerge el pan de pita, ahora es exportado por distribuidores multinacionales a los mercados “occidentales” y “desarrollados” como un producto saludable y sofisticado.

Rachel Ray, al llamar israelíes recetas del levante mediterráneo, contribuye a la distorsión histórica de la cultura indígena palestina y a que alimentos, que han sido producidos en tierras árabes durante siglos, sean transformados en símbolos asociados con Israel, asistiendo al estado judío en su cruzada por demostrar que sus lazos con la tierra palestina se remontan a mucho antes de principios del siglo XX.

Definitivamente nadie puede trazar una línea sobre la propiedad de un alimento y, aún más, cuando es una realidad que muchos alimentos árabes y palestinos se encuentran arraigados en la cultura gastronómica israelí. Sin embargo, tomar una parte de la cultura de un país o región y recodificarla como propia, mientras se elimina o se devalúa el resto, significa hacer desaparecer los derechos, reclamos e identidad propia de todo un pueblo indígena.

Resistir a la apropiación cultural   israelí y garantizar que las cosas sean nombradas correctamente es parte del proceso de resistencia a la limpieza étnica aún vigente en Palestina. Después de todo, si la cultura no importara y no fuera más que una preocupación trivial para los "puristas", Israel no pondría tanto empeño tratando de robarla y cambiarla.

Fuente: Sara Moreno, Rebelión