2018 · 03 · 21 • Fuente: Ramona Wadi, Middle East Monitor en Español

Aquellos que utilizan a los palestinos ahora protestan por ser utilizados

La Autoridad Palestina ha hecho todo lo posible por aparentar que está tomando medidas frente a las decisiones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, respecto a Jerusalén. Pero no puede esconder que en el intento de hacerse pasar por el representante del pueblo palestino ha denotado muchas deficiencias políticas.

Los palestinos protestan por la visita del Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, el 30 de agosto de 2017 [Mohammed Asad / Middle East Monitor]

El martes pasado la AP boicoteó una conferencia en la Casa Blanca cuyo tema era la situación humanitaria en Gaza. Los medios señalaron la discrepancia de celebrar una conferencia sobre los palestinos sin ningún representante de Palestina presente. De hecho, esta conferencia refleja la realidad política. El enviado especial de EEUU para el proceso de paz, Jason Greenblatt, analizó la situación desde un punto de vista colaboracionista y de forma sucinta al declarar: “Lamentamos que la Autoridad Palestina no esté hoy aquí con nosotros. No se trata de política. Se trata de la salud, la seguridad y la felicidad del pueblo de Gaza y de todos los palestinos, israelíes y egipcios”.

Pero sí se trata de política, independientemente de lo que diga Greenblatt. Sin embargo, sus declaraciones, recogidas por el Times of Israel, reflejan cómo Israel, Estados Unidos, la AP y la comunidad internacional están intentando describir la situación en Palestina, sobre todo en Gaza, como una misión humanitaria. Esto ha permitido la regurgitación de hechos como la falta de acceso a necesidades básicas y la acuñación de expresiones como “los ciudadanos comunes de Gaza”, por el bien de mantener viva la versión humanitaria del asunto cuando se considere necesario.

Freedom Flotilla III – Illustración [Latuff / MiddleEastMonitor]

Si se elimina lo “común” y se sustituye a los llamados “ciudadanos de Gaza” por “los palestinos”, la fachada humanitaria se derrumba al instante. Sin embargo, la insistencia en este tipo de terminología también refleja la fragilidad de la versión colaboracionista de los hechos, a pesar de que el sistema se mantiene en pie incluso desde dentro mediante la AP. Sin embargo, para superar la táctica de pronunciar discursos que sólo atraen a quienes respaldan las violaciones de los derechos humanos o a quienes están políticamente desinformados, la ausencia de la AP en esta conferencia debería considerarse dentro del contexto de la represión que esta misma organización ha impuesto en la Franja de Gaza con el fin de hacerse con el control, y de cómo sus planes apoyan los objetivos estadounidenses e israelíes.

Al utilizar el enclave como una forma de demostrar su poder, el líder de la AP, Mahmoud Abbas, ha empujado a los palestinos de Gaza a una miseria total. Por lo tanto, quienes sí formaron parte de la conferencia, y también la AP, deben oír algo de verdad en las palabras del líder de la delegación palestina en EEUU, Husam Zomlot, recogidas por la agencia de noticias Wafa, que afirmó que la conferencia utilizaba la excusa de la situación humanitaria.

“No nos engañarán con ninguna maniobra que pretenda utilizar la crisis humanitaria en Gaza”, dijo Zomlot, “y la postura del gobierno palestino no cambiará.”

Esto no es más que una farsa política con unas consecuencias macabras. La desvergonzada utilización de Gaza por parte de la AP va de la mano con la de Israel y la de Estados Unidos. Su presencia no habría hecho nada por cambiar la situación en Gaza. Sin embargo, hablar de su ausencia como un éxito es algo totalmente hipócrita. Haga lo que haga la AP, sólo cosechará humillación, lo que propagará más mentiras sobre su papel político. El peligroso aspecto de esta situación es que pueda cargar su peso político sobre los palestinos, sólo para recordarles que, en lo que concierne a los colaboradores, su política está tan marginalizada como su existencia. Esta es la otra cara de la moneda de la supuesta ausencia política de la AP de reuniones tan absurdas como la celebrada en la Casa Blanca.

Fuente: Ramona Wadi, Middle East Monitor en Español