2018 · 03 · 09 • Fuente: Blog El Régimen del Solitario

Hollywood, feminismo, trending, dos adolescentes y la ocupación.

Mientras aún hoy los medios se hacen eco de los sí y los no de la alfombra roja y algunos otros hablan del emotivo discurso de a ganadora del Oscar Frances McDormand (quien mencionó la palabra “inclusión”): las productoras de Hollywood deben estar planteándose la pérdida de una gran oportunidad para su industria cinematográfica y tendenciosa con el caso de Ahed Tamimi…

Pero y aunque Ahed Tamimi podría convertirse en una heroína verdadera al mejor estilo de Katniss Everdeen (pero de carne y hueso); su activismo, compromiso y realidad se lo impiden.

Por cierto, por más propaganda que se haga, nunca una ficción puede asemejarse a la pura realidad.

La que sí es real y fue alabada, recibida y apoyada por las celebrities de Hollywood fue Malala Yousafzai. Pero ¿qué hay con ella? Mucho y poco.

Con el respeto que me es debido y no haciendo referencia al activismo de Malala en sí, pero sí haciendo referencia a la mirada de los otros sobre el activismo de ella, traigo a colación el escaso apoyo, indiferencia y desconocimiento del activismo de Ahed. Veamos…

Entre ellas hay más similitudes que diferencias; pues ambas luchan legítimamente contra la opresión y la injusticia de un régimen impuesto.

Y también ambas son jovencísimas y combaten con sus propias armas a ése agresor que ocupa su país; agente violento externo que hace uso de su soberanía restringiendo la economía, la calidad de vida y la libertad individual; coaccionando los cuerpos y demoliendo estructuras primarias. Y con estructuras primarias me refiero a las de educación. La escuelas, los centros de formación, los pubs y bares siempre, por ser medios culturales y vehículos propicios para la reflexión y la palabra, fueron y son la amenaza segura para los régimenes totalitarios ¿o acaso en toda la historia no existieron organizaciones que tuvieron que dialogar en secreto debido a la amenaza del poder tirano de turno? ¿Y aún hoy no nos aglomeramos de la misma manera?

El régimen que acosaba a Malala prohibía que las mujeres se eduquen en establecimientos públicos. El régimen que acosa a Ahed no lo prohíbe, directamente no le interesa. La política israelí es conocida por sus actos de demolición (no es metáfora), siendo el 2016 el momento cumbre de este tipo de violencia (1). Además, recuérdese que el régimen sionista, en su afán de ocupar más tierras, posee un frondoso prontuario sobre destrucción de estructuras educacionales y de desplazamientos forzados de lugareños, impidiendo así cualquier asentamiento a futuro y consecuentemente llevando al fracaso cualquier intento de oportunidad educativa.

Pero la gran diferencia entre ambas radica en las circunstancias espaciales que las rodean y quiénes son los que legitiman su lucha.

Malala “fue” víctima del régimen talibán de Pakistán; régimen que todo el mundo occidental repudia unánimemente y tacha de terrorista. En ello no hay tutía.

Y Ahed “es” actualmente víctima del colonialismo israelí anclado en Palestina, colonialismo amparado por todo el mundo occidental. Y en ello tampoco hay tutía.

(Ojo, ésta no es una crítica contra Malala, o contra quienes le manejan la agenda, pero podría hacerle un guiño a Ahed, un pase corto, una atención, una mención por mismas vivencias, por empatía, por ser hijas de una generación oprimida, por mujer, por algo… Noblesse oblige.)

Mientras la una aboga, desde el primer mundo y premio Nobel de por medio, por el derecho a la educación de las niñas; la otra desde el último mundo (último por las condiciones completamente asimétricas de justicia, por la vulnerabilidad de la vida palestina, por su invisibilidad en los medios de comunicación) y encarcelada por resistirse a la vejación, aboga por la libertad de su pueblo. Libertad que es la suma de las voluntades, es decir, que incluye tanto mujeres como hombres, niños y ancianos, jóvenes y toda persona que, como ella, nacieron bajo la ocupación y son parte de la generación que pocos van a defender y casi ningún colectivo va a dar su entero apoyo por no ser “la feminidad empoderada que Occidente quiere validar. Ella busca la justicia contra la opresión en lugar del empoderamiento que solo beneficia a sí misma.” (2) Ahí está la mirada de los otros sobre ella. El feminismo de Malala sí.

El de Ahed, no.

“No existe un único feminismo, hay distintas tendencias que en ocasiones difieren mucho unas de otras.” Dilar Dirik, historiadora, filósofa y socióloga. Hamburgo, 2015.

Y a pocos días del Día internacional de la Mujer; no debemos ni dejarnos llevar por un único feminismo, un feminismo del tipo mainstream expresamente blanco y mayormente manifestado por mujeres blancas occidentales (dejando de lado las voces de mujeres negras, indias, musulmanas, kurdas, rohingyas, niponas, árabes, pastunes, judías, iranias; que también tienen mucho que decir y que también muchas veces sus discursos aunque corren en sendas paralelas, no lo hacen en la misma dirección que el discurso hegemónico); ni tampoco debemos olvidar a esta adolescente.

Ahed Tamimi es una mujer joven luchadora que, claramente ella y quienes la rodean, viven y ejercen su propio feminismo determinado por sus excepcionales circunstancias: la ocupación israelí en territorio palestino. Este feminismo, esta lucha de poder asimétrica entre un sector desprotegido y otro sector militarmente armado y mundialmente apoyado, da origen a este feminismo político concebido desde la ocupación. Feminismo nacido de la ocupación y moldeado por la ocupación; un feminismo urgente que radica en la necesidad de retornar a aquellas posibilidades arrebatadas por el régimen que instala e incrementa la ocupación y esperanzado en alcanzar, ya no sea la completa libertad, al menos sí la igualdad, la justicia y la equidad para frenar esa ocupación.

Se acerca el Día internacional de la Mujer y es ahora cuando las mujeres del mundo, que con tanto esmero han sabido enarbolar la bandera de sus derechos con la fuerza de sus manos y el sudor de su frente, también deben hacerse eco del pedido de cientos de miles de mujeres palestinas que viven a diario bajo el régimen de la ocupación sionista, régimen patriarcal y totalitario que coacciona sus derechos e ignora todas sus necesidades. Que impide su libre circulación, su posibilidades laborales, su formación educativa y sus anhelos de convertirse en mujeres libres con poder propio de decisión. Porque, si no es ahora, ¿cuándo va a ser?

Y con respecto a Hollywood, cultura de masas y trendig topics; en verdad que no se necesita de las grandes productoras de cine para fijar en la memoria colectiva a personajes que rompen con los estereotipos y quedan incrustados en la historia… No.

Lo que se necesita es ser crítico, no dejarse atrapar por la cultura dominante y darse cuenta que no siempre todo lo que es trending topic necesariamente es universal para todas y verdadero.

Una sí y la otra no

Malala Yousafzai dialoga con la reina Isabel II de Inglaterra durante una recepción en el Palacio de Buckingham, en Londres y Ahed Tamimi presa en la corte militar de Israel.

Bint Mtk.

Notas:

1) http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/12/01/record-de-demoliciones-israelies-contra-propiedades-palestinas-en-2016/

2) La frase tan atinada corresponde a la activista Shenila Khoja-Moolji y esta reflexión es producto de varias lecturas, entre ellas el artículo: ¿Por qué Occidente alaba a Malala pero ignora a Ahed?

Se puede visitar en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=235959

Fuente: Blog El Régimen del Solitario