2018 · 02 · 08 • Fuente: Ramona Wadi, Middle East Monitor / Rebelión (Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.)

Una propuesta de mil millones de dólares utilizará Gaza para apoyar el relato de Israel acerca de la seguridad

Cuando se tienen en cuenta las atroces condiciones humanitarias de Gaza resulta imposible no recordar lo que dijo el consejero del gobierno israelí Dov Weisglass en 2006 cuando se inició el bloqueo israelí: “La idea es poner a los palestinos a dieta, pero no hacerlos morir de hambre”.

Los niños palestinos se quedan en centros médicos a pesar de que el generador se está cerrando debido a la escasez de combustible en Gaza [Mohammed Asad / Middle East Monitor]

Es discutible hasta que punto sigue siendo válido hoy este cruel cálculo inicial ya que los palestinos de Gaza padecen problemas de salud que son consecuencia directa de las restricciones que Israel impone a la comida de la que dispone la población, del bloqueo ilegal impuesto al enclave y del desastre provocado por los bombardeos periódicos de Gaza. El último bombardeo importante fue la “Operación Margen protector” en 2014.

La comunidad internacional se ha hecho eco repetidamente de la afirmación de que para el año 2020 Gaza será “inhabitable”. Parece que habrá que ampliar el plazo ya que Israel presentará a la comunidad internacional una petición de ayuda por valor de mil millones de dólares debido a que, según la potencia colonial, es la propia Gaza la que ha llevado a su población al borde de la implosión.

Haaretz ha informado acerca de comentarios que atestiguan los intentos de Israel de desviar su propia responsabilidad. Según el presidente israelí Reuven Rivlin, “el mundo entero debe saber y entender que quien impide que se reconstruya [Gaza] es Hamas. Israel es la única parte en la zona que en cualquier condición suministra a los residentes las necesidades mínimas para que puedan sobrevivir en cuerpo y alma”.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se hizo eco de las palabras de Rivlin: “Es absurdo que Israel se tenga que hacer cargo de las necesidades más básicas de vida que ignora el gobierno de Hamas”. El general de división Yoav Mordechai fue más franco al unir los proyectos propuestos con el relato de la seguridad de Israel, si bien es cierto que al mismo tiempo calificó erróneamente a la resistencia legítima de “terrorismo”. Exonerando a Israel de toda culpa por la “fallida economía” de Gaza, añadió que invertir en el enclave es “un elemento adicional de la doctrina de seguridad de las Fuerzas de Defensa de Israel [el ejército israelí]”.

Esta táctica israelí no es nueva en absoluto. Como parte de su expansión colonial [Israel] se embarca en la destrucción, el desplazamiento y las privaciones. Para compensarlo elabora proyectos para que los financie la comunidad internacional. A pesar de que los altos cargos eliminan de su retórica toda culpabilidad y todo marco temporal, es obvio que si no hubiera presencia colonial en Palestina es probable que los palestinos no habrían padecido la humillación de depender de la ayuda y de que sus necesidades se clasifiquen según lo que Israel decide que la comunidad internacional debe considerar prioritario.

Siguiendo el ejemplo del equivocado y engañoso relato respecto a Gaza, la comunidad internacional probablemente accederá a las últimas exigencias de Israel y a consecuencia de ello financiará tanto el colonialismo de Israel como su relato de seguridad, que es esencial para el desarrollo que supuestamente prevé Israel para este territorio. Teniendo en cuenta que el interés de Israel por Gaza se despierta después de que Estados Unidos recortara su ayuda financiera a los palestinos, habría que examinarlo más minuciosamente. Podría aprobar lo que los altos cargos definen como la lucha contra la supuesta parcialidad en contra de Israel aunque el vacío dejado por el recorte de la ayuda estadounidense a los palestinos (aunque sea una ayuda escasa en comparación con la gran cantidad de necesidades) saca a relucir aún más la violencia colonia.

Por consiguiente, el plan israelí para las infraestructuras de Gaza es un paso hacia la alienación. Emprender una nueva forma de dependencia económica de los palestinos en Gaza no supone un avance desde el punto de vista económico. Esta vez hay muchas oportunidades económicas para Israel, que puede extender su retorcido concepto de ayuda humanitaria y de desarrollo a una población a la que fría y deliberadamente ha aterrorizado, asesinado y mutilado a lo largo de muchas décadas. La aprobación por parte de la comunidad internacional, incluida la financiación de los proyectos propuestos, permitirá a Israel llevar más allá los límites de la colaboración. En caso de que Israel decida arrasar Gaza otra vez con otra ofensiva militar brutal, sus cómplices internacionales se harán cargo de los impactos financieros siguiendo el modelo establecido de que Israel demuele las estructuras financiadas por la Unión Europea. Está claro que Israel trata de provocar hechos similares en los fragmentos que quedan del territorio palestino y no hay manera más rápida de lograrlo que invitar a la comunidad internacional a participar.

Fuente: A $1 billion proposal will exploit Gaza for the benefit of Israel’s security narrative

Fuente: Ramona Wadi, Middle East Monitor / Rebelión (Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.)