2017 · 12 · 26 • Fuente: BDS - Madrid

BDS: ¿Cómo parar a Israel?

A todos se nos remueve la conciencia por el horror ante los asesinatos, ante menores detenidos, ante las madres y padres que sufren. Pero la conciencia no para a un Estado que manifiesta un profundo desprecio absoluto de los derechos humanos. ¿Cómo parar a Israel?

Las fuerzas de seguridad israelíes detienen a un menor palestino en Cisjordania el 20 de diciembre de 2017 [Wisam Hashlamoun / Apaimages]

No caben equidistancias. No cabe pedir una “condena de la violencia” por parte de ambos cuando hay un pueblo al que se le ha ocupado, no sólo su tierra, sino su identidad y su derecho a vivir dignamente a través de un proceso de colonización, el cual ha dejado miles de muertos y heridos en los últimos años.

Israel viola de forma continua el Derecho Internacional y crea un apartheid de la población Palestina. Sin embargo, apela a los actos violentos de algunos y a los cohetes de Hamás como excusa para mantener su terrorismo de Estado. No, no y mil veces no, su objetivo no son los terroristas, su objetivo es castigar colectivamente a un pueblo y recordarle quién manda.

En Sudáfrica, el régimen de apartheid cayó cuando no pudo aguantar más el boicot internacional; costó mucho esfuerzo convencer a la comunidad internacional de que ésta era la única forma.

Al gobierno de Israel no lo parará la Unión Europea, ni Estados Unidos, ni Naciones Unidas. Y esto es simplemente porque existen intereses económicos y geopolíticos en la zona que se garantizan a través de la existencia, mantenimiento y promoción del estado de Israel. Israel lo sabe y actúa con su impunidad en consecuencia.

Sin embargo, los ciudadanos podemos exigir el cumplimiento del Derecho Internacional, lo cual pasa irremediablemente por el fin de la ocupación palestina y el derecho al retorno de los refugiados.

¿Cómo hacerlo? Con BDS. Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) es un movimiento ciudadano internacional que aboga por estas tres formas pacíficas de lucha, para que al gobierno de Israel no le salga gratis la violación de Derechos. Por mucho que Israel y su lobby sionista insista, esto no es un boicot al pueblo judío. No es así, no es antisemitismo y quien lo quiera presentar así tiene claros intereses de instrumentalización del holocausto y por tanto no tiene respeto alguno por sus víctimas.

El boicot tiene muchas formas de manifestarse, tantas que seguro que puedes participar en alguna. Por un lado tenemos un boicot comercial a los productos de los Territorios Ocupados, es decir, no consumir, no comercializar y no importar productos que vengan de las colonias. No se trata de desabastecer a los ciudadanos de Israel, se trata de que no les sea rentable económicamente mantener colonias y asentamientos en tierras ocupadas.

Por otro lado tenemos el boicot académico para evitar intercambios científicos o docentes con universidades israelíes que no denuncien la ocupación de tierras palestinas; el boicot académico no es contra las personas y, por lo tanto, son bien recibidos los docentes que vengan a título personal y que no hagan declaraciones claramente sionistas.

La cultura y el deporte son otra rama del boicot muy importante porque el Estado de Israel usa y financia la cultura israelí para dar una apariencia de “Estado normal”, invisibilizando a su vez la cultura y el deporte palestinos. Todo proceso de colonización pasa por una transformación y colonización cultural. A este Boicot se han sumado el director de cine Ken Loach, el antiguo líder de Pink Floyd, Roger Waters, haciendo uso de su libertad como ciudadanos de elegir con qué bando no hacen negocio. Al igual que el boicot académico, no se boicotean artistas israelíes, se boicotean aquellos que vengan financiados por el Estado de Israel o a aquellos que se declaren abiertamente a favor del Apartheid.

Las desinversiones son muy difíciles de conseguir porque como bien se sabe, el dinero no tiene ideología. Aún así son posibles e Israel ha perdido grandes contratos, incluso algunas financieras como la holandesa PGGM han retirado sus inversiones en bancos israelíes que financian asentamientos.

Por su lado las sanciones son un mecanismo que depende de los organismos internacionales y gobiernos nacionales, a los que también podemos presionar.

En Sudáfrica la población blanca no desapareció después del boicot. Los ciudadanos de Israel seguirán existiendo, no se les expulsará, ni deben temer a una nueva diáspora. Pero sí tendrán que parar a Israel y convivir con los palestinos en paz. ¿Cómo? Con BDS, BDS y más BDS.

Carmela Castro
BDS Madrid
Coordinadora Andalucía con Palestina

Fuente: BDS - Madrid