2017 · 12 · 21 • Fuente: Armando Reyes *, Agencia Prensa Latina

Sabra y Chatila, un horror para nunca olvidar

Del horror vivido en los campamentos de refugiados de Sabra y Chatila quedan solo monumentos, porque la inmensa mayoría de sus actuales residentes nació con posterioridad a la masacre cometida por las Fuerzas Libanesas en septiembre de 1982.

Fue una matanza de palestinos residentes en los campos de refugiados situados en dichas localidades, en Beirut Oeste, hace 35 años, perpetrada por facciones armadas cristianas al amparo de la entonces reciente invasión de Israel al país árabe.

Apenas siete u ocho sobrevivientes pudieran relatar el atardecer y las 30 horas consecutivas en que asesinaron a unas tres mil personas, la mayoría de ellas ancianos, mujeres y niños, comenta Abu Jaber a Prensa Latina.

El dirigente del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) cuenta sobre aquella aberración humana, aunque no se nota odio ni venganza en sus palabras.

Según el vicejefe del FPLP, no hay términos para describir las mutilaciones, asesinatos y violaciones que cometieron las Fuerzas Libanesas al amparo de los ocupantes israelíes.

Después de la expulsión por Israel hacia Siria de la Organización para la Liberación de Palestina que combatía al invasor Ejército sionista, la milicia conservadora católico-maronita recibió el impulso de Tel Aviv para ejecutar ese crimen que incluso encontró rechazo en Israel.

Al difundirse las matanzas de Sabra y Chatila, unas 400 mil personas se manifestaron en las ciudades israelíes para reprobar y condenar el abominable episodio y que costó la renuncia del entonces ministro de Defensa Ariel Sharon.

El Ejército israelí rodeó esos campamentos y dio el visto bueno para que un centenar de integrantes de las Fuerzas Libanesas masacrara a la población indefensa.

Este fue el detonante para que Hizbulah o Partido de Dios saliera a la luz como un movimiento de resistencia popular, iniciara sus acciones armadas contra la invasión israelí y las facciones del país que lo apoyaban, hasta la retirada parcial de los atacantes sionistas en 1985.

Chatila en la actualidad

Sin embargo, en la actualidad hay otro ambiente en el campamento de refugiados de Chatila con un ir y venir de sus habitantes, sobre todo jóvenes, en los que se aprecia la alegría de vivir.

El campamento no avanzó mucho en el tiempo y continúa siendo un lugar de pobreza, con un potencial humano apreciable en los grados de escolaridad de sus residentes, de acuerdo con Jaber.

'Se ha impuesto una fe de superación porque la toman como un arma para la vida', asegura el también vicejefe del FPLP para todo El Líbano.

Pese a las limitaciones económicas de la mayoría de los refugiados palestinos, el nivel educacional es bastante alto con decenas de graduados universitarios que no pueden ejercer su profesión por limitantes de las leyes libanesas, apunta.

Hay guarderías para niños de hasta cinco años, luego de lo cual deben incorporarse a escuelas hasta el nivel preuniversitario, apoyadas por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur).

Para los estudios universitarios obran otros componentes, entre ellos el costo de la matrícula, aunque con mucho esfuerzo, agrega Juber; muchos llegan y se gradúan, pero después laboran en puestos menos remunerados y calificados o no tienen trabajo.

El desempleo entre los palestinos en El Líbano llega a 78 por ciento, explica el dirigente político, 'de ahí que pululen los pequeños comercios y las ventas callejeras dentro de nuestras comunidades'.

Casi medio millón de refugiados palestinos viven en la nación de los cedros con la esperanza de algún día regresar a su país ocupado por Israel e incluso disfrutar de la sacralidad de Jerusalén, la capital soñada para un Estado independiente.

La insalubridad es otro de los elementos que los golpea, porque no están cubiertas todas las necesidades de atención, dice Juber.

En Chatila hay varias policlínicas que se ocupan de los problemas básicos de salud; los casos más complicados o de padecimientos crónicos se salen de su ámbito, refiere el dirigente del FPLP.

Los pacientes con problemas cardiovasculares o con cáncer, añade, deben atenderse en hospitales fuera del campamento y asumir por sí mismos los altos costos de medicinas o tratamientos.

Ante una situación tan deprimida, la resistencia palestina mantiene firme principios, tres principales, apuntó Abu Jaber a Prensa Latina, 'salvaguardar la vida de nuestros compatriotas, apoyar al gobierno de El Líbano y a Hizbulah o Partido de Dios'.

*Corresponsal de Prensa Latina en El Líbano.

Fuente: Armando Reyes *, Agencia Prensa Latina