2017 · 11 · 29 • Fuente: Ofer Aderet, Tlaxcala (Traducido por María Piedad Ossaba)

29 de noviembre de 1947: Porqué el misterioso sueco que elaboró el mapa de Israel favoreció a los judíos

Setenta años después de la aprobación del plan de partición de Palestina por la Asamblea General de las Naciones Unidas, un investigador israelí encontró al hombre olvidado que elaboró el mapa.

Los judíos se reúnen en las calles de Tel-Aviv el 30 de noviembre de 1947 para celebrar el anuncio radial del plan de las Naciones Unidas para la partición de Palestina y el nuevo Estado judío. Foto AP

En un archivo remoto situado a unos 5.000 kilómetros de Jerusalén, se encontró la respuesta a una de las cuestiones más intrigantes de la historia del Estado de Israel: ¿qué tenía en mente la persona que estableció el mapa de partición que abrió la vía a la creación del Estado judío?

A pesar de su importante papel en la formación de la historia local, el hombre – el Dr. Paul Mohn - siguió siendo desconocido del público israelí. Ninguna autoridad local se ha preocupado nunca de dar su nombre a una calle, una plaza o un edificio público. Si se menciona en los libros de historia, es solamente en una nota a pie de página. No cabe duda de que él mismo contribuyó a esta oscuridad: era un personaje misterioso, reservado y taciturno y las personas que trabajaban con él lo describían como un individuo que suscitaba « perplejidad y miedo».

El Dr. Paul Mohn (1898-1957), 1949.GPO

En la actualidad, 70 años después de la adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas del plan de división de la tierra de Palestina el 29 de noviembre de 1947, un investigador israelí lanzó la luz sobre el diplomático sueco pro sionista olvidado.

El Dr. Elad Ben-Dror, del departamento de estudios medio-orientales de la universidad Bar Ilán, viajó a Suecia para ver que podría investigar sobre Mohn, el representante adjunto de Suecia al Comité especial encargad de la cuestión palestina (UNSCOP), establecido en 1947.

En la Universidad de Upsala en Suecia, Ben-Dror encontró el diario personal de Mohn. Al hojearlo, se dio cuenta de que contenía valiosas informaciones procedentes de las « bambalinas » del Plan de partición.

«Intenté reconciliar ideas inconciliables: la esperanza de una cooperación judeo-árabe y el miedo de la animosidad judeo- árabe», escribió Mohn en el diario. En otras palabras, la partición del país, en el formato que proponía, se suponía permitir a los judíos y a los árabes convivir a la vez como amigos en tiempo de paz y como enemigos en período de tensión. «Si las partes quieren vivir en paz, eso puede ocurrir con mi plan de partición», explicó. «Si quieren separarse y enfrentarse los unos contra los otros - también hay posibilidades teóricas para esto.»

Una mirada sobre el mapa que dibujó ilustra sus palabras. Según la propuesta de Mohn, el país está dividido en siete partes: la región de Jerusalén, que debería estar bajo control internacional, y seis regiones triangulares - tres para el Estado judío y tres para el Estado árabe. Todos estos territorios se tocan por sus esquinas con el fin de preservar la contigüidad territorial de cada uno de los dos Estados. Estos «puntos de intersección» permitirían desplazarse sin fricción en las zonas asignadas a cada uno de los Estados.

Desde el punto de vista de los judíos, la ventaja del mapa de Mohn fue clara: daba al futuro Estado judío 62% del territorio, aunque la población palestina era dos veces mayor que la de los judíos

¿Qué fue lo que llevó a Mohn a favorecer a los judíos? En su investigación para un estudio que se será publicado en un próximo libro sobre el UNSCOP, Ben-Dror se enteró de que el padre de Mohn, que era un pastor protestante, había quedado profundamente consternado por el proceso Dreyfus en Francia a finales del siglo XIX y le había inculcado a su hijo una toma de conciencia “de la trágica historia del pueblo judío”.

Los miembros de la ONU deciden poner fin al mandato británico. The Nathan Axelrod Newsreel Collection / YouTube

Además, Mohn dijo de sí mismo que no tenía particularmente simpatía con las aspiraciones nacionales de los árabes, a las cuales había sido expuesto durante su servicio diplomático en Oriente Medio durante la Segunda Guerra Mundial.

Hablaba de la tierra de Palestina como « la tierra santa» y a sus horas perdidas, le gustaba recorrer la lista de ganadores judíos del Premio Nobel y sondear « el intelecto judío». Asimismo, estuvo profundamente afectado por sus visitas a los campamentos de desplazados en Europa, donde se reunió con los sobrevivientes del Holocausto que estaban esperando la decisión de establecer el Estado judío.

A finales de agosto de 1947, aproximadamente una semana antes de la fecha en la que el UNSCOP pretendía presentar sus recomendaciones sobre el futuro de Palestina, “se supo que el informe también pretendía incluir una proyección de fronteras”, escribió Mohn en su diario. Así pues, casi al último minuto, emprendió el importante trabajo de dibujar un mapa de la partición del país.

«Yo estaba allí para salvar la situación”, señaló, y dijo cómo él se quedó completamente solo hasta muy tarde en la noche para dar a su “mapa moteado” una forma más legible.

«Sólo, determinó la suerte de aldeas y ciudades», dice Ben-Dror, basándose en el testimonio de los contemporáneos de Mohn. Uno de ellos, David Horowitz, el emisario de la Agencia judía en la ONU, escribió que Mohn era la persona «que, trabajó más que nadie para fijar las fronteras del futuro Estado hebreo, ».

La visión pro-sionista de Mohn es perfectamente evidente en el mapa. Así, en parte, quería hacer de todo el Néguev un territorio judío después de haber tenido la impresión, como lo señala, de que la colonización judía allá era «un éxito extraordinario». En cambio, escribe de los beduinos: «Incluso podrían haber seguido allí durante 1.000 años sin dejar rastros».

Finalmente, la ONU adoptó una versión un poco más compleja del mapa de Mohn pero ésta perdió también su pertinencia con el desencadenamiento en 1948 de lo que los sionistas llaman la guerra de independencia. Él mismo Mohn se murió diez años más tarde sin poder ver cómo, en 1967 otro clavo iba a ser plantado en el ataúd del plan de partición que había preparado.

Fuente: Why the Mysterious Swede Who Drew Up Israel's Map Favored the Jews

Fecha de publicación del artículo original: 25/11/2017

Fuente: Ofer Aderet, Tlaxcala (Traducido por María Piedad Ossaba)