2017 · 11 · 23 • Fuente: Maya Siminovich, Agencia EFE

ONG se enfrenta a autoridades israelíes para probar que uno de sus miembros delinquió

Los intentos del Gobierno israelí de desacreditar a la ONG antiocupación Rompiendo el Silencio (BTS por sus siglas en inglés) han llevado a la rocambolesca situación en la que su portavoz ha tenido que demostrar que cometió un delito contra un palestino cuando estaba en el Ejército, mientras la Policía afirma que no lo hizo.

"Lo agarré de la nuca y empecé a darle rodillazos en la cara y en el pecho, hasta que sangró y luego se desmayó. Lo hice frente a mis soldados y a mi comandante", dijo el exsoldado Dean Isajarof en en un actos de la ONG de soldados y exsoldados.

Esta declaración fue el germen del hasta ahora mayor ataque a la integridad de la organización por parte de sus detractores.

El grupo recoge y publica desde el año 2004 testimonios de soldados sobre presuntos crímenes cometidos por ellos o sus compañeros en los territorios palestinos para probar que violencia y ocupación van de la mano.

Generalmente sus testimonios son publicados anónimamente, lo cual ha llevado a muchos israelíes a dudar de su credibilidad y a acusar al grupo de difamación, pero Isajarof reconoció en público que había agredido personalmente a un palestino durante su servicio en la ciudad cisjordana de Hebrón en febrero de 2014, mientras lo arrestaban por tirar piedras a soldados.

Reservistas en Servicio, un grupo que se opone a BTS, divulgó el testimonio de Isajarov y diversas organizaciones y políticos, como la ministra de Justicia, Ayelet Shaked, y el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, exigieron, de manera inusual, abrir una investigación criminal.

La investigación de la Fiscalía, que interrogó a compañeros de Isajarov, a su comandante y al supuesto palestino golpeado, concluyó la semana pasada con el consenso de todos ellos negando el incidente.

Entonces la Fiscalía anunció que cerraba el caso considerando que no había habido tal ataque, en la línea de la ministra de Justicia, quien argumentaba que Isajarov era un criminal, en cuyo caso debería ser juzgado, o un mentiroso.

Al ser eximido de delito por la Fiscalía, el portavoz de la ONG quedaba como un mentiroso que ofrecía testimonios falsos, según las autoridades, para dañar la imagen del país.

"Si hubieran concluido que sus acciones constituían delito y el caso hubiera llegado a los tribunales, toda la ocupación sería juzgada. Este tipo de incidentes, y este es pequeño, suceden todos los días porque no hay ocupación sin violencia", aseguró a Efe Yehuda Shaul, también portavoz de BTS.

Isajarov entonces acusó a la Fiscalía y a la Policía de encubrir su crimen por motivos políticos.

Esta enrevesada situación, en la que un activista de derechos humanos se empeña en probar que cometió un crimen y el Gobierno israelí insiste en que no ha habido tal delito y utiliza el caso para poner en duda la honestidad de la organización, ha causado revuelo y confusión en el país.

Ayer BTS expuso en rueda de prensa la prueba en vídeo de que Isajarov efectivamente había golpeado a un palestino -en las imágenes se le veía escoltando a un detenido con golpes en el rostro-, y se desvelaba que la Fiscalía había hecho mal su trabajo, en el mejor de los casos, al haber interrogado a un palestino que no era el del incidente en cuestión.

Mijael Sfard, consejero legal de BTS, dijo a los periodistas que la investigación a la que Isajarov había sido sometido era una "hipocresía": "No ha habido una intención real de investigar ni responsabilizar de las acciones violentas de los soldados. Si (Isajarov) no hubiera sido portavoz de BTS, no lo hubieran investigado".

Shaul dijo a Efe que la labor de la Fiscalía ha sido extremadamente irregular: "puesto que ha servido de herramienta a la intención política de Shaked, juzgando, cuando no es su cometido. Y exigimos una disculpa".

Según diversas ONG israelíes, en la mayoría de casos de uso de la violencia, el Ejército o bien los trata a través de controles disciplinarios o no los trata en absoluto, más aún cuando no hay denunciante. En este caso Isajarov se denunció a sí mismo.

Por su parte la ministra de Justicia ha dicho: "El Estado continuará insistiendo a la organización, como ha hecho en el pasado, que le pase los testimonios para investigar la veracidad de los casos (...) Las Fuerzas de Defensa de Israel son el ejército más moral del mundo y los incidentes violentos son investigados". 

Fuente: Maya Siminovich, Agencia EFE