2017 · 11 · 02 • Fuente: Mikel Ayestaran, Sur Digital (Andalucía)

Gaza sueña con el fin del bloqueo tras el traspaso del control fronterizo

La ANP administrará los cinco pasos de la Franja, gobernada por Hamás, dentro de la tentativa de unidad entre las facciones palestinas

Dos enormes fotografías de Mahmud Abás y Abdel Fatah Al Sisi presiden ahora Rafah, el paso fronterizo entre Gaza y Egipto. Las imágenes de los presidentes palestino y egipcio, dos de los personajes más odiados por Hamás a causa de sus medidas de castigo contra la Franja adoptadas en la última década, simbolizan la recuperación del control de los cinco puestos fronterizos de Gaza, tres de carga y dos para el paso de personas, por parte de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Diez años después de que Hamás se hiciera con el control de la Franja, los islamistas cumplieron lo pactado con Fatah, facción palestina que controla Cisjordania, el 12 de octubre en El Cairo y cedieron los pasos fronterizos a la ANP. Rafah fue escenario de una ceremonia en la que el principal responsable de la Autoridad Palestina para los puestos fronterizos, Nazmi Muhana, y su homólogo de Hamás firmaron el acuerdo que permite la transferencia de responsabilidades.

Los dirigentes palestinos, acompañados de una delegación egipcia, estuvieron en Rafah donde reinaba un ambiente festivo, aunque la frontera permaneció cerrada, tal y como ha estado la mayor parte del tiempo desde la llegada de Al Sisi al poder. El ministro palestino de Vivienda y Obras Públicas, Mufid al-Hasayneh, declaró a los medios que a partir de ahora ya «no hay amarillo o verde. Todo el pueblo palestino está unido bajo la bandera palestina», aludiendo a los colores de las banderas de los partidos políticos que hasta ahora eran rivales, Fatah (amarillo) y Hamás (verde).

Un mensaje optimista después de una década de guerra interna que podría quedar atrás de forma definitiva si tiene éxito un proceso de reconciliación nacional cuya primera prueba seria ha sido el traspaso del control de las fronteras, pero al que le espera un largo camino.

En Erez, el principal paso fronterizo con Israel, no hubo ceremonias de ningún tipo, pero los islamistas retiraron su puesto de control y desmontaron las instalaciones que, tras haber resultado seriamente dañadas en la guerra de 2014, habían reconstruido con la ayuda de Turquía. Por su parte, los dos millones de gazatíes asisten esperanzados a este nuevo intento de las dos grandes facciones palestinas de formar un gobierno de unidad y esperan que, además de gestos, pronto se levanten las sanciones que sufre la Franja y, sobre todo, el bloqueo impuesto por Israel y Egipto desde 2007.

El final del cerco es una de las grandes incógnitas de un proceso de reconciliación que se enfrenta también al reto de las armas y túneles de Hamás.

Fuente: Mikel Ayestaran, Sur Digital (Andalucía)