2017 · 09 · 29 • Fuente: Laura Fernández Palomo, El Periódico - España

Veintidós años de Oslo II, un arreglo temporal perpetuado

Las operaciones militares se siguen produciendo principalmente para realizar campañas de arrestos, pero Betselem ha denunciado también la permanencia de puestos de vigilancia militares como ocurre en la carretera 3265.

El Acuerdo interino de Olso II, que reparte el control de los territorios palestinos entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), nació en 1995 con una vida limitada a un lustro pero cumple ahora veintidós años con el estigma de haber desmembrado Cisjordania y eternizado el conflicto.

Un gran cartel con fondo rojo advierte en algunas vías de Cisjordania de que los ciudadanos israelíes tienen prohibido el paso y alerta sobre un peligro para sus vidas: "Esta carretera se dirige a Área A bajo (control de) la Autoridad Nacional Palestina (ANP)", anuncia en hebreo, árabe e inglés.

El 28 de septiembre de 1995, Israel y la entonces recién creada ANP acordaron en la localidad egipcia de Taba una autonomía provisional para los territorios palestinos que debía desembocar en una solución permanente y Cisjordania, ocupada militarmente por Israel desde 1967, quedó clasificada en las llamadas áreas A, B y C dependiendo del control administrativo o de seguridad.

"La división no fue lógica o geográfica, sino demográfica. En el Área C había menos palestinos y ahí estaban todas las colonias israelíes", resume a Efe Amit Gilutz, portavoz de la ONG israelí Betselem sobre el 60% del territorio que quedó bajo control militar de Israel.

Desde entonces, la ANP mantiene la gestión civil y de seguridad de la zona A, que supone el 18% de Cisjordania e incluye, entre otras localidades, Ramala, Nablus y Belén, donde el Ejército israelí no puede operar, pero desde la Segunda Intifada (2000-2005) se producen incursiones por lo que la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) acusa a Israel de incumplimiento de lo acordado.

Las operaciones militares se siguen produciendo principalmente para realizar campañas de arrestos, pero Betselem ha denunciado también la permanencia de puestos de vigilancia militares como ocurre en la carretera 3265.

"El puesto de guardia fue colocado con el fin de proteger los vehículos de los colonos de Negohot, que conducen a través de zona A con para acortar el camino entre Jerusalén y el sur de los cerros de Hebrón", denuncia la ONG.

La zona B, que controla administrativamente la ANP al tiempo que Israel se encarga de la seguridad, se extiende por el 22% de Cisjordania, y junto al Área A engloba cientos de localidades que han quedado como "en unas 165 islas territoriales aisladas y separadas en medio de la llamada zona C".

"En la zona C están las colonias y campos militares que Israel quiere mantener, y desde Oslo, usa la infraestructura para su propio interés y para reducir la presencia palestina", añade Gilutz.

Para éste los acuerdos han contribuido a reforzar la ocupación y han profundizado el conflicto, ya que el mantenimiento de la infraestructura intercomunitaria, incluyendo carreteras y redes de agua y electricidad, requiere pasar a través del Área C.

Menahem Zabari, uno de los 380.000 israelíes que residen actualmente en colonias, cree por el contrario que "han favorecido el progreso de Judea y Samaria (denominación judía para Cisjordania) al desarrollar infraestructuras y servicios, donde además trabajan miles de palestinos" que necesitan un permiso previo israelí.

"Israel se cuelga del argumento de que los palestinos tienen independencia en las zonas A y B, pero es tan limitada y extraña... Además, los acuerdos reconocen a Gaza y Cisjordania como zona territorial unida y sin embargo Israel hace mucho por separarla", acusa el portavoz de Betselem.

Anat Ben Nun, de la ONG israelí Paz Ahora, es más tajante y asegura que Oslo no se ha manifestado ni realizado aún y destaca que la división impide a las áreas bajo control palestino expandirse o desarrollarse.

Para el palestino Jad Ishaq, del Instituto de Estudios Aplicados de Jerusalén, "el problema no es Oslo sino la comunidad internacional por no haber presionado para que se pusiera en práctica y que Israel transfiriera el poder progresivo hacia la ANP, hasta la completa retirada militar de Israel" fijada para finales de 1999.

Sin embargo, Israel ha mantenido un control casi completo de esta Área C, incluidas las cuestiones de seguridad y las civiles relacionadas con la asignación de tierras, planificación y construcción y mantiene el control parcial del Área B.

El mantenimiento de los acuerdos ha imposibilitado la soberanía palestina en la mayor parte de su territorio y, aunque Ishaq no quiere darlos por acabados cree que con el actual Gobierno de Benjamín Netanyahu no será posible recuperar el control de las área que hoy consideran perdidas.

Fuente: Laura Fernández Palomo, El Periódico - España