2017 · 09 · 05 • Fuente: Ramzy Baroud, Middle East Monitor en Español

Tres años después de la ofensiva militar israelí: los jóvenes de Gaza hablan

La ofensiva militar israelí dejó Gaza en ruinas, ya que más de 17.000 hogares fueron completamente destruidos, y miles de infraestructuras, incluyendo hospitales, escuelas y fábricas destruidas o gravemente dañadas.

Ganado en el mercado antes de Eid al Adha en Gaza, 27 de agosto de 2017 [Mohammad Asad / Middle East Monitor]

“A la hora de acostarme, tengo miedo de apagar las luces. No soy un cobarde, es solamente que me preocupa que esta bombilla colgada del techo sea la última luz que vea brillar en mi vida”.

Poco después de escribir estas palabras, Moath Alhaj, un joven artista de un campo de refugiados en Gaza, falleció durmiendo. Después de permanecer desaparecido durante dos días, los amigos de Moath rompieron la puerta de su casa y lo encontraron acurrucado con su manta, donde vivió durante 11 años.

Moath vivió en el campamento de refugiados de Nuseirat, uno de los campamentos más llenos de Gaza, un nombre que se asocia con dificultades históricas, ofensivas militares y la resistencia legendaria. Criado en Emiratos Árabes Unidos, Moath regresó a Gaza para ingresar en la universidad islámica, pero permaneció allí, donde sufrió tres ofensivas y el bloqueo de una década.

De alguna manera, el joven mantuvo una apariencia de esperanza expresada en sus muchos dibujos y emotivos comentarios.

Moath aprendió a vivir en su propio mundo desde que era joven. El mundo exterior parecía impredecible y, a veces, cruel.

Cuando su madre falleció, Moath sólo tenía 1 año. Su padre murió de cáncer en Emiratos Árabes Unidos y, debido a circunstancias ajenas a su voluntad, Moath vivió solo. Sus amigos del vecindario eran su compañía, aunque más aún su arte.

“Sonríe, que la guerra sienta vergüenza”, fue uno de sus dibujos. En él, una niña con un vestido florido da la espalda al lector, mirando hacia otro lado.

Los personajes de la obra artística de Moath siempre tenían los ojos cerrados, como si se negaran a ver el mundo que los rodeaba, e insistían en imaginar un mundo mejor dentro de sus propios pensamientos.

Tras la autopsia, los médicos concluyeron que Moath murió como resultado de un derrame cerebral. Su corazón, lleno de incontables miserias personales y colectivas, finalmente sucumbió. Y así, uno de los mejores jóvenes de Gaza fue enterrado en un cementerio lleno de gente. Los medios de comunicación expresaron sus condolencias, hechas principalmente por jóvenes palestinos de Gaza, devastados por la muerte de Moath, cuya muerte ha supuesto la extinción de una luz, mientras el asedio continúa sobre Palestina.

En esa misma semana, los palestinos conmemoraron el aniversario de la devastadora ofensiva de Israel contra la Franja. La invasión mató a más de 2.200 palestinos, la gran mayoría civiles y 71 israelíes, la mayoría soldados.

La ofensiva militar israelí dejó Gaza en ruinas, ya que más de 17.000 hogares fueron completamente destruidos, y miles de infraestructuras, incluyendo hospitales, escuelas y fábricas destruidas o gravemente dañadas.

La ofensiva destrozó completamente cualquier tipo de economía que la Franja había tenido hasta ese momento. Hoy, el 80% de los palestinos de Gaza viven por debajo del umbral de la pobreza, la mayoría depende de ayuda humanitaria.

Hay toda una generación de palestinos en Gaza que crecieron conociendo tan solo guerra y asedio, y nunca han visto el mundo más allá de las fronteras mortales de Gaza.

Estas son las voces de algunos de jóvenes gazatíes que compartieron amablemente sus trágicas historias personales, esperando que el mundo prestara atención a sus llamadas a la libertad y a la justicia.

Isra Migdad es estudiante de finanzas islámicas:

“Después de que nuestra casa fuese parcialmente dañada durante la ofensiva militar israelí de 2014, mi familia tardó un año y medio en reconstruirla, debido al retraso del material de construcción permitido en la Franja de Gaza y debido a los precios disparatados de dicho material cuando está disponible. Perdí mi beca del máster en 2014 debido al cierre y a la difícil situación financiera de mi familia tras la ofensiva.

“He pasado los últimos tres años solicitando becas, y comprobé que muchas universidades europeas no saben nada,o muy poco, sobre el asedio israelí contra Gaza y el continuo cierre de las fronteras. Me concedieron a otra beca, pero también la perdí, ya que no tenía tiempo suficiente para completar mis procedimientos de viaje y negociar una salida de Gaza.

“Sí, quiero una vida mejor, pero también me encanta Gaza. Sin embargo, la situación es cada vez más difícil. Es difícil encontrar un trabajo estable e, incluso, si se consigue una oportunidad en otro lugar, es casi imposible salir “.

Ghada, de 23 años, estudió literatura inglesa y actualmente trabaja como traductora:

“Día a día, la situación en Gaza se vuelve más complicada e incluso peor que antes. Desde la última ofensiva militar hasta hoy, nada parece mejorar. Nada en absoluto.

“Durante mi trabajo en el Centro de Comercio Palestino (Pal-Trade), centrado en la economía palestina, observé cómo la gente lucha en todos los sectores económicos. La crisis de la electricidad está destruyendo muchísimos negocios. El sector agrícola está en ruinas, ya que los agricultores no pueden exportar sus productos y tampoco pueden acceder al mercado palestino en Cisjordania.

“A pesar de las promesas sustanciales de donantes para apoyar la reconstrucción tras el asedio de 2014, la situación de los palestinos que viven en Gaza ha ido de mal en peor. Además, la población de Gaza enfrenta una grave escasez de agua potable y de un sistema de saneamiento adecuado y equitativo. Incluso el mar está contaminado debido a las aguas residuales que se vierten diariamente. Hay pocas esperanzas en el horizonte”.

Banias Harb es profesora:

“El cierre sin precedentes y el bloqueo impuesto a Gaza han creado un sentimiento de impotencia. El problema más frustrante que han sufrido los jóvenes es el cierre de la frontera de Rafah. Los jóvenes de Gaza constituyen aproximadamente un tercio de la población palestina, pero menos del 10% de todos los jóvenes han podido ver lo que está más allá de Gaza. Nos sentimos abandonados. Solos”.

Kholod Zughbor es licenciado en literatura inglesa por la Universidad de Al-Azhar en Gaza:

“El asedio a Gaza comenzó en 2006. La situación ha sido terrible aquí, incluso antes de que comenzaran las guerras. Se estima que el desempleo entre los jóvenes de Gaza asciende a un 60%.

“He sido testigo de tres ofensivas. He sido testigo directo del empeoramiento de la situación, que hace la vida casi insoportable, especialmente después de la última ofensiva. Tres años después de la invasión de 2014, la situación es cada vez más difícil y miserable. La Franja de Gaza aún está lejos de recuperarse completamente, y lo que se ha construido es solo una gota en el océano de la destrucción “.

Sondos tiene una licenciatura en literatura inglesa. Es trabajadora social:

“Como trabajadora social, he visitado a más de 350 familias afectadas por la guerra y sus secuelas. Viven atormentados a causa de profundas cicatrices psicológicas y son constantemente eclipsados por el sentimiento de una inminente catástrofe. En cada casa que he visitado, hay una historia de pobreza, de desempleo, de miedo al futuro, y de miedo a otra ofensiva israelí.

“Los habitantes de Gaza seguirán reviviendo esta pesadilla en su prisión al aire libre. No pueden reconstruir sus casas demolidas, importar sus necesidades básicas ni tener acceso a electricidad y agua limpia de manera regular.

“Pero Gaza seguirá aferrándose a la vida y no caerá en la desesperación. Nuestros jóvenes continuarán accediendo a la educación superior y trabajarán para alcanzar sus metas, sin importar las probabilidades que puedan tener de conseguirlo. Ellos seguirán utilizando su imaginación para superar todos los obstáculos, como lo hemos hecho durante muchos años. El valor y la determinación son nuestras cualidades más preciadas. “

– Yousef Aljamal, escritor y estudiante de doctorado de Gaza, ayudó en la elaboración de este artículo.

Fuente: Ramzy Baroud, Middle East Monitor en Español