2017 · 08 · 30 • Fuente: Gideon Levy, Sin Permiso

Hebreos neonazis

¿Por qué los israelíes se callan ante los comentarios del presidente estadounidense Donald Trump sobre las ''muchas personas estupendas” que habrían participado en la manifestación de supremacistas blancos en Charlottesville?

Israel no tiene derecho moral a juzgar al presidente estadounidense Donald Trump en relación con sus declaraciones justificando a los neonazis de su país. En primer lugar, Israel realmente no se sorprendió por lo que dijo. Después de todo, está dispuesta a aceptar cualquier cosa de cualquier persona que apoye la ocupación israelí. Eso es axiomático ya. Ya se trate de un fascista húngaro o de un estadounidense neonazi, siempre y cuando apoyen la ocupación - aunque en secreto odien a los judíos - se les considera amigos de Israel y personas morales.

Los mejores “amigos de Israel” hoy en día son fascistas y evangélicos, xenófobos e islamófobos. Lo más importante es que apoyen la ocupación. Sólo quienes se oponen a la ocupación son antisemitas, y se hará todo lo posible para combatirlos. Perdonaremos a todos los demás.

Pero también hay otra razón para el silencio de los israelíes. Recuerda el dicho yiddish sobre sobre el reconocimiento involuntario de la propia culpa: “el ladrón piensa que todos son de su condición”. ¿Neo-nazis?. Tenemos bastantes “Made in Israel”, equivalentes hebreos de los neonazis, y encuentran menos oposición en Israel que los neonazis en Estados Unidos. Los progresistas organizaron una indignada contra-manifestación contra la marcha en Charlottesville. ¿Que tal en Israel?

La simetría sagrada que Trump intentó crear entre atacante y atacado, entre asaltante y asaltado, entre provocación y protesta, entre la justicia y el mal, todo ello fue inventado en Israel. Aquí tenemos al ocupante y al ocupado, una derecha violenta y, a veces, incluso asesina y una izquierda que nunca ha matado, pero con la que se le compara.

Cualquier asalto por colonos matones contra agricultores palestinos en su propia tierra se considera un “choque”. Cualquier protesta palestina contra la violencia del ocupante se considera una “perturbación de la paz.” Es una pelea simétrica entre pastores de dos pueblos. Después de todo, hay personas buenas y malas entre los colonos - como dijo Trump por lo que respecta a su “derecha alternativa”.

La derecha alternativa israelí no es neonazi. Pero mil flores neonazis florecen en sus márgenes y nadie piensa en arrancarlas. El fascismo ha sido aceptado en Israel hace mucho tiempo. Los neonazis no, pero la distinción entre los dos es vaga. Si la organización extremista Lehava no es neonazi, ¿qué es? Si los forófos de La Familia del club de futbol Beitar de Jerusalem no son neonazis, ¿qué son? Si el bombardeo de la casa de la familia Dawabsheh en la localidad cisjordana de Duma y el secuestro y asesinato de Mohammed Abu Khdeir no son actos neonazis, ¿qué son? Y qué pasa con la señal de la carretera en árabe cerca del asentamiento de Halamish: “Esta zona está bajo control de los judíos. La entrada de los árabes está prohibida y constituye un riesgo para sus vidas!”

El desfile judío de banderas el Día de Jerusalén es una provocación neonazi patrocinada por el Estado, como los disturbios de Purim en Hebrón . La comunidad judía de Hebrón es en esencia neonazi. Vayan a ver, juzguen por ustedes mismos. Y las piscinas y las comunidades judías a lo largo del camino cerradas a los árabes? ¿Qué le harán a cualquier árabe si rompe las reglas y se cuela en la piscina judía en Kochav Yair - una comunidad israelí de la gente virtuosa de centro-izquierda, donde una mayoría de los votantes apoya a los ilustrados partidos Yesh Atid y Unión Sionista? Y qué van a hacer en la comunidad Nofit de Galilea si los árabes construyen casas allí tras los planes de expansión? Después de todo, no es difícil imaginar que estas personas de la izquierda sionista objeten, incluso utilizando algunos medios desagradables, a que los árabes se instalen en sus comunidades.

El plan propuesto por el parlamentario Bezalel Smotrich (Habayit Hayehudi) es neonazi, a pesar de todas sus protestas. Entre las tres opciones que ofrece a los palestinos, no hay ni siquiera una que sea humana - y la tercera exige su expulsión y destrucción. ¿Que más necesitamos? Y la objeción de su mujer a dar a luz en la misma habitación que una mujer de raza inferior es también neonazi.

Las redes sociales están llenas de declaraciones neonazis terribles - desde desear la muerte de todos los niños palestinos, hasta desear lo mismo a todos los que cuentan las historias de esos niños. No se puede simplemente descartar todo ello como “un puñado de los desviados.” Eso, también, es el espíritu de la época.

No podemos ignorar los sentimientos en este país, donde hay una política organizada e institucionalizada de racismo contra los solicitantes de asilo africanos. Los sentimientos pre-fascistas están enraizando también aquí - con manifestaciones neonazis patrocinadas por el estado - más que en cualquier otro país occidental.

En Occidente, las peores acusaciones son dirigidas contra los extranjeros. En Israel, se dirigen sobre todo contra las personas originarias del país. ¿Quejárse de Trump? ¡Sería el colmo de la hipocresía!.

Fuente: Gideon Levy, Sin Permiso