2017 · 08 · 08 • Fuente: Beatriz Lecumberri, Cadena SER

Los israelíes que dicen 'no' a la ocupación

Incluye 'Tiempo hinchado y la muerte del significado', un texto de Ala Hlehel y Breaking the Silence contra la Ocupación

'Breaking the Silence' es una de las organizaciones israelíes más activas contra la ocupación. En la foto se ve una de sus visitas guiadas a la ciudad vieja de Hebrón, único caso en que los asentamientos israelíes están dentro de la propia ciudad palestina. / Breaking the Silence

Los cincuenta años de ocupación dividen a los israelíes, los radicalizan y les llenan de miedo. Son pocos los ciudadanos que vencen la apatía y el temor a las críticas y salen a la calle a decir en público que la ocupación tiene que terminar. Ori Erez es uno de ellos. En esta tarde de sábado participa junto a varios centenares de personas en una manifestación frente al Ministerio de Defensa israelí en Tel Aviv para denunciar los excesos del ejército israelí en los territorios palestinos y las actuales políticas del gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu.

Erez tiene 31 años y es capitán de reserva del ejército. Hace algunos años, al acabar su servicio militar obligatorio, se dio cuenta de que su comportamiento como soldado y las órdenes que había acatado “no eran correctas”. Decidió contactar una ONG llamada Breaking The Silence (Rompiendo el Silencio) que recoge los testimonios de estos militares.

“Al principio estaba tan inmerso en el sistema que no me daba cuenta de lo que pasaba. Fue al salir, cuando empecé a contar cosas en casa, concretamente a mi padre. Caí en la cuenta de que lo hacíamos no estaba bien, de que no podemos privar a dos millones y medio de palestinos de su derecho a decidir”, explica.

Al otro lado de la carretera, frente a los manifestantes, se han congregado otros israelíes ondeando grandes banderas del país. “Traidores, terroristas, no sois buenos judíos”. “Un judío que no defiende a otro judío es una mala persona”, gritan.

"Al principio estaba tan inmerso en el sistema que no me daba cuenta de lo que pasaba. Fue al salir, cuando empecé a contar cosas en casa; caí en la cuenta de que lo hacíamos no estaba bien".

Breaking the Silence es una de las organizaciones antiocupación más visibles, conocidas y criticadas en Israel. El gobierno no ha escatimado críticas contra ellos y una parte de importante de la sociedad los considera traidores.

“En mi vida diaria, no tengo contacto con gente que piensa que soy un traidor. En otros ámbitos, sí tengo que dar alguna explicación sobre mi militancia o mis ideas. No siempre es fácil mantener el respeto mutuo, pero se intenta. Yo estoy convencido de que lo hago es un acto de amor por mi país”, afirma Erez.

Una encuesta publicada recientemente por la televisión israelí concluyó que el 47% de los israelíes apoya aún una solución de dos Estados basados en las fronteras de 1967, el 39% se opone y el 14% no sabe.

Los activistas israelíes consideran que el momento presente es especialmente duro para quienes se oponen al gobierno y a la ocupación y que el espacio democrático se reduce. Denuncian ser objeto de amenazas, de acoso judicial y de hostigamiento por parte del gobierno, en el que tiene voz y voto partidos de derecha ultranacionalista, favorables a la colonización en los territorios palestinos.

Sergio Yahni dirige el Centro de Información Alternativa (AIC, según sus siglas en inglés), en el que se informa, se denuncia y se lanzan campañas a favor del fin de la ocupación.

"La lucha no es únicamente para que los palestinos conquisten sus derechos. De una forma u otra lo conseguirán. La gran pregunta es también ¿qué va a pasar con nosotros, israelíes?"

“No he pensado nunca en hacer otra cosa. Israel no puede triunfar porque las contradicciones de la ocupación son demasiado grandes. No hay otra alternativa”, afirma.

La pregunta de esos activistas es más bien cómo se va a llegar a una solución. Un Estado, dos Estados, todas las puertas parecen abiertas en este momento, fundamentalmente porque los fracasos en los últimos 25 años de negociaciones han sido muchos y porque no existe ningún diálogo de paz desde abril de 2014.

“La lucha no es únicamente para que los palestinos conquisten sus derechos. De una forma u otra lo conseguirán. La gran pregunta es también ¿qué va a pasar con nosotros, israelíes? Porque si las aspiraciones palestinas se consiguen con un baño de sangre no habrá futuro para mi hijo en este país, pero si se logra mediante una lucha conjunta estaremos en parte también construyendo nuestro propio futuro”, asegura Yahni.

En junio de 1967, tras la llamada Guerra de los Seis Días, Israel ocupó los territorios palestinos de Cisjordania, Jerusalén-Este y Gaza, los Altos del Golán sirios y la península egipcia del Sinaí. Para la comunidad internacional en esa fecha comenzó la ocupación israelí de los territorios palestinos, que medio siglo después se traduce en más de 150 colonias repartidas por Cisjordania y Jerusalén-Este, miles de muertos de ambos lados, controles militares israelíes, muros y una falta de libertad que asfixia a la inmensa mayoría de los palestinos.

Según la ONG israelí B’Tselem, hay alrededor de 350.000 colonos en Cisjordania y unos 250.000 en Jerusalén-Este que viven junto a unos tres millones de palestinos.

Los israelíes no quieren en muchos casos saber, pero esto no es Afganistán o Irak vistos desde Estados Unidos. Esto está muy cerca de casa y por eso se elevan muros de negación. Desde el inicio de la segunda Intifada (2000), hay una separación extrema por ambas partes. El único israelí que conocen muchos palestinos es un colono o un soldado y el único palestino que los israelíes jóvenes conocen es un terrorista que sale en el telediario”, lamenta Yehuda Shaul, uno de los fundadores de Breaking the Silence.

Tiempo hinchado y la muerte del significado

Ala Hlehel

"La ocupación es una máquina: un régimen complejo, semejante a un pulpo, que funciona hasta agotar a los que están sometidos a él. Es un régimen basado en la represión disfrazada de legitimidad administrativa, a la sombra de tribunales y de autoridad legal. A primera vista, todo es legal, y los derechos humanos están garantizados. Un chico acusado de tirar piedras gozará de representación legal en el tribunal militar, y de un intérprete, y del derecho de su madre a llorar lastimeramente delante de él durante los cuatro minutos que duran las expeditivas deliberaciones en el remolque de plástico reforzado. Mesas, sillas, ordenadores, soldados de uno y otro sexo, secretarios, el escudo nacional, su bandera, cámaras de seguridad inteligentes, una estructura de metal alrededor del lugar en el que se sienta el acusado, una plataforma de madera marrón detrás de la cual está el abogado defensor, camisas blancas con corbatas negras, un juez militar impaciente, y tres hombres jóvenes en la flor de la vida que tiraron piedras contra un jeep militar durante una manifestación. Todo, menos justicia. [...]"

* Puedes leer este texto íntegro en este enlace. Forma parte del libro Un reino de olivos y ceniza, publicado por Literatura Random House el pasado 8 de junio. Es una recopilación de artículos de algunas de las voces más destacadas del panorama internacional, editadas por Ayelet Waldman y Michael Chabon, en colaboración con la ONG israelí Breaking The Silence, cuando se cumple el 50 aniversario de la ocupación israelí sobre territorio palestino.

Fuente: Beatriz Lecumberri, Cadena SER