2017 · 08 · 04 • Fuente: Ana Cárdenes, Agencia EFE

Crisis de Al Aqsa, un despertar del movimiento social palestino en Jerusalén

La denominada "crisis de Al Aqsa", con protestas y disturbios palestinos en torno a la Explanada de las Mezquitas por el aumento de medidas de seguridad israelíes, ha supuesto, apuntan expertos, un despertar de los movimientos sociales palestinos en Jerusalén.

Palestinos agitan su bandera nacional desde la cima de la mezquita de Al-Aqsa en la Ciudad Vieja de Jerusalén después de que todas las puertas fueron abiertas el 27 de julio, después de dos semanas de protesta de las nuevas medidas israelíes en el sitio. Más tarde, soldados israelíes ocuparon el techo de la mezquita y retiraron las banderas. ActiveStills

"En las últimas semanas ha ocurrido algo trascendental: se ha organizado un liderazgo palestino en Jerusalén, que está aún evolucionando. Es un liderazgo emergente", explica a Efe el analista del International Crisis Group, Ofer Zalzberg.

En las últimas semanas surgieron agrupaciones de jóvenes que hacían demandas a Israel que iban más allá de las de las autoridades palestinas, "haciendo más difícil para estas mostrar flexibilidad", asegura.

Miles de palestinos tomaron las calles durante cerca de dos semanas y organizaron rezos masivos en los accesos de la Explanada custodiados por nuevas medidas -como arcos detectores de metales- que se negaban a aceptar, hasta que tras 12 días rechazando orar en el recinto sagrado, lograron que Israel retirase todos los cambios y volviese a la situación anterior al 14 de julio.

Ese día, tres árabe israelíes armados atacaron a dos guardias israelíes drusos que custodiaban el lugar (situado en la parte oriental de la ciudad, que Israel ocupa desde 1967 con la condena internacional), matándolos antes de perecer abatidos.

El boicot a un mayor control de seguridad israelí en la zona "es significativo porque supone la primera vez desde la Segunda Intifada (2000-2005) que los palestinos de Jerusalén Este se organizan en masa", apunta Zalzberg.

La sensación de triunfo de los manifestantes y su constatación de que unidos pueden ganar un pulso a las autoridades israelíes han provocado en la parte palestina "grandes expectativas" y que algunos den por hecho que hay una nueva realidad en la que Israel va dejar de imponer restricciones para acceder a la explanada.

"Los palestinos de Jerusalén, por primera vez en muchos años, han rechazado obedecer las consignas de las principales facciones (el nacionalista Al Fatah y el islamista Hamás) y han dejado claro que obedecerían solo las instrucciones de las autoridades religiosas", coincide en señalar un palestino en la cuarentena de la Ciudad Vieja.

Fatah y Hamás llamaron a manifestaciones el viernes 28 de julio en Cisjordania y Jerusalén Este, pero grupos juveniles mandaron un mensaje claro al liderazgo político a través de cientos de comentarios en las redes sociales: no seguirían sus instrucciones, sino solo las de las instituciones islámicas en Jerusalén.

Muchas de las protestas fueron pacíficas, aunque también se registraron en ese periodo enfrentamientos violentos con las fuerzas de seguridad israelíes, que se saldaron con seis palestinos muertos, y se produjo el asesinato de tres colonos israelíes por un palestino de Cisjordania que aseguró que lo hacía "para defender Al Aqsa".

Entre los más respetados en esta crisis y que han estado detrás de la organización de rezos masivos en las calles, están el mufti de Jerusalén, Muhamad Husein; su antecesor en el cargo, Ekrima Said Sabri: el director de la Al Aqsa, Omar Kiswani, y el del Waqf (autoridad islámica jordana), Azam Al Jatib.

En una de las manifestaciones, afirmaron a Efe testigos, un participante trató de usar una pancarta del presidente palestino, Mahmud Abás, y fue rechazado por la muchedumbre, que se negó a que la utilizase y se la quitó.

"Los jeques no mencionaron a Abás, porque no sabían como iba a reaccionar la gente si lo hacían. Entendieron que la resistencia del pueblo es lo que marca la diferencia, no Abú Mazén (apodo de Abás), ni su coordinación de seguridad (con Israel, que muchos rechazan) ni el rey de Jordania", aseguró el grupo de activistas denominado 0202.

"Ni Fatah ni Hamás han sido relevantes en las protestas masivas alrededor del complejo de Al Aqsa", afirma el periodista Ramzy Baroud, que añade que "el movimiento de masas espontáneo en Jerusalén, que eventualmente venció a los planes israelíes (...), fue puramente un movimiento popular".

Cada día, decenas de voluntarios llevaron comida y bebida a quienes hacían guardia a las afueras de la Explanada e increpaban a los pocos que trataban de acceder sometiéndose a los controles extraordinarios israelíes.

"Además de las cuestiones relativas a Al Aqsa, los palestinos tienen muchos agravios, como los asentamientos o las demoliciones de viviendas. Ahora que han visto que grandes movilizaciones traen éxitos, hay que ver si tratan de emularlas en otros ámbitos. Y ¿cómo reaccionará Israel, por ejemplo, si miles de palestinos rodean asentamientos en la ciudad?", se pregunta Zalzberg.

Esta nueva movilización palestina, advierte, puede generar más tensión en la zona en el medio plazo.

Fuente: Ana Cárdenes, Agencia EFE