2017 · 07 · 05 • Fuente: Joey Ayoub, Global Voices en Español (blog) (Traducción: Gabriela Garcia Caldero

Estudiantes y profesores critican charla de embajador de Israel en el Reino Unido en universidad de Londres

La protesta contra Regev fue organizada por 'Apartheid Off Campus' (Apartheid fuera de la universidad), coalición de personal y alumnos de SOAS, incluidas más de 40 sociedades estudiantiles y más de 100 trabajadores de SOAS (School of Oriental and African Studies)

Estudiantes y personal de SOAS reunidos frente al edificio principal. Foto usada con autorización.

Cuando el embajador israelí en el Reino Unido, Mark Regev, decidió dar un discurso en SOAS (School of Oriental and African Studies), Universidad de Londres, el 27 de abril de 2017, tal vez no haya previsto que tendría una audiencia mayor afuera del edificio que adentro.

Pero eso fue lo que ocurrió. Cientos de estudiantes y personal de SOAS se reunieron afuera del edificio horas antes del inicio de la charla, en oposición a Regev.

También hubo una contraprotesta de un grupo más pequeño de unos 60 manifestantes que apoyaban a Regev.

La protesta contra Regev fue organizada por “Apartheid Off Campus” (Apartheid fuera de la universidad), coalición de personal y alumnos de SOAS, incluidas más de 40 sociedades estudiantiles y más de 100 trabajsadores de SOAS. La coalición presentó varias peticiones y cartas abiertas, entre ellas de la Sociedad SOAS de Israel y Sociedad SOAS de Palestina como firmantes, que simbolizaban la indignación en varias universidades porque le daban a Regev una plataforma en sus instalaciones como representante oficial de estado de Israel.

Regev es una personalidad bien conocida en el Reino Unido y suele aparecer en los medios de comunicación británicos para defender las políticas de su Gobierno hacia los palestinos.

La coalición que organizó la protesta criticó estas posiciones en su página de Facebook:

Le han dado la cobertura de un escenario académico para presentar posiciones oficiales del Estado en la actual expansión de asentamientos ilegales, el asedio de Gaza, robo de tierras y leyes discriminatorias impuestas a los ciudadanos palestinos de Israel. Este no es un debate académico, informado por hechos y razones, es un ejercicio oficial de propaganda estatal.

Reducir el espacio para criticar a Israel

La visita de Regev se dio cuando el Gobierno del Reino Unido ha estado reprimiendo el activismo contra Israel usando una definición imprecisa de antisemitismo presentada por la Alianza Internacional de Conmemoración del Holocausto; los críticos han afirmado que confunde las críticas del estado de Israel, sus políticas y apoyo a los palestinos con antisemitismo.

Un ejemplo: en una carta abierta a The Guardian publicada el 27 de febrero de 2017, más de 200 académicos de la Universidad de Lancashire Central criticaron la decisión de la universidad de prohibir una reunión del periodista Ben White y también de académicos titulada “Desmintiendo ideas equivocadas sobre Palestina”. La universidad citó la nueva definición del Gobierno de antisemitismo como la razón para prohibir la charla.

Los funcionarios británicos animaron a las universidades a adoptar esta nueva definición y mencionaron específicamente la Semana del Apartheid israelí, acto internacional que tiene objetivo de aumentar el apoyo al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), campaña global que intenta aumentar la presión sobre Israel para terminar la opresión sistemática de los palestinos. BDS cuenta con apoyo entre la comunidad académico del Reino Unido; en octubre de 2015, más de 300 académicos británicos anunciaron un boicot a Israel y sus instituciones educativas “hasta que Israel cumpla con el derecho internacional”.

Afiche usado para anunciar la Semana del israelí 2016 en SOAS. Fuente: Face

‘El valor intelectual de un discurso del portavoz de un funcionario estatal es cuestionable’

Era en el contexto de creciente preocupación en las universidades por la supresión de críticas de Israel que se debe entender la visita de Mark Regev.

Ese fue el caso de SOAS, donde la sociedad estudiantil que invitó a Regev, la Sociedad Judía de SOAS, tuvo que encontrar un académico que no fuera de SOAS para presidir la actividad.

Al doctor Yair Wallach, catedrático de Estudios Israelíes en SOAS, le solicitaron presidir la charla, pero se rehusó. En una publicación en Facebook que apareció en el blog de SOAS, Wallach sostuvo que aunque se debería llevar a cabo la charla, él no estaba a favor:

El embajador Regev no es un académico ni intelectual público. Es un orador de relaciones públicas que representa el punto de vista de su gobierno, una cara familiar de los canales de televisión británicos, conocido por su estilo polarizador. El espectáculo de un emisario oficial israelí que visita SOAS, con todas las medidas de seguridad reforzadas atrae atención y controversia, pero el valor intelectual de un discurso un portavoz estatal oficial es cuestionable.

Se rumoreaba que otra sociedad, la Sociedad Modelo de Naciones Unidas (MUN Society), apoyaría la charla, pero publicó una declaración de lo contrario y agregó su nombre a la petición.

Banderas palestinas al lado de banderas israelíes frente al edificio principal de SOAS. Foto usada con autorización.

Además, 18 estudiantes palestinos de SOAS publicaron una carta abierta a la directora de SOAS, Valerie Amos. La carta decía:

El ambiente que creará el señor Regev en nuestra universidad para la charla es inseguro para nosotros, como estudiantes palestinos, muchos de los cuales ya hemos sufrido directamente a manos de los servicios de seguridad israelíes.

¿'Doble rasero’ para la libre expresión?

Gilbert Achcar, profesor de estudios de desarrollo y relaciones internacionales en SOAS, sostuvo que la protesta fue un ejemplo aun mayor de libertad de expresión que todo lo que Regev representa:

¿El Estado que representa concede “libertad de expresión” a la comunidad de SOAS? Cualquiera que se pregunte esto debe pregunarle a nuestro colega Adam Hanieh: le han impedido entrar al Estado de Israel y por tanto a la ocupada Cisjordania (que era su destino real) solamente por sus opiniones políticas. Igual, pregunten a muchos estudiantes a los que negaron la entrada en condiciones similares. ¿Acaso el Estado israelí no decidió oficialmente impedir a todo seguidor de BDS (forma no violenta de protesta por excelencia) de entrar a su territorio? Esta nueva ley ha sido usada recientemente para impedir que Kamel Hawwash, profesor de ingeniería civil de la Universidad de Birmingham entre a Israel.

La ley contra el BDS mencionada, propuesta por el partido a favor de los establecimientos Hogar Judío, fue aprobada en marzo de 2017 e impide a todo aquel que apoye a BDS entrar a Israel. En un referéndum estudiantil en SOAS de 2015, la mayoría de estudiantes y personal votaron a favor de BDS, pero la administración de SOAS se ha negado a implementarla hasta ahora.

Achcar dio el ejemplo del académico palestino, el doctor Adam Hanieh, catedrático de estudios de desarrollo en SOAS, que fue detenido en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv en septiembre de 2016, interrogado durante diez horas y luego impedido de entrar por diez años. Como Israel controla todo el acceso a la ocupada Cisjordania, en realidad esto significa que Hanieh no puede visitar universidades palestinas antes de 2026.

Hanieh había sido invitado por la Universidad Birzeit, al norte de Ramala en Cisjordania, que condenó la acción como una violación a la libertad de expresión, y la describió como “parte de una política sistemática de negar la entrada a académicos, profesionales y activista internacionales que tienen intenciones de visitar Palestina”.

A pesar de las reiteradas solicitudes, el Gobierno israelí no dio a SOAS una razón por su decisión, lo que llevó a SOAS a concluir oficialmente que “es es una infracción arbitraria de la libertad académica”, y agregó que “no es la primera vez que a la comunidad de SOAS se le niega la entrada a Israel”.

Según Achcar, esto revela un doble rasero:

El embajador de Israel, Mark Regev, ciertamente disfruta de mucha más “libertad de expresión” en el Reino Unido que la mayoría de nosotros: le es mucho más fácil transmitir su opinión a través de los medios masivos en el país que cualquiera de nuestros académicos, por no mencionar nuestros estudiantes. ¿Le da esto el “derecho” a hablar en una institución académica? Necesitamos primero un criterio claro que evite un “doble rasero”. Acá hay un critero mínimo: para que un representante estatal oficial tenga derecho a la “libertad de expresión” en SOAS, debe representar a un estado que nos ofrezca un “derecho de expresión” similar en su territorio.

Acerca del autor: Joey Ayoub fue estudiante de maestría en SOAS y miembro de la Sociedad Palestina de SOAS entre 2015 y 2016.

Fuente: Joey Ayoub, Global Voices en Español (blog) (Traducción: Gabriela Garcia Caldero