2017 · 05 · 15 • Fuente: Marcelo Simonetti, La Tercera - Chile

Deportes: Tino-Tino

A esas alturas, parecía que la suerte ya estaba echada; sólo restaban tres minutos para el final.

Ya no tenían de dónde sacar fuerzas, y en las gradas del estadio Brígido Iriarte los hinchas locales -los del Atlético Venezuela- sonreían satisfechos por una nueva victoria de los suyos. Entonces, vino un córner para Palestino. Los jugadores se agruparon a pocos metros del arco tratando de ganar posiciones. La pelota cayó en el corazón del área y ahí apareció la cabeza de Benjamín Vidal para ganarles a todos y estirar la definición de esa llave de la Copa Sudamericana a los lanzamientos penales, donde Darío ’Melo, el arquero de los tricolores, atajó en dos ocasiones para clasificar al Tino-Tino a la siguiente fase.

Así, la semana pasada, Palestino volvía a hacer historia. Agregaba un nuevo capítulo a su libro de jornadas memorables. La fanaticada celebraba en Patronato, en La Cisterna, en Las Condes. Pero también en el Medio Oriente, donde los partidos internacionales de los tricolores son transmitidos en directo por Al-Jazeera, la cadena árabe de televisión más importante del mundo. Es que el club de colonia constituye un caso único en la historia del fútbol.

Como bien lo retrata Nicolás Vidal en Cambio de juego, Historias desconocidas del fútbol chileno -una selección brillante de crónicas peloteras, publicada hace poco por Planeta-, el caso de Palestino no tiene parangón. En el resto del mundo, hay algunos clubes que ofrecen una fuerte raigambre con los inmigrantes llegados de otros lugares del planeta, pero pocos tienen un compromiso tan fuerte y una identificación tan intensa con el país de origen como el club de La Cisterna.

La singularidad de Palestino no pasa solo por un asunto anecdótico. Tal como lo refiere Eugenio Chahuán, académico del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile -citado por Vidal en su libro-, el club de colonia es un antecedente significativo para validar a Palestina como Estado: “Hubo y sigue habiendo una negación histórica por parte de los judíos israelíes, fundamentalmente, de la existencia de los palestinos. Y el Club Deportivo Palestino existe desde mucho antes de que existiera el Estado de Israel, y más encima en Chile, al otro lado del mundo. Entonces, ahí hay un tema de identidad nacional muy importante”.

El asunto de la identidad se sustenta en otros datos: la colonia palestina en Chile es la más numerosa fuera de los países árabes; varios jugadores del club han defendido a la Selección Palestina, tal es el caso de Roberto Bishara, Edgardo Abdala, Leonardo Zamora, Alexis Norambuena, Patricio Acevedo, Pablo Abdala y Roberto Kettlun; y no han sido pocos los amistosos en los que el club tricolor ha enfrentado a la selección de Palestina.

En uno de esos últimos partidos -específicamente el disputado a fines de 2016-, el plantel fue recibido con honores de Estado a su llegada a Ramala. Los habitantes los reconocían en las calles y les pedían autógrafos. Hasta el presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, quiso estar con ellos y les manifestó lo que una porción importante de Palestina siente: “Somos el único país del mundo que tiene dos selecciones nacionales”.

No son solo palabras de buena crianza. Cuando el Palestino de Nicolás Córdova eliminó a domicilio a Flamengo, por los octavos de final de la Copa Sudamericana 2016, Saeb Erekat, el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina, les escribió: “Habéis hecho historia tanto para Chile como para Palestina, llevando y levantando nuestra bandera a la cumbre del fútbol en Latinoamérica, y así, llenando de sonrisas las caras de niños palestinos”.

La crónica de Vidal sobre Palestino es imperdible; lo mismo que las otras que incluye en el libro. Yo cierro esta columna esperando que el cuadro de Germán Cavalieri siga haciendo historia y transcribiendo las últimas líneas del texto de Vidal, que entrecruza la realidad del club de colonia con la suerte del país que lo inspiró: “(…) allá en la frágil, en la destrozada Palestina, se pueden ver -multiplicadas, orgullosas- las camisetas de Palestino con el mapa de su tierra tatuado en la espalda”.

Una linda y dramática postal.

Fuente: Marcelo Simonetti, La Tercera - Chile