2017 · 04 · 17 • Fuente: Farah Najjar y Shatha Hammad, Al Jazeera / Traducción: Palestinalibre.org

Relatos: Cómo me interrogaron los soldados israelíes

En el Día de los Prisioneros Palestinos, detenidos y sus familiares relatan sus historias de horror, de torturas y abusos en las cárceles israelíes.

Actualmente hay 6.500 presos políticos palestinos en cárceles israelíes [Archivo: Reuters]

Desde 1974, cuando el primer preso palestino fue puesto en libertad en un acuerdo de intercambio, los palestinos han estado conmemorando el 17 de abril como el Día del Prisionero Palestino para difundir al mundo la difícil situación de los presos en las cárceles israelíes.

Actualmente, hay 6.500 presos políticos palestinos en cárceles israelíes. El número incluye a 300 niños y 53 mujeres, de acuerdo con Apoyo a los Prisioneros Palestinos, con sede en Jerusalén y la Asociación de Derechos Humanos, Addameer. Laith Abu Zeyad, oficial de incidencia internacional de Addameer indicó a Al Jazeera que Israel realiza entre 500 y 700 detenciones de niños cada año en el Territorio Ocupado Palestino de Cisjordania.

En el momento de la detención, los civiles palestinos que residen en Cisjordania son enviados para ser juzgados en tribunales militares israelíes, donde las tasas de condenas son tan altas llegando al 99,7%, señala Abu Zeyad. Ser juzgado en un tribunal militar es una violación del derecho internacional, y significa que los derechos al debido proceso de los civiles de manera rutinaria no son respetados.

Mientras tanto, los detenidos administrativos son detenidos en base a datos de inteligencia militar israelí, a la que el detenido no tiene acceso. Los detenidos administrativos pueden ser encarcelados sin cargos ni juicio durante seis meses, y su detención se puede renovar indefinidamente.

Un informe conjunto emitido por varias organizaciones no gubernamentales palestinas (ONG) denunció que 509 detenciones fueron realizadas sólo en marzo de 2017, incluyendo 75 niños. "La acusación más común en contra de los niños es lanzar piedras", explicó Zeyad.

El año pasado fue el peor de la historia para los niños prisioneros. Un cambio en las leyes israelíes permite que niños palestinos menores de 14 años puedan ser enviados directamente a la cárcel, en lugar de recibir sentencias de custodia. En 2016, 21 menores de edad estaban bajo detención administrativa. En el mismo año, una ola de niños palestinos recibió largas condenas, algunos de ellos equivalentes a más de 10 años de prisión.

De acuerdo con Addameer, el preso más joven palestino hoy, es un niño de 12 años de edad, quien ha sido acusado de lanzar piedras.

El prisionero de más edad tiene 76 años, Fouad al-Shobaki, que cumple una condena de 20 años desde 2006 por proporcionar armas a los grupos armados palestinos. Entre las mujeres presas, indicó Zeyad, hay 19 madres, algunas sin derechos a visitas, restricción implementada como una medida de castigo. "Para nosotros, todas las detenciones son arbitrarias", señaló. "Las leyes son arbitrarias, a los detenidos se les niega el acceso a un abogado, y con frecuencia se mantienen en períodos de interrogatorio que duran hasta dos meses".

Según la Oficina Central de Estadísticas de Palestina, ha habido alrededor de un millón de arrestos contra los palestinos desde 1948.

A continuación, dos ex-presos comparten sus experiencias en prisión, y una madre comparte su experiencia de estar lejos de sus hijos encarcelados.

Natalie Shoukha, 15, Ramallah, Cisjordania Ocupada

La adolescente, Natalie Shoukha, recibió un disparo de los soldados israelíes y estuvo detenida durante un año [Cortesía de Shatha Hammad / Al Jazeera]

El 29 de abril de 2016, Natalie y su amiga Tasneem caminaban junto a un checkpoint israelí (puesto de control militar) en el pueblo de Beit Ur al-Tahta, al oeste de Ramallah, en Cisjordania ocupada. Natalie, se sorprendió al estar rodeada de repente por un número de soldados israelíes de ocupación, justo antes de ser golpeada por los soldados en el suelo.

Nadie escuchó sus gritos de ayuda, mientras continuaba siendo golpeada hasta que quedó inconsciente, y, finalmente, Natalie fue baleada por uno de los soldados.

"Me dispararon con una bala en el hombro y empecé a sangrar sin control. No había perdido la conciencia hasta que me golpearon en el suelo y me patearon con sus pies. No podía soportar el dolor y, en ese momento, lo único que deseaba que todo parara", contó a al Jazeera.

Natalie fue trasladada a un hospital israelí en Jerusalén, donde estuvo en coma durante tres días completos. Justo después se sometió a una cirugía en donde le extrajeron la bala desde el interior de su cuerpo, Natalie dijo que fue despertada por los gritos de un interrogador israelí.

"El interrogador irrumpió en la habitación del hospital y comenzó a gritar y golpear con fuerza las manos sobre la mesa frente a mí. Quería descansar un minuto y no podía hablar mucho, pero él no dejaba de interrogarme por un largo tiempo", continuó.

A la familia de Natalie no se les permitió visitarla en la prisión [Cortesía de Shatha Hammad / Al Jazeera]

"No podía procesar o registrar lo que estaba pasando a mi alrededor, ¿por qué me dispararon y por qué fui detenida? ¿Cómo iba a ir la cárcel y que iba a ver allí? Estaba aterrorizada y lo único que quería era volver a casa ", agregó Natalie.

Pasaron los días y las autoridades israelíes no permitían a Natalie ver a sus padres. Con el tiempo, su madre pudo visitarla, después de varios intentos de tratar de obtener un permiso para entrar en Jerusalén desde Cisjordania.

Palestinos que residen en la ocupada Cisjordania tienen prohibido entrar en territorio israelí y Jerusalén Este Ocupada sin obtener un permiso.

Generalmente, según Addameer, estas solicitudes de permisos necesarios para que las familias puedan hacer visitas periódicas a las cárceles israelíes son rechazadas por las autoridades israelíes.

"Ver a mi madre me dio la fuerza para recuperarme e inculcó un sentido de paz en mí", expresó Natalie, añadiendo que no se le dio suficiente tiempo para recuperarse, y fue trasladada rápidamente a la prisión de HaSharon en Israel.

"Fui trasladada en un vehículo para prisioneros, que está dividido en pequeñas celdas oscuras rodeadas con barras de hierro. Tenía mucho dolor y estaba más asustada que nunca", recordó Natalie. "Me preguntaba cuánto tiempo iba a estar encerrada, y si algún día volvería a mi casa".

Natalie fue condenada por intentar llevar a cabo un ataque punzante. Doce audiencias más tarde en la Corte, fue condenada a un año y medio de prisión.

"Yo estaba en shock total por la atmósfera de la prisión y por haber sido negado mi derecho a ver a mi familia. Pensé en ellos todo el tiempo y deseados los cálidos abrazos de mi madre."

A lo largo de su detención, a la familia de Natalie no se les permitió visitarla en la cárcel.

"Siempre que se rechazaba la solicitud de mi madre a visitarme, me ponía a llorar incontrolablemente. Soñaba con estar con ella, sosteniendo su mano y besándola. Pero con el tiempo, me despertaba y me daba cuenta de que ella no estaba a mi lado", dijo Natalie.

Un año más tarde, fue liberada bajo fianza por una fianza total de 4.000 shekels ($ 2,000). Un día después de su liberación, Natalie recogió su mochila y corrió a la escuela. Había perdido a sus amigos, pero estaba determinada en estar entre los mejores de su clase.

"En la cárcel, solía estudiar muy duro y logré obtener buenas calificaciones. Ahora quiero seguir estudiando y estar con mis amigos, ahora puedo finalmente volver a la escuela", dijo.

La madre de Natalie, Roqayah, señaló que se encontraba en un estado constante de preocupación cuando su hija estaba detenida. "Estar separadas fue devastador, solía mirar su foto y hablar con ella todo el tiempo", recordó Roqayah.

"Voy a hacer lo que Natalie quiera. Me aseguraré de que ella consiga todo de lo que se le privó en la cárcel", añadió. "Nunca dejaré que perderla de vista."

Nedal Samarah, de 44 años, del campo de refugiados de Qalandia, Cisjordania Ocupada

Samarah experimentó tanto la tortura física y psicológica mientras fue sometido a 120 días de interrogatorio [Shatha Hammad / Al Jazeera]

En pocos meses, Nedal Samarah de 44 años del campo de refugiados de Qalandia al norte de Jerusalén, recibirá a su bebé recién nacido. Planea nombrar a su hijo Wassim, en honor a su difunto hermano que murió mientras Samarah estuvo detenido en prisiones israelíes.

Desde 1986, Samarah fue detenido siete veces. Su última detención se realizó en 2001, con lo que su número total de años en prisión es de 19.

Samarah fue detenido cuatro veces en diferentes años, cada vez el 17 de mayo. El último arresto se hizo hace 15 años, cuando sirvió como guardia presidencial a una de las unidades de servicio de seguridad de las autoridades palestinas. La unidad recibía regularmente órdenes del presidente, que incluía la confrontación directa con el ejército israelí.

Durante su última detención, Samarah permaneció en interrogatorio durante 120 días. De acuerdo con Samarah, los prisioneros que se encontraban con él en ese momento lo denominaron el "Sheikh (líder) de los prisioneros palestinos".

"Me torturaron psicológicamente durante 30 días, antes de que los investigadores de la prisión comenzaran con la escalada de sus métodos de tortura", señaló Samarah a Al Jazeera. "Poco después, comenzaron a torturarme físicamente", agregó.

Samarah explicó que lo sentaban en una silla de rodillas, con las manos atadas a la espalda. Además, era atado y lo dejaban colgando de una escalera durante prolongadas horas, como parte de una sesión de interrogatorio nocturno.

Al hablar a Al Jazeera, Samarah experimentó ataques de tos por una enfermedad respiratoria, que es consecuencia de las torturas que sufrió hace años. De acuerdo con Samarah, agentes de interrogación israelíes lo desnudaban y lo colocaban delante de un acondicionador de aire, tirándole aire frío directamente hacia él.

"Un día, me obligaron ir a una celda con escritos en toda la pared que decían 'mi hijo Bassel se ha ido', 'mi mujer se ha ido', 'mi madre Haleemah se ha ido', y 'mi hermano se ha ido", lo que reflejaba las voces de los detenidos anteriores que no "confesaban" en los interrogatorios.

"El oficial daba un paso momentáneamente fuera de la celda, y de repente, las luces se apagaban y comenzaba a oír pasos a mi alrededor", agregó Samarah. "Los pasos se venían cada vez más cerca, y ellos [los guardias] comenzaban a golpearme y gritando en mi oído, lo que duraba 30 minutos cada una hora".

De acuerdo con Samarah, después de 70 días de interrogatorio, un oficial israelí se hizo pasar por un abogado con el fin de engañarlo para que confesara sus diversas acusaciones.

Señaló que los Tribunales israelíes, lo condenaron por llevar a cabo números ataques a solados israelíes, por intentar secuestrarlos, y por establecer la facción armada de Fatah, conocida como los Mártires de Al-Aqsa.

"A lo largo del periodo de interrogatorio, pensé que sólo sería detenido durante seis meses o algo así, pensando que la Autoridad Palestina trabajaría en mi liberación y de los otros que fueron detenidos conmigo", indicó Samarah, señalando que poco después de su condena, 23 prisioneros palestinos fueron liberados como parte de varios acuerdos de liberación.

El 23 de marzo de 2012, Samarah supo que su hijo mayor, de 16 años, fue detenido después de haber sido acusado de lanzar piedras hacia los soldados israelíes.

"No me sorprendió ni me entristeció", indicó. "Yo sabía que mis hijos se parecen a mí de alguna manera", Samarah que se negó a visitar a su hijo en un primer momento, temiendo que iba a crecer rápidamente conectado a él. "Fue condenado a 15 meses en base al historial de su padre", explicó.

Anaam Hamed, de 55 años, Silwad, ocupada Cisjordania

Abdullah, el hijo de Anaam Hamed, fue detenido después de que soldados israelíes allanaron su casa en Silwad [Shatha Hammad / Al Jazeera]

Sentada en su balcón en la ciudad de Silwad al oeste de Ramallah, Anaam Hamed observa las fotografías de su hijo. Abdullah, de 26 años, que fue detenido hace dos años.

"Era un niño tan hermoso, y ahora que creció se ha convertido en el más guapo de los jóvenes", dijo Hamed a Al Jazeera.

Hamed está esperanzada y contando los días hasta el día que se reencuentre con su hijo, que fue condenado a cadena perpetua tras ser inculpado por los tribunales israelíes de llevar a cabo un ataque punzante cerca de un asentamiento israelí en Nablus en junio de 2015.

Abdullah fue detenido después de que soldados israelíes allanaron su casa en Silwad y Hamed observó a su hijo caminando con las manos atadas a la espalda.

Anaam Hamed está a la espera de reunirse con su hijo detenido [Shatha Hammad / Al Jazeera]

De acuerdo con Hamed, Abdullah fue detenido durante 13 meses, hace cinco años. "Después de la última detención, Abdullah fue mantenido en interrogatorio durante dos meses. Esperé su regreso a casa, pero los tribunales de Israel emitió un veredicto pidiendo la cadena perpetua", explicó.

"Ellos no me dejaron asistir a las audiencias de la corte, la única vez que lo vi fue cuando el veredicto fue leído. No mostré debilidad, ni que estaba molesta, contuve mis lágrimas fui fuerte… frente a él y le dije que conseguiría sus derechos; él conseguiría su libertad".

Hasta el día de hoy, Hamed está en estado de shock. Dice que todavía no puede creer el veredicto que va a mantener a su hijo alejado de ella durante muchos años.

"Tengo la sensación de que Abdullah va a volver a mí y será liberado pronto", dijo.

El marido de Hamed falleció cuando Abdullah tenía cinco años, explicó. Hamed se vio obligada a criar a Abdullah por su cuenta, siendo una madre y un padre para su hijo.

"Abdullah ha florecido como un gran hombre, es bien educado y amable. Siempre que se libera a un preso que se había cruzado con él, ellos me llaman por teléfono para felicitarme por el comportamiento de mi hijo", dijo con orgullo.

A pesar de que ha pasado dos años desde la detención de Abdullah, Hamed explicó que sólo consiguió visitarlo tres veces, ya que su solicitud de un permiso generalmente se le ha negado por motivos de seguridad.

"Después de un largo y doloroso proceso de obtención de un permiso, a veces descubro que al llegar, Abdullah ha sido transferido a otra prisión, y la mayoría de las veces, no se me permite pasar los checkpoints (puestos de control) israelíes", explicó.

Pero cuando ella logró visitarlo, Hamed comenta que se sienta tranquilamente detrás de una ventana de vidrio y lo contempla, mirando la cara de su hijo, incapaz de pronunciar una palabra.

"Pierdo mi capacidad de hablar cuando veo a Abdullah. Me olvido de todas las conversaciones que había preparado mentalmente camino a verlo, ya que me siento abrumada con la felicidad cuando pongo los ojos en él," dijo.

Farah Najjar es productor online en Al Jazeera English.

Fuente: How Israeli soldiers interrogated me

Copyleft: Toda reproducción de este artículo debe contar con el enlace al original inglés y a la traducción de Palestinalibre.org.

Fuente: Farah Najjar y Shatha Hammad, Al Jazeera / Traducción: Palestinalibre.org