2017 · 03 · 15 • Fuente: Blog Mentiras Sionistas

Por qué un boicot académico a Israel

El movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS) ha suscitado en los últimos años una fuerte polémica entre quienes lo defienden y quienes lo denigran (y, más recientemente, tratan de criminalizarlo).

El movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS) ha suscitado en los últimos años una fuerte polémica entre quienes lo defienden y quienes lo denigran (y, más recientemente, tratan de criminalizarlo). Casi todo el mundo entiende el boicot comercial, el modelo más usado en todo el mundo para tratar de frenar determinadas injusticias. Nestlé, Coca-Cola, Nike y un sinfín de marcas comerciales han sido boicoteadas por su implicación en la violación de los Derechos Humanos.

Más difícil de entender es el boicot académico para quien no esté familiarizado con la vinculación de las universidades israelíes con el ejército. Aunque los detractores del BDS no se cansan de repetir que es un atentado a la libertad de expresión o de cátedra, o un obstáculo a la libre circulación del conocimiento científico, lo cierto es que las directrices PACBI que la sociedad civil palestina ha dictado para implementar un boicot académico justo y eficaz en su lucha contra la ocupación y el apartheid están bien claras para quien quiera molestarse en leerlas. Uno de sus principios es que “la mera pertenencia de académicos israelíes a una institución académica israelí no es motivo para aplicar el boicot.” Por ejemplo.

¿Por qué boicotear a una universidad israelí? Hay varias razones. Algunas universidades israelíes, como la de Ariel, están construidas en las colonias, en los Territorios Palestinos Ocupados. Miles de palestinos fueron expulsados de sus tierras por la fuerza para que miles de judíos israelíes puedan vivir su vida de colonos, étnica y culturalmente pura. Sus hijos, claro está, necesitan ir a la universidad. ¿Es una locura boicotearla? Preguntádselo a los cientos de profesores universitarios israelíes que en 2010 pidieron que no fuese reconocida oficialmente como universidad.

Otras universidades israelíes son en realidad el brazo científico del ejército israelí. El profesor Isaac Ben Israel, Director del Programa de Estudios de Seguridad de la Universidad de Tel Aviv lo tiene claro, y presume de ello: “La I+D militar en Israel no existiría sin las universidades; ellas llevan a cabo las investigaciones científicas básicas que posteriormente son desarrolladas por la industria militar o por el ejército.”

Muchos estudiantes y profesores universitarios israelíes ponen sus conocimientos científicos al servicio de una maquinaria de guerra que ha convertido la vida de millones de palestinos en una pesadilla desde hace décadas, y que exporta su tecnología militar a medio planeta, incluyendo a algunos de los regímenes dictatoriales más brutales del mundo. Los drones que asesinan a miles de palestinos en Gaza, los bulldozers blindados que arrasan viviendas, pozos y campos de cultivo palestinos para expandir las colonias, el equipamiento militar del Muro del Apartheid que implementa la segregación étnica de la población palestina en Cisjordania, y un largo etcétera de “avances” tecnológicos de aplicación militar proviene de las universidades israelíes. Un buen ejemplo es el instituto universitario Technion. La traducción del artículo  de Shimrit Lee, en la publicación 972Mag que os dejamos a continuación lo explica mejor de lo que nosotros podemos hacerlo: libertad académica al servicio de la violación sistemática de los Derechos Humanos. La fuente original en inglés, aquí.

Destacada universidad de Israel promociona la industria militar del país en todo el mundo

Un nuevo curso universitario en el Instituto Tecnológico Technion de Israel enseña a los estudiantes cómo publicitar y comercializar la industria militar de Israel a nivel global.

Por Shimrit Lee, para 972Mag.

Al contrario de lo que mucha gente cree, el complejo militar-industrial de Israel no se implementa solamente a través del gobierno y los fabricantes de armas israelíes. La universidad, una esfera vista a menudo como un bastión de la libertad de expresión, independiente de los intereses corporativos, desempeña un papel crucial, aunque menos visible, en el stablishment. Su complicidad con la violencia no debe ser ignorada.

Es por eso que el jueves por la tarde me uní a un pequeño grupo de activistas de la Coalición de Mujeres por la Paz en Tel Aviv para protestar por un nuevo programa organizado por el Instituto de Tecnología Technion-Israel de Haifa, la principal universidad de investigación de Israel, en el exterior de su campus en el barrio Sarona de la ciudad de Tel Aviv.

El programa de tres meses, titulado “Estrategia de Defensa para Mercados Internacionales“, se centra en cómo publicitar y comercializar la industria de defensa de Israel a nivel global. Esta es la segunda vez que el curso, diseñado para ejecutivos, abogados, consultores e investigadores en el campo de las exportaciones militares, está siendo ofrecido por el Technion. Los talleres se centraron en la reglamentación de las exportaciones, la guerra cibernética, la seguridad nacional, las estrategias de comunicación comercial y los estudios de casos de Sudáfrica y la India.

Cuando los asistentes pasaron por delante de la modesta manifestación, algunos se detuvieron con curiosidad para leer nuestras pancartas y preguntar por qué estábamos allí. Otros se mostraron más a la defensiva. Un hombre incluso nos amenazó con una pistola dentro de sus pantalones, mientras agitaba un puntero láser apuntando a nuestras caras y murmurando que nos “borraría”.

No pude dejar de notar la ironía en la elección de sus palabras, ya que el borrado – de vidas, de derechos y de la historia – era exactamente por lo que habíamos ido a protestar. La industria militar es la más importante en Israel, lo que significa que ha sido en gran medida inmune a las críticas. Sin embargo, recientemente ha sido objeto de un mayor escrutinio por su papel en la exportación de armas a regímenes represivos.

En enero, un grupo de abogados israelíes de derechos humanos presentó una petición urgente a la Corte Suprema de Israel pidiendo el fin de las exportaciones militares israelíes a Birmania, destacando la persecución sistemática en ese país de la minoría étnica rohingya, compuesta por 1,2 millones de personas. Eitay Mack, un abogado de derechos humanos con sede en Jerusalén que participó en la petición, inició una demanda para abrir investigaciones criminales contra funcionarios israelíes que participaron en acuerdos de armas con el brutal régimen dictatorial de Augusto Pinochet, responsable del asesinato, desaparición y torturas de decenas de miles de ciudadanos chilenos entre 1973 y 1990.

Israel también ha sido cómplice en el mantenimiento de los lazos comerciales y militares con las milicias de Sudán del Sur en la sangrienta guerra civil en curso, con el gobierno de Sudáfrica durante el apartheid y con el gobierno hutu mientras llevaba a cabo el genocidio contra la población tutsi de Ruanda.

Sin embargo, la complicidad de los académicos israelíes en estos y otros conflictos es poco visible. Es hora de que eso cambie, dice Shahaf Weisbein, de la Coalición. “La protesta intentó hacer más visible el militarismo en la universidad“, dice Shahaf. “A través de la universidad, la industria armamentista puede presentarse como promotora de avances tecnológicos y teóricos, desconectada de cualquier efecto violento sobre el terreno“.

En diciembre , Hamushim -un brazo de la Coalición que investiga la industria de seguridad de Israel- lanzó una campaña de Hannukah que incluyó ocho pequeñas acciones dirigidas a concienciar sobre el tema de la industria armamentística, que incluía una condena a la Liga Anti-Difamación [ADL] por financiar el entrenamiento de fuerzas de seguridad estadounidenses en Israel. Esta semana, el grupo lanzó una campaña de envío de cartas a Technion, exigiendo que la universidad cancelara el curso en el futuro y evitara “adentrarse en el militarismo dentro de la universidad“.

“La estrategia de defensa para los mercados internacionales” puede ser un nuevo curso, dice Shahaf, pero esta no es la primera vez que el Technion se ha coordinado con la industria militar.

La universidad desarrolló el bulldozer Caterpillar D9, controlado a distancia, utilizado por el ejército israelí para demoler casas palestinas. Electro-Optics Research & Development (EORD), filial de la universidad, fabricó el “Scream“, un arma acústica que “crea niveles de sonido insoportables para los seres humanos a distancias de hasta 100 metros”. Este arma “no letal” de control de multitudes se utiliza principalmente para reprimir las manifestaciones no violentas en los territorios palestinos ocupados.

En 2013, Meir Shalit, director académico del curso Technion, se vio obligado a renunciar a su cargo como jefe de departamento de exportaciones del Ministerio de Defensa después de supervisar un envío de armas a Francia, que terminó en China, contraviniendo las regulaciones del comercio de armas de los Estados Unidos.

Lo más preocupante es, quizá, el estrecho vínculo de Technion con Elbit Systems, la compañía de armas y seguridad más importante de Israel, responsable del 85% de los drones utilizados por el ejército israelí, así como del sistema de vigilancia electrónica del muro de separación israelí en Cisjordania [declarado ilegal por el Tribunal de La Haya]. Según el investigador Shir Hever, el Instituto Technion de Haifa abrió un centro de investigación electroóptica con Elbit, y Technion “entrena expresamente a los estudiantes para que trabajen en Elbit“.

En la izquierda israelí, a menudo se piensa en la resistencia al militarismo sólo en términos de rechazo a servir en el ejército. Pero Sahar Vardi, un activista antimilitarista, dice que la universidad es a menudo pasada por alto como un espacio efectivo para movilizar militarmente a estudiantes y profesores.

“Este proyecto puede alimentar la discusión en torno al boicot académico de las instituciones israelíes cuando se introduce en el ámbito internacional“, dijo.

Al final de la protesta del jueves, el director del curso salió, claramente irritado, con dos policías a su lado. Sahar describió la confrontación que siguió como un éxito: “Organizar algún tipo de acción contra un ejemplo tan contundente de la complicidad universitaria servirá como una fuerza revitalizante para otras mayor acciones respecto a este tema“, dijo.

Shimrit Lee es doctorando en la Universidad de Nueva York, centrado en la visualización del militarismo y la mercantilización de la guerra en Israel/Palestina.

Fuente: Blog Mentiras Sionistas